Renuncia y recuerdo de Raúl Alfonsín

Debido al accionar de correligionarios que devenidos compañeros, acompañan a Massa como candidato, es que presento mi renuncia a mi querida UCR.

Renuncia y recuerdo de Raúl Alfonsín
El presidente Raúl Ricardo Alfonsín trabaja en el despacho presidencial de la Casa Rosada de la ciudad de Buenos Aires, el 10 de diciembre de 1983 fecha en que asumió el cargo. (EFE/Biblioteca)

Si viviera el doctor Raúl Ricardo Alfonsín le pediría que perdone el accionar de muchos correligionarios, que devenidos en compañeros acompañan al señor ministro de Economía como en candidato a presidente. Y por su intermedio a las autoridades del Comite Provincia de la Unión Cívica Radical.

Realmente se me hace muy difícil redactar esta nota con términos respetuosos, pero solicito se acepte mi renuncia a la afiliación al Partido Radical, la que se produjo antes de la asunción de don Raúl al Gobierno de nuestro querido país.

El país que Alfonsín sacó del oscurantismo y la anarquía institucional, el país de mis padres y abuelos inmigrantes, el país de la cultura y del trabajo honesto, el país en donde los concejales municipales no cobraban sueldos, a lo sumo se hacían asfaltar algunas calles próximas a sus domicilios y lo hacían con cierta vergüenza porqué significaba un privilegio para ellos y no para todos los vecinos (hablo de mi padre).

Le pido al expresidente perdón, en nombre de los radicales de buena cepa, que no supimos o no pudimos defenderlo hasta la terminación de su mandato.

Le ruego, además, que ignore el accionar de algunos pseudo-radicales porque Alfonsín y su memoria no se merecen esta afrenta.

Espero que esté donde esté, no haya escuchado la repetición de una parte de su discurso al asumir como presidente, utilizado con fines, solo demagógicos y cargados de falsedad de uno de los candidatos a presidente, apoyado en este momento por alguno de los pseudo-correligionarios.

Tampoco haya escuchado un estribillo de la época de su campaña que decía “siga el baile siga el baile al compás del tamborín …”, que también perdone a unos de los líderes de su gobierno que admiré, que en compañía de su hija mantienen el actual gobierno.

Le pido perdón en nombre de su hijo, que en lugar de seguir su legado y ejemplo prefirió la comodidad y seguridad económica en una embajada.

La lista de pedirle perdones sería eterna.

Por eso quiero finalizar mi modesta nota, ratificando fehacientemente mi renuncia, recordando a aquellos que tuve el gusto de verlos actuar, con honestidad, patriotismo y espíritu democrático, a saber: Felipe Santiago LLaver y Margarita Malharro de Torres, a quien, sí pude tratar y escuchar sabias palabras orientadas siempre al interés público, Fernando De la Rúa, Arturo Frondizi y Arturo Umberto Illia, entre otros.

Finalmente, ruego a Dios, fuente de toda razón y Justicia nos oriente a seguir manteniendo encendida la llama del movimiento históricamente centenario, tal cual es la unión (quiere decir mantenerse unidos, sin intereses espurios de por medio, sin egocentrismos, respetando y teniendo consideración al resto de los individuos, siguiendo normas de conducta y educación) radical, corriente histórica de la emancipación del pueblo argentino, de la auténtica realización de su vida plena en el cultivo de sus bienes morales y en la profesión de los grandes ideales).

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