Sacar fuerzas de flaqueza

Sacar fuerzas de flaqueza.
Sacar fuerzas de flaqueza.

Las “fuerzas vivas”, expresión siempre usada en plural, designan a las personas y clases representativas de una región, ciudad o país, por su autoridad o por su influencia social.

Leíamos acerca de la falta de comprensión de los integrantes de distintas generaciones con respecto al uso de formas nuevas, acuñadas entre los jóvenes y no comprendidas por los adultos. Muchas de esas formas que hoy se registran tienen ahora vigencia, pero no todas van a sobrevivir al paso del tiempo precisamente porque uno de los caracteres de este tipo de jergas es su duración efímera.

En cambio, sí han pervivido locuciones que figuran en los diccionarios especializados, pero que no pueden ser explicadas por muchos usuarios. Trataremos de ilustrar esta afirmación con distintas frases acuñadas con el vocablo “fuerza” y que no son comprendidas y correctamente aplicadas por los hablantes de cultura media.

Encontramos, por ejemplo, la locución prepositiva “a fuerza de”, que se usa seguida de un sustantivo o de un verbo. Si se usa seguida de un sustantivo, da a entender la intensidad o abundancia del objeto designado por el sustantivo: “A fuerza de una vida disciplinada, fue concretando diversos logros”. Si va acompañada de un verbo, significa la insistente reiteración de la acción expresada por ese verbo: “A fuerza de llamarle la atención, consiguió que se concentrara”. Hay otras locuciones conformadas con el vocablo “fuerza”: “a fuerza de manos” significa “con fortaleza y constancia”; “a la fuerza” equivale a “violentamente, contra la propia voluntad”: “Entraron a la fuerza al reducto”; también, puede significar “necesaria, indudablemente”: “Reconoció a la fuerza que Pedro tenía razón”. Es igual a usar “por fuerza”. Análoga en su valor semántico es la locución “a viva fuerza”, que da a entender que un hecho o un proceso se han llevado a cabo violentamente, con todo el vigor posible: “A viva fuerza, se adueñaron del predio”.

Existe también la expresión coloquial “a la fuerza ahorcan”: con ella se da a entender que alguien se ve obligado a hacer algo contra su voluntad: “¿Viste que terminó mudándose a un barrio privado? A la fuerza ahorcan, con el problema de la inseguridad”.

Si un enfermo “cobra fuerzas”, estaremos aludiendo a su convalecencia, a su paulatina recuperación: “A Dios gracias, después de tremendo accidente, Griselda va cobrando fuerzas”.

La expresión “hacer fuerza” puede usarse en un sentido de violencia e indica que se forcejea para realizar algo: “Hizo fuerza para lograr estacionar en un lugar tan pequeño”. También puede significar “inclinar el ánimo, persuadir, convencer”: “Hice fuerza y logré que se afiliara”. ¿Y qué significa la expresión “fuerza bruta”? Se trata de aquella fuerza material en oposición a la que da el derecho o la razón: “Ganó todo por la fuerza bruta, no por la persuasión”. Y hablar de “fuerza de voluntad” es aludir a la capacidad que posee una persona para superar obstáculos y dificultades: “No ha habido una solución mágica, sino el poder de su fuerza de voluntad”.

La locución “a fuerza de Dios y de las gentes” indica que algo se lleva a cabo por encima de todo, atropellando los respetos debidos”: “Obtuvo lo que ambicionaba contra viento y marea, a fuerza de Dios y de las gentes”. Existen personas que hablan mucho, pero son poco ejecutivas; se alude a ellas diciendo “que se les va la fuerza por la boca”, con lo que se quiere significar que, más allá de las palabras, no obra consecuentemente. Hay dos expresiones similares, ambas con connotaciones positivas: “a fuerza de brazos” y “a fuerza de manos”. Con la primera, se pondera el valor del trabajo; con la segunda, el de la fortaleza y la constancia. Escuchamos a veces decir que se ha procedido “con la fuerza pública”: esto significa que ha actuado un cuerpo de agentes de la autoridad, para mantener el orden. Y las “fuerzas vivas”, expresión siempre usada en plural, designan a las personas y clases representativas de una región, ciudad o país, por su autoridad o por su influencia social: “Forma parte del protocolo vendimial el almuerzo de las fuerzas vivas”. Cuando usamos la locución verbal “es/era/ fue/ será fuerza”, queremos decir que algo es necesario y forzoso: “Al principio de la pandemia, era fuerza permanecer encerrado”. Y la locución que da título a esta nota es “sacar fuerza de flaqueza”: con ella se hace una ponderación del enorme valor de saber sobreponerse en un momento de graves dificultades. Actualmente, se resume en el vocablo “resiliencia”. El Centro Virtual Cervantes, en su Refranero multilingüe, nos trae la paremia “La unión hace la fuerza”, que exalta la solidaridad. Con la colaboración de muchas personas, fuertes o débiles, se puede alcanzar el éxito, vencer a cualquier rival y salir airoso de una situación difícil.

Otro refrán nos dice “Más vale maña que fuerza”, con lo que se quiere significar que, en muchas situaciones, la habilidad suple el rigor y la violencia.

Y en nuestra reflexión acerca de la fuerza, nos agrada el pensamiento de Stendhal: “Amo la fuerza, y de la fuerza que amo, una hormiga puede mostrar tanta como un elefante”: las emociones miden su grandeza por su intensidad, no por las dimensiones de quienes las sienten.

Erróneamente, se vincula con “fuerza” el giro “a fuer de”; la gramática académica nos explica que esta expresión significa “en razón de, en virtud de”; también, “por ser, como consecuencia de ser”; va seguida de un sustantivo o de un adjetivo: “A fuer de economía, pudo arreglar la casona paterna” y “A fuer de obcecado, logró la meta”. La palabra “fuer” es apócope arcaica de “fuero”; la locución es culta y propia de la lengua escrita. No es equivalente a “a fuerza de” ni a “aunque”.

Una última consideración en relación con “fuerza”, es el adjetivo “fuerte” y su grado superlativo: siempre nos enseñaron que ese grado se formaba a partir del adjetivo latino “fortis” y que debíamos decir “fortísimo”. Sin embargo, hoy, el Panhispánico nos señala que, junto a aquella forma culta, se admite la forma “fuertísimo”, propia del habla coloquial; entonces, decimos “Un fortísimo sismo sacudió la zona”, pero también “Fue fuertísimo el impacto inflacionario”.

*La autora es Profesora Consulta de la UNCuyo.

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