16 de agosto de 2026 - 00:25

Massa, sorpresa tras bambalinas

Ese tiempo que nos separa del calendario electoral de 2027 es el que necesita el gobernador de la provincia para seguir monitoreando la evolución de los anotados de su gabinete para intentar extender el cornejismo por cuatro años más.

Periodista

La derrota que sufrió el oficialismo en el Senado con el intento fallido de modificación de la Ley de Tierras obligó a la base de sustentación de la estructura libertaria a revisar su funcionamiento. Como ya se indicó, una audaz y aparentemente poco consulta idea del ministro desregulador, Federico Sturzenegger, fue la causante del gran cortocircuito con los habituales aliados, que obligaron al oficialismo a reducir al mínimo posible el proyecto de ley en discusión para permitirle al Gobierno obtener, a modo de consuelo, una victoria muy justa en cantidad votos.

Sin embargo, en la semana que finalizó se supo que los semblantes de oficialistas y macristas cambiaron al tomar conocimiento de que, seguramente en las sombras, habría estado actuando en contacto con gobernadores que retiraron el apoyo nada menos que la figura del estratégico Sergio Massa, que, paralelamente, relanzó su espacio, el Frente Renovador, para sumarlo a la puja que ya mantienen dentro del PJ el espacio de Axel Kicillof y el camporismo. Tal vez una nueva intentona para reeditar alianzas internas que terminan muy mal como gobierno. Asunto para analizar en otro momento.

De modo que los habitualmente aliados del Gobierno que pusieron el freno a las ambiciones de reforma de la Ley de Tierras comprobaron, luego de la votación, que habían contado con la “ayuda” del ex candidato presidencial del kirchnerismo alentando a jefes provinciales con los que contaron en muchas oportunidades. Casi tenebroso.

Luego se comprobó que Massa, Kicillof y Máximo Kirchner habían mantenido un encuentro para comenzar a trazar estrategias de cara al año electoral próximo, en especial para coordinar que en el Congreso el justicialismo defienda con fuerza el mantenimiento de las elecciones primarias, que el Gobierno, en cambio, quiere erradicar a toda costa en breve.

Una imagen para nada seductora para un alto porcentaje de la población, sin ninguna duda, pero que pretende demostrar que en el peronismo comienzan a rearmarse estructuras que constituyen posibles opciones electorales ante el desafío de intentar evitar que Milei sea el primer presidente no peronista reelecto en el país.

Por lo tanto, resulta evidente que el diálogo telefónico, inesperado y hasta insólito, entre Karina Milei, líder política de La Libertad Avanza, y Mauricio Macri, creador y referente indiscutido del alicaído Pro, obedeció más que nada a la luz de alerta que encendió en la escena política la reaparición del tigrense. Así, algunas aspiraciones personales, como la del economista Hernán Lacunza, que dijo querer competir por la presidencia, tal vez deban esperar otro momento.

La repercusión en el resto de las provincias parece ser por ahora relativa. En el caso local, la dirigencia vivió la novedad con expectativa lógica y algunos interrogantes, pero las consultas con los estrategas macristas de Buenos Aires confirmaron que el principal objetivo, por el momento, es acordar con el oficialismo nacional tanto en la provincia de Buenos Aires como en la capital del país. En CABA el Pro pretende mantenerse como gobierno y para ello la prioridad pasaría por buscar una alianza con el mileismo.

En cuanto al territorio bonaerense, el deseo de poder destronar al kirchnerismo tendría como plan de consenso el posicionamiento del actual jefe de Gabinete de la Nación, Diego Santilli, aunque hay otros anotados con aspiraciones, en especial entre libertarios.

No obstante, que no todos los macristas de las provincias tomaron la nueva cercanía con el mismo entusiasmo lo demostró públicamente el joven gobernador chubutense. “Si hay un acuerdo a nivel nacional entre el Pro y La Libertad Avanza ojalá se dé en el marco de una agenda de desarrollo. Los acuerdos tienen que venir de la mano de para qué nos juntamos. El rejunte no tiene ningún sentido si es solamente para ganar la elección”. Ignacio Torres lo dijo con su habitual énfasis al hablar en un evento organizado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos. Lo que propone, concretamente, es algo cercano a una alianza de gobierno.

En nuestra provincia el partido de Macri ya forma parte del gran espacio que lideran Cambia Mendoza y el mileismo, especialmente a partir de la elección departamental de febrero en la que se fortaleció el intendente de Luján, Esteban Allasino. De ahora en más el protagonismo lo seguirán manteniendo los que están anotados para suceder a Cornejo, desde Petri y Ulpiano Suárez hasta los delfines del gobernador, que sumaron recientemente la nominación de Tadeo García Zalazar.

Estos colaboradores del Gobernador fueron elogiados por éste el viernes en declaraciones que hizo al periodismo luego de participar en un evento. Sin embargo, acotó algo que es indiscutible: la gente, en general, no está todavía predispuesta a escuchar voces que se postulan para una elección tan lejana aún.

En realidad, ese tiempo que nos separa del calendario electoral de 2027 es el que necesita el gobernador de la provincia para seguir monitoreando la evolución de los anotados de su gabinete para intentar extender el cornejismo por cuatro años más. Sin olvidar, obviamente, la alternativa que le presenta Ulpiano Suárez, el intendente más cercano en lo ideológico, como lo fue en 2019 el ahora senador Rodolfo Suárez, que terminó siendo la alternativa elegida en aquel momento.

El dirigente a vencer en la previa es, sin duda, Luis Petri, que corre como libertario en una provincia en la que, tal vez, muchos todavía lo identifiquen como radical que fue. Aquel que se le atrevió a Cornejo al competir en las PASO de 2023 con el eslogan “Mendoza está en pausa”. Y que por el sorprendente porcentaje que obtuvo saltó a la fórmula presidencial de Juntos por el Cambio y de ahí al gabinete nacional de Milei.

* El autor es periodista. [email protected]

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