En los bosques de Palmoli, en la región italiana de Abruzos, una pareja anglo-australiana decidió alejarse de las comodidades de la vida urbana y criar a sus tres hijos en contacto con la naturaleza. Nathan Trevallion y Catherine Birmingham cultivaban sus propios alimentos, utilizaban paneles solares para generar electricidad y extraían agua de un pozo.
La situación se agravó en 2024, cuando toda la familia debió ser hospitalizada después de consumir hongos venenosos recolectados en el bosque. A partir de ese episodio, los servicios sociales comenzaron a evaluar sus condiciones de vida. En noviembre de 2025, un tribunal de menores ordenó separar provisionalmente a los tres chicos de sus padres. En septiembre de 2026, la Justicia habilitó un camino progresivo para que puedan volver a estar juntos, bajo supervisión de los servicios sociales.
Una casa en el bosque para vivir de manera autosuficiente
Nathan Trevallion, de origen británico, y Catherine Birmingham, australiana, se instalaron en 2021 en una propiedad rural cercana a Palmoli. Su objetivo era construir una vida familiar más sencilla y conectada con el entorno natural, lejos de las redes de servicios convencionales. En la vivienda utilizaban energía solar, obtenían agua de un pozo y cultivaban parte de los alimentos que consumían.
La familia también convivía con distintos animales, entre ellos caballos, un burro, gallinas, gatos y perros. Los chicos, una niña y dos hermanos gemelos, recibían educación en casa con ayuda de un profesor particular. Sus padres buscaban que crecieran en contacto con la naturaleza, aunque esa modalidad de vida terminó generando cuestionamientos sobre sus oportunidades educativas y sociales.
La intoxicación que puso a la familia bajo investigación
El caso tomó relevancia después de que los cinco integrantes de la familia fueran hospitalizados en 2024 por una intoxicación relacionada con hongos silvestres. El episodio llevó a las autoridades a revisar con mayor atención las condiciones en las que vivían los menores y la seguridad de la vivienda.
Durante la investigación, los servicios sociales y la Justicia señalaron problemas vinculados con la higiene, la falta de instalaciones sanitarias dentro de la casa y la ausencia de escolarización formal. También expresaron preocupación por la socialización de los chicos y por las condiciones generales del inmueble, que fue descrito en documentos judiciales como deteriorado. Los padres cuestionaron parte de esas conclusiones y defendieron el modelo de crianza que habían elegido.
La decisión judicial que separó a los tres hermanos de sus padres
En noviembre de 2025, el Tribunal de Menores de L’Aquila dispuso que los tres chicos fueran trasladados a una estructura de acogida. La medida incluyó la suspensión de la responsabilidad parental y generó una fuerte controversia en Italia. La madre pudo permanecer inicialmente con los niños en el centro, aunque en marzo de 2026 otro fallo ordenó que se retirara de la institución.
La decisión provocó críticas de sectores políticos y de personas que respaldaban a la pareja, mientras que las autoridades judiciales sostuvieron que debían priorizarse los derechos y el bienestar de los menores. La familia inició una disputa legal para recuperar la convivencia y, durante ese período, también avanzó en gestiones para mejorar las condiciones de la vivienda.
El proceso de reunificación y los primeros encuentros en casa
El 1 de septiembre de 2026, el tribunal autorizó un proceso gradual de reunificación, con etapas supervisadas por los servicios sociales. La decisión no implicó que los chicos regresaran inmediatamente a vivir con sus padres: el plan contempló encuentros progresivos y la posibilidad de pasar fines de semana en familia, según la evaluación de los profesionales responsables.
A fines de septiembre, los niños volvieron a visitar la casa del bosque después de casi once meses separados de sus padres. El encuentro duró alrededor de una hora y media y, según informó el abogado de la pareja, compartieron una merienda y estuvieron con los animales. El caso continúa siendo seguido por las autoridades y el regreso definitivo depende de cómo avance el proceso establecido por la Justicia.