Reconstrucción de Alemania y eliminación del populismo en Argentina

Milei es un éxito en materia económica pero políticamente no lo es. Los insultos y agravios que reparte por doquier y recientemente, la protección absoluta a Manuel Adorni, lo han perjudicado muy fuerte. Aun así, debemos pensar en el largo plazo y sostener los logros obtenidos, como hizo Alemania desde 1945.

Konrad Adenauer, Canciller y Ludwig Erhard, ministro de Economía en Alemania, desde 1945 comenzaron la reconstrucción del país al terminar la segunda guerra mundial. Javier Milei, presidente en Argentina desde 2023, comenzó su plan contra la inflación y el populismo junto a Luis Caputo, ministro de Economía y Federico Sturzenegger, ministro de Transformación y Crecimiento. Alemania inició su ciclo de potencia mundial entre 1955 y 1960, 15 años después, y nuestro país recién cumplirá 3 años de lucha contra la inflación a fines de 2026.

El entorno de estos dos ciclos históricos es distinto. Erhard tenía un país literalmente destruido y la reconstrucción debía ser edilicia y económica, en tanto que Milei debe afrontar cien años de populismo e inflación transcurridos, más una reconstrucción social averiada por tiranías, gobiernos militares, y desinformación. El populismo, que vivir en inflación le conviene porque así puede delinquir en el desorden, debe convencer al pueblo que con mucho dinero en sus bolsillos puede enfrentarla en tanto los ajustes anti inflacionarios le provocan grandes perjuicios.

Milei y Erhard aprendieron de la Escuela Austríaca de Economía, en especial de Carl Menger, Friedrich von Vieser, Friedrich Hayek y Murray Rothbard. Para derrotar la inflación se requiere déficit cero, superávit comercial, financiero y fiscal; ningún país debe gastar más de lo que ingresa; la moneda debe ser sana (un país con economía sana debe contar con moneda sana);los dólares acumulados deben ser suficientes para respaldar la totalidad de la moneda en circulación; no puede existir emisión de moneda que supere la base monetaria ni que cubra déficits como así tampoco préstamos; el Estado no debe ser empresario y limitarse a sus funciones básicas, seguridad, defensa, salud, educación, relaciones exteriores; jubilaciones y sostenimiento de las clases más necesitadas.

Pero ambos difieren en algunos aspectos importantes. Erhard quiso un Estado fuerte en la protección social y un Banco Central que protegiera el valor de la moneda; su economía era Social de Mercado. La economía de Milei es libertaria y anarco capitalista, sin Estado ni Banco Central, aunque hasta la fecha no ha concretado en los hechos estos principios.

Difiere también la idiosincrasia de ambos pueblos. El alemán es muy culto e informado y se sabe muy importante en el primer mundo, por lo que conoce su gran responsabilidad. El nazismo fue un gravísimo accidente producto de la locura de un “cabo austríaco” como llamaba Churchill a Adof Hitler, que supo capitalizar la amarga derrota de la primera guerra (1914/1918) asegurando a sus compatriotas que vengaría el escarnio sufrido y agregó sin decirlo el exterminio de los judíos, a los que consideraba enemigos de la pureza de la raza aria.

El pueblo argentino tiene individualidades extraordinarias que se destacan en el mundo (Alberto Calderón, genio matemático mundial al nivel de Einstein es uno de ellos) pero en conjunto es inculto y desinformado por obra de la tiranía y el populismo, y es muy impaciente ante quienes le requieren espera para lograr éxitos que demandan muchos años. En tanto los alemanes esperaron quince años para obtener los beneficios de la obra grandiosa de Adenauer/Erhard. Antes de tres años desde 2023, como no vemos mejoras en la micro pero sí en la macro, nosotros loss argentinos ya susurramos la derrota de Milei en 2027.

Alemania contó también con el Plan Marshall de EEUU que ayudó a reconstituir su industria y agricultura proveyendo la maquinaria necesaria, cambiando su moneda en 1948, el Rerchsmarks Imperial vigente desde 1924 por el Deutschemark o marco alemán que sigue rigiendo con una inflación anual mínima, no superior al 2%.

Milei es un éxito en materia económica pero políticamente no lo es. Los insultos y agravios que reparte por doquier y recientemente, la protección absoluta a Manuel Adorni, celoso custodio de la honradez desde 2023 con graves sospechas de no serlo ahora, es cierto que lo han perjudicado muy fuerte. Él dice que no ha venido a ser presidente para resultarle simpático al pueblo y si este no lo vota, vuelve sin más a la actividad privada. Se equivoca. Asumió la Presidencia con un compromiso ineludible: rescatar a Argentina de la crisis terminal en que estuvo y todavía está desde hace cien años. El pueblo le creyó y lo votó. El compromiso electoral crea lazos y obligaciones para con el país que no se pueden eludir bajo pena de ser imputado como infame traidor a la Patria.

Ser presidente no es un simple trabajo más. Es un pacto de honor que no puede ser violado impunemente. Véase el caso de Cristina Kirchner que por haber defraudado al pueblo y haber violado su pacto de honor se enfrenta a la posibilidad de terminar presa el resto de sus días por la acumulación de delitos cometidos.

Espero que con este trabajo los argentinos tengan en cuenta que el sacrificio es parte de toda epopeya que pretenda salir de un desastre como el que hemos sufrido. Si no lo hacemos nos esperan tiempos de grandes fracasos y que Milei entienda que ser presidente es un honor que no se puede evadir sin consecuencias.

* El autor es doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales.

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