“Tenemos el máximo de memoria para lo que nos conviene y el mínimo para lo que no nos conviene”.
“Tenemos el máximo de memoria para lo que nos conviene y el mínimo para lo que no nos conviene”.
A. Schopenhauer.
¿Cómo fue posible que el relato psicopático y la sarasa populista hechizaran al 54% de los votantes en el 2011, Carrió sacara menos del 2% con su discurso anticorrupción y a solo tres años de la lucha “patriótica” de todo o nada del campo?
Junto a un radicalismo que en el 2003 había sacado el 2,3% y en ese 2011 sólo el 11%, pasado ocho años.
¿Cómo se explican los 16 años de gobierno pero-k? Estas son algunas reflexiones que intentan dar respuesta a tan inquietante pregunta.
Las principales causas están dadas por la conducta de la oposición, los gobernadores con su dependencia estructural de la dádiva del gobierno central y sus cotos de caza locales, el peronismo residual del conurbano bonaerense y los más importante: cómo valoró su voto el votante.
• La oposición:
Practicó clara connivencia distrayéndose en sus “enredos” provinciales, mientras el discurso populista y triunfalista “nestoriano” jugaba hacia el 2007, con la sarasa de la “trasversalidad” y los gobernadores radicales le respondían con la “Concertación” con tal entusiasmo que hasta lo acompañaron en la fórmula presidencial de Cristina en ese año.
Los argumentos eran patrióticos: sumarse “al proyecto nacional para ser la bisagra histórica”, “mejorar la calidad institucional”, “contribuir al desarrollo del país”. A tal punto que el radicalismo construyó el Movimiento Radical Federal como estructura política concertadora.
Y así el pero–k se instaló durante dos períodos presidenciales más con Cristina a la cabeza permitiéndole sumar años de experiencia y control del poder y del Estado
El pero-k por otra parte, a diferencia de la oposición, que solo tuvo atisbos de estrategias electorales nacionales difusas, enredadas y contradictorias, nunca se basó solo en sus resultados electorales sino que siempre actuó complementándose con:
• Su poder de cooptación y colonización del Estado.
• Su penetración en los sectores más pobres, creando un verdadero estilo de vida dependiente del activismo político y sus negocios.
• Sus fuerzas de choque en las calles.
• Los aprietes sindicales y de las mafias que pululaban y pululan por toda nuestra sociedad.
• Se replegó en su “Resistencia” y enfrentó así cualquier intento de cambio estructural por más improvisado, confuso y casi sin rumbo que fuera.
Por eso el radicalismo:
• no ha podido terminar ningún gobierno nacional en estos casi cuarenta años de democracia.
• Alfonsín hijo terminó de embajador en España del pero–k y Leopoldo Moreau en la voz cantante de diputados cristinistas.
Toda una larga historia de errores, mescolanzas ideológicas agachadas y condescendencias lamentables.
• El votante:
Siempre miró desde su bolsillo y con esa visión oblicua juzgó cada votación y cada resultado, por lo que en materia de valores, dejó sus principios afuera del cuarto oscuro.
Y la gran paradoja es que aunque siempre priorizó la plata, dejó un 50% de pobres con su conducta ¿qué cosa rara, verdad?
•Los gobernadores
Cedieron cada cuota de su poder para retener sus cotos de caza provinciales y así fueron controlados con los fondos que aportaba el gobierno nacional a las provincias, junto a la lapicera y el látigo disciplinante.
Esto solo generó obsecuencias, silencios múltiples y apoyos cómplices infinitos en el Senado Nacional
• La justicia
Y todo esto bien cubierto con el manto de impunidad que nuestra justicia supo tejer día a día y sin el cual esta historia no hubiera sido posible en lo absoluto.
El reciente 30 de junio se votó en senadores una nueva moratoria previsional para incorporar más gente sin haber realizado aportes al sistema jubilatorio quebrado y el pero-k lo hizo ¿cómo? con un voto de una peronista ¿de dónde? de Córdoba!.
¿Y como votó la oposición?: 6 senadores del Pro votaron en contra y 18 senadores radicales se abstuvieron.
*El autor es sociólogo con experiencia en procesos de cambio organizacional y cultural.