25 de enero de 2026 - 00:15

Movimientos sucesorios en marcha

Ulpiano Suárez no es el único que quiere continuar al actual gobernador. El cornejismo siempre es propenso a poblar la escena de candidatos, una manera de motivar a los posibles nominados, pero también una estrategia para bajarle el precio a los rivales internos.

Pese a que el turno electoral 2025 aún no concluye (cerrará el 22 de febrero en 6 departamentos), el ecosistema político mendocino ya se posiciona para la siguiente parada: 2027; aquella que implica también la renovación de autoridades nacionales (presidente, diputados y senadores para el caso de Mendoza) así como gobernador, legisladores provinciales, intendentes y concejales.

Está claro que los tiempos de la política suelen ser diferentes a los de los ciudadanos comunes que recién comienzan a desandar este 2026 y difícilmente pueden imaginar lo que les deparará el año próximo. También es cierto que una candidatura, en especial y en este caso para suceder a Alfredo Cornejo, no se construye de un día para el otro.

Lo concreto es que en estas semanas de enero el oficialismo local dejó de lado insinuaciones y trascendieron perfilamientos que anticipan una disputa compleja que exigirá una gran dosis de negociación, en especial hacia dentro de la UCR, para evitar opciones de división ante quien largó primero, y que aún mantiene esa intención a pesar de haber renunciado al radicalismo, pero ser parte de la alianza que se impuso en las últimas elecciones: el ahora diputado nacional Luis Petri.

“Yayo” en acción

En lo que para algunos observadores se trató de una decisión anticipada, el intendente de Capital, Ulpiano “Yayo” Suárez confirmó lo que en los cónclaves partidarios era un secreto a voces: su precandidatura a la Gobernación. “Yayo” sigue el modelo que tan buenos réditos le ha deparado a los radicales mendocinos, el de la gestión municipal valorada como trampolín de proyección política.

Pone sobre la mesa, además, su inicial acompañamiento a Cornejo como funcionario destacado del área de Modernización del Estado en la primera gestión, pero también su innegable impronta familiar como sobrino de otro ex gobernador, el actual senador nacional Rodolfo Suárez. Una buena dosis de méritos propios pero también de contexto favorable que lo trajeron hasta aquí y sobre cuya plataforma supo edificar poder; incluso más allá del ámbito local como presidente del Foro de Intendentes Radicales, una organización que nuclea a 500 jefes comunales de todo el país.

En la misma construcción, marcó diferencias puntuales de gestión o en el reclamo de fondos para su comuna, pero también al momento del debate sobre la alianza con los libertarios con su ya célebre frase que indicaba que a él no lo iban “a pintar de violeta” como pregonaba el Presidente.

Esa mínima diferenciación le ha permitido ser visto como una alternativa para los críticos del mileismo, pero también para los que mantienen sus reservas sobre el cornejismo (entre ellos algunos intendentes). A eso se suma su pertenencia al radicalismo de Capital, que en la interna partidaria desde la época de Víctor "Viti" Fayad, siempre mostró (o al menos intentó) un camino propio frente a las vicisitudes de la coyuntura.

Deberá Suárez administrar en este tiempo esas tensiones disimuladas con el cornejismo y con La Libertad Avanza (LLA) pues no sólo necesita de una buena presencia en las encuestas, sino también del aval del gobernador para su cometido. Tarea a expensas del escenario al momento de la definición, pero también de cómo transite y sostenga sus propuestas y sus gestos en este tiempo.

¿Seré yo, maestro?

Suárez no fue el único que dejó traslucir sus intenciones en este enero atípico. El cornejismo siempre es propenso a poblar la escena de candidatos, una manera de motivar a los posibles nominados, pero también una estrategia para bajarle el precio a los rivales internos.

Lo real es que coincidencia o no, al blanquearse las intenciones del capitalino, una danza de nombres pobló la agenda de las especulaciones. En especial, miembros del Gabinete, algunos de ellos históricos colaboradores del gobernador. Una lista que desde hace años encabeza el director de Escuelas, Tadeo García Zalazar, quien por estos días participó -junto a ministros de Educación de Latinoamérica- en un seminario en la prestigiosa Universidad de Cambridge, en Inglaterra.

Tadeo es discípulo de Cornejo y quien más valora no sólo sus dotes de buen administrador, sino también su formación y experiencia como cuadro político. No hay dudas que, en el frío análisis, es su predilecto, pero no por ello, el elegido. De hecho, ya debió postergar sus aspiraciones tanto en 2019 como en 2023. Tal vez 2027 puede ser su momento.

Pero no es el único. El titular de Gobierno e Infraestructura, Natalio Mema volvió a ser mencionado ya que se trata de otro dirigente que también tiene alta consideración del mandatario más que por su rol como ministro político (aunque preside el Congreso partidario) por haberse transformado en gestor de los grandes desafíos de la administración cornejista: desde la movilidad urbana, a la inversión de los fondos del resarcimiento. Un incondicional con segura proyección más allá del desenlace.

Otro que no se baja de la ansiada bendición, es el presidente de la Cámara de Diputados, Andrés “Peti" Lombardi, quien, en este receso, y por algunos días incluso quedó al frente de la Provincia por la licencia de Cornejo y Hebe Casado. Eficaz en la conducción legislativa y la concreción de leyes, está anotado (o al menos sueña) con algo más que un breve reemplazo temporal.

Probablemente, algún intendente (aunque con menos chances) también aparezca de aquí al año próximo en este listado, pero no habría que esperar sorpresas por fuera de lo dicho. Más que la oposición, el desafío de los radicales será cómo acordar o doblegar a Petri (¿tal vez en unas recuperadas PASO?). Por ahora, los protagonistas no sólo parecen definidos, sino que también ya se están moviendo.

* El autor es periodista y profesor universitario.

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