El triunfo peronista en territorio bonaerense resonará varias semanas. Por lo menos hasta que la cercanía del 26 de octubre obligue a ajustar discursos y actitudes.
Le tocó al mendocino participar de la primera cita del Ejecutivo Nacional con gobernadores. Lo más curioso es que a Cornejo, Zdero y Frigerio les tocó sentarse a la mesa de diálogo el día del veto presidencial a la ley de redestribución de los ATN a las provincias.
El triunfo peronista en territorio bonaerense resonará varias semanas. Por lo menos hasta que la cercanía del 26 de octubre obligue a ajustar discursos y actitudes.
El desdoblamiento electoral fue mérito de Kicillof y por eso su clara satisfacción durante el acto de festejo en la noche platense del domingo pasado. Ganó una dura pulseada interna y a nivel general se anotó para una eventual candidatura presidencial en 2027.
Poco se le puede objetar a quien acertó con la estrategia electoral y llevó a su espacio a un triunfo histórico por las cifras obtenidas en un territorio cuya población representa prácticamente el 40 por ciento del padrón electoral del país. Fue una provincialización histórica en un distrito con fuerte impacto en toda elección nacional. Doble impacto.
Después del festejo justicialista, el mensaje de Alfredo Cornejo parece querer demostrar que la confianza no se pierde en el campamento de Cambia Mendoza y que el Gobernador y sus allegados mantienen la esperanza en la fuerza tractora de sus dirigentes locales, que tendrán mayor presencia en la boleta única para la Legislatura provincial. A cuidar más el reducto. Ya no todo será tan violeta como parecía.
De todos modos, cuando el Gobernador hace llegar la sentencia de que “hoy más que nunca es el kirchnerismo o somos nosotros”, con total claridad parece demostrar que hay una unión inquebrantable con el espacio libertario presidencial, por lo menos hasta las elecciones del 26 de octubre y de acuerdo, obviamente, al resultado en las urnas de esa fecha. Control preventivo de daños para que las fisuras no se adviertan.
“Los creían muertos, pero están muy vivos”, sentenciaron sobre el justicialismo en el entorno cornejista, con total razón, con los resultados bonaerenses en la mano. Aunque no se sabe aún quién conducirá la etapa del peronismo que sigue, en la que se puede esperar que pretenda ahora tener la voz de mando el gobernador Kicillof, como recompensa por su trabajado triunfo. No obstante, queda también claro que en el kirchnerismo duro no se van a dar por vencidos conscientes de que el resultado bonaerense puede trasladarse a varias provincias en las que los tradicionales votantes del peronismo se sientan nuevamente motivados. No debe olvidarse que el justicialismo post Perón ha dado muestras de fiel encolumnamiento con el más fuerte de turno, a derecha o izquierda. Ejemplos sobran.
Cornejo, que criticó públicamente la nacionalización de la campaña bonaerense que ideó el mileísmo, mantiene a pesar de todo sintonía con la Nación a través de las medidas de la macroeconomía. La bandera del equilibrio fiscal siempre ha sido compartida. Por eso el gobernador mendocino no tardó en mantener su solidaridad con sus socios políticos de la próxima cita electoral, entre otras razones. Además, porque el jefe radical local siempre saca pecho con el orden en las cuentas mendocinas desde que asumió por primera vez, mucho antes de que Milei naciera a la política. Pionero, con derecho a reclamo de autor.
Por otro lado, de ninguna manera se podía esperar algún tipo de señal local hacia los gobernadores de Provincias Unidas, con los que, como bien se señaló en la semana, el jefe del Ejecutivo mendocino mantiene muy buena relación, entre otras razones porque con la mayoría de ellos compartió la estructura federal del recordado espacio Juntos por el Cambio. Aunque la relación cordial se mantendrá con ellos; lo que voten los argentinos dentro de seis domingos en mucho influirá. La incorporación a esa estructura de los ex JxC es la del peronismo cordobesista de Schiaretti y Llaryora.
Lo que seguramente tratará de evitar Alfredo Cornejo es quedar inmerso en el desorden que, sin ninguna duda, mantiene el núcleo de la estructura gubernamental nacional luego de la caída en territorio bonaerense.
Le tocó al mendocino participar de la primera cita del Ejecutivo Nacional con gobernadores. A ese convite fueron llamados los más cercanos, los que, como Cornejo, sellaron algún acuerdo electoral para las elecciones nacionales, aunque, como ocurre en Mendoza, muchos no estén del todo de acuerdo con la distribución final en las listas.
Pero quedó una gran duda: ¿serán los únicos jefes provinciales a los que llamarán desde la Casa Rosada, o son los únicos probablemente convocados que respondan? Nadie sabe. Lo más curioso es que a Cornejo, Zdero y Frigerio, para colmo, les tocó sentarse a la mesa de diálogo el día del veto presidencial a la ley de redistribución de los ATN a las provincias. ¿Habrá discrecionalidad en el reparto, es decir, con la motosierra desconectada, como tantas veces ocurrió antes con otros gobiernos?
Por el lado de Provincias Unidas mendocina, su principal referente, Jorge Difonso, alzó la voz en protesta por lo sucedido con los ATN. Queda claro que la estrategia de este espacio pasa, en gran medida, por provincializar la campaña. Por eso el sancarlino sostuvo a través de un video que circuló en redes que “Cornejo otra vez nos entregó a Milei”.
Insistió desafiante: “La pregunta es a qué fue Cornejo. ¿Cuántas cosas los mendocinos no vamos a poder comprar por la falta de estos fondos que nos retiene el gobierno nacional?” Como se puede observar, el esfuerzo de Provincias Unidas a nivel local pasa por colocar a Difonso, que encabeza la lista nacional, en la Cámara de Diputados del Congreso como parte de la estrategia para conformar una clara tercera fuerza nacional.
Una posición opositora que seguramente confrontará con el peronismo local, espacio reanimado luego del resultado en las elecciones bonaerenses, con la expectativa de alguna merma en la cantidad de votos que reúna la unión de La Libertad Avanza y Cambia Mendoza. Sumar para el Congreso de la Nación es la intención. El PJ se ilusiona con recuperar terreno con respecto a las elecciones anteriores aspirando, incluso, a pelear por un segundo diputado, mientras el sector de Difonso aspira a pelear un lugar para el sancarlino, justamente.
Esa sería la estrategia. Lejos está para el peronismo mendocino la discusión nacional sobre quién deberá conducir en adelante ese espacio, más allá de los puntos a favor que sumó Kicillof con el resultado reciente en la gran provincia que gobierna.
Especulaciones en base a lo que pueda perder en las urnas de octubre el mileísmo tanto por sus tropiezos de gestión como por el efecto de la oleada peronista bonaerense. Aunque los mendocinos sigan siendo mayoritariamente no peronistas, como señalan analistas políticos.
* El autor es periodista. [email protected]