Mendoza: modelo productivo, sostenibilidad e incertidumbre

Recambio. Ilustración: Gabriel fernández.
Recambio. Ilustración: Gabriel fernández.

El economista, asesor del Partido Justicialista, analiza la evolución de variables económicas y plantea la necesidad de consensos para el desarrollo.

El día 05 del presente mes, la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económica de Mendoza, público datos del Producto Bruto Geográfico (PBG) de 2021. En el mismo se destaca que, luego de tres años de caída, la economía provincial se recupera significativamente, registrando un crecimiento del 9,7% en valores constantes (pesos de 1993), respecto del año precedente.

En el año 2020, la crisis sanitaria a nivel global (Covid19) género un fuerte proceso de retracción, que derivó en expulsión de mano de obra (formal e informal), las acciones preventivas y de asistencia instrumentada desde el gobierno nacional y provincial, lograron reducir el impacto negativo en una economía con significativos signos de opacidad de su sistema productivo-comercial.

En los últimos diez años (2012-2021) el acumulado del indicador macroeconómico refleja que la economía mendocina solo ha crecido un 0,4%. En el mismo periodo de tiempo, los sectores: explotación de minas y canteras, agropecuario, industrias manufactureras y comercio, restaurantes y hoteles, registraron caídas del (-4,1%); (-1,8%); (-1,2%) y (-1,1%) respectivamente. En el caso de sectores con valores acumulados positivos se destacan: transporte y comunicaciones (+5,8%); construcciones (+3,8%); establecimientos financieros (+1,7%) y servicios comunales, sociales y personales (+1,5%).

Una primera lectura de los valores registrados exponen claramente que Mendoza paulatinamente se desplaza de un esquema productivo tradicional de bienes (agro, minería e industria) al de los servicios. Este proceso de transición no solo modifica objetivos estratégicos en la producción y el comercio, sino que impacta en el mercado laboral local.

La tecnología y especialmente la capacidad de recopilación de datos (Big Data), permite detectar comportamientos de clientes, errores en operaciones y postular soluciones en negocios futuros, con un elemento adicional como la robotización de algunos sectores productivos, que explica la reducción de plantillas de operarios, como así también el incremento de demandas específicas de formación y capacidad de asimilación por parte de los futuros operarios.

En 2012, Mendoza contabilizaba en el 4° trimestre la cantidad de 256.660 asalariados registrados del sector privado (trabajo formal). En igual trimestre de 2021, el número es 247.946, que representa 8.714 asalariados menos. El agro, la minería y la industria de forma conjunta registran una pérdida total de 11.031 asalariados registrados, compensada parcialmente por la incorporación neta de sectores como enseñanza, servicios comunitarios, sociales, personales y de salud.

El presente económico regional y mundial, las disputas comerciales, tecnológicas y financieras entre EE.UU. y China, como así también el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, son los antecedentes que definirán consecuencias comerciales y geopolíticas de un mundo que se enfrenta a un nuevo orden mundial. El primer síntoma que se visualiza es la configuración de un escenario productivo y comercial cuya característica sobresaliente será la demanda de energía y alimentos, asociada a la incorporación de nuevos proveedores.

Las opciones de Mendoza

El territorio provincial cuenta con importantes yacimientos de minerales estratégicos que, en función de las tendencias globales vigentes, otorga un status geológico minero diferencial a la Cordillera de los Andes. Los proyectos de energías renovables adquieren mayor relevancia como respuesta a las presiones de reducción de emisión de carbono y asegurar fuentes energéticas confiables y de menor costo. El avance tecnológico en la explotación minera ha reducido progresivamente la mayoría de las inseguridades que se plantean desde sectores ambientalistas.

Buena parte de los sectores productivos que integran a nivel provincial la oferta de bienes y servicios no han logrado recuperar posicionamiento y sus estructuras se asimilan al modelo lineal que posibilitó un desarrollo industrial mendocino bajo la concepción primaria de la revolución industrial.

El futuro económico de Mendoza demanda que las acciones de la presente y futuras administraciones provincial, se instrumenten a partir de nuevos consensos impulsados por líderes políticos o económicos, por modelos innovadores, por cambios en la mentalidad de los consumidores. Esta modelización requiere de innovaciones tecnológicas y es el Estado quien debe impulsar en su origen que las mismas se configuren para que las empresas privadas las capitalicen. Las propuestas de soluciones deberán incluir un exhaustivo análisis de las consecuencias del actual modelo productivo como la pérdida de puestos de trabajo, el aumento de la pobreza, la explotación laboral, el cambio climático y la pérdida de ecosistemas.

Los antecedentes identificados obligan a la búsqueda de un nuevo modelo productivo cuya centralidad está asociada a la sostenibilidad, que genere un impacto positivo en el medio ambiente y la propia sociedad.

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