11 de octubre de 2026 - 12:54

Una familia dejó todo para vivir en una casa rodante con sus hijos: gasta 800 dólares al mes y recorre Estados Unidos

Haylea y Ryan Rossi destinan 600 dólares a la cuota del vehículo y 200 a campings mientras educan a sus hijos en viaje.

Haylea y Ryan Rossi decidieron instalarse a tiempo completo en una autocaravana de 70.000 dólares junto a sus dos hijos para saldar deudas acumuladas y recorrer Estados Unidos. La familia redujo sus gastos fijos mensuales por debajo de los 1.000 dólares y postergó la compra de una vivienda tradicional.

La determinación surgió tras el final del servicio militar de Ryan en 2020, luego de años en los que sucesivas misiones forzaron prolongadas separaciones matrimoniales. Al obtener empleo remoto como perito de seguros independiente, un entrenamiento de seis meses en Colorado expuso los elevados costos habitacionales de la zona y los impulsó a ensayar la vida móvil.

¿Cuánto cuesta vivir en una casa rodante en Estados Unidos con 1.000 dólares al mes?

En la actualidad, los costos regulares del grupo familiar no superan los 1.000 dólares mensuales. El pago mensual por el vehículo ronda los 600 dólares, a los que se añaden unos 200 dólares para ingresar a campings mediante la red Thousand Trails. “Sin duda podríamos comprar una casa, pero nos sentiríamos mucho más limitados en nuestros recursos financieros”, señaló Haylea.

El ahorro resultante se vuelca directamente a la cancelación de obligaciones bancarias pendientes y al financiamiento de los desplazamientos. En enero de 2026, luego de que su rodado original quedara inutilizado, compraron por 70.000 dólares una autocaravana Forest River Sabre 36DBB con cuartos individuales para sus hijos Liam y Olivia, de 12 y 10 años.

¿Cómo es vivir y educar a los hijos en una autocaravana por Estados Unidos?

La distribución interna incluye dos baños, lavarropas, secadora y una cocina con isla central donde Haylea coordina las clases de los chicos entre excursiones. Ryan dispone de un escritorio exclusivo para sus tareas periciales, lo que evita superposiciones de horarios con la rutina escolar de los menores.

El cronograma familiar establece paradas de dos semanas por destino, con rutas activas en otoño y primavera. Los meses de verano transcurren junto a familiares en Kansas City, mientras que el invierno los reúne en Florida con otras familias viajeras que integran una red de apoyo mutuo.

El espacio reducido exige una rigurosa organización doméstica y genera momentos de tensión cuando el mal tiempo impide salir al exterior. Sin embargo, la pareja consulta de manera constante a sus hijos sobre la continuidad del proyecto, y los cuatro coincidieron en posponer el regreso a una casa fija hasta cumplir sus metas económicas.

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