Donald Trump anunció este domingo un alto el fuego entre Rusia y Ucrania para detener los ataques contra instalaciones energéticas, en otro intento por reducir las hostilidades.
El presidente de Estados Unidos aseguró que la medida tiene “efecto inmediato”. El anuncio llegó después de que Ucrania propusiera frenar los ataques contra refinerías rusas a cambio de que Moscú deje de bombardear su infraestructura energética.
Donald Trump anunció este domingo un alto el fuego entre Rusia y Ucrania para detener los ataques contra instalaciones energéticas, en otro intento por reducir las hostilidades.
El presidente de Estados Unidos comunicó la medida a través de Truth Social y aseguró que entraría “en vigor de inmediato”. Sin embargo, no precisó cómo se controlará su cumplimiento. “No lo rompan”, advirtió el mandatario en su publicación.
El anuncio se produjo luego de que Volodímir Zelenski manifestara su disposición a suspender los ataques contra las refinerías rusas si Moscú dejaba de bombardear la red energética de Ucrania.
“Cualquier paso de desescalada debe ser recíproco y respaldado por garantías reales”, había reclamado el mandatario en X, donde también responsabilizó exclusivamente a Rusia por el inicio de la guerra.
La medida anunciada se conoció después de que Trump reclamara un nuevo presidente para Ucrania y cuestionara a Zelenski por no alcanzar un acuerdo para terminar la guerra.
El ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, rechazó esas críticas y sostuvo que la población tiene derecho a decidir quién gobierna el país.
Zelenski, por su parte, había insistido en que cualquier paso para reducir las hostilidades debía ser recíproco y contar con garantías concretas. También responsabilizó a Rusia por el inicio del conflicto.
Las tensiones también estuvieron atravesadas por la suba de los precios internacionales de la energía. Trump vinculó el encarecimiento del combustible con los ataques ucranianos contra instalaciones rusas, mientras Zelenski atribuyó el aumento a la guerra en Medio Oriente.
Además, el mandatario estadounidense había acordado con el presidente ruso, Vladímir Putin, medidas relacionadas con la compra de petróleo ruso, cuestionadas por Kiev y por gobiernos europeos.