Los desafíos para poner en “marcha” a Mendoza

En materia económica Cornejo se encontrará frente a un panaroma complejo y su suerte estará atada a la Nación.

Los desafíos para poner en “marcha” a Mendoza
Patricia Bullrich, Alfredo Cornejo y Hebe Casado en el búnker de Cambia Mendoza. Foto: Ignacio Blanco.

El gobernador electo, Alfredo Cornejo, se enfrenta al desafío de impulsar el crecimiento económico de la provincia, incluso cuando la suerte local esté atada a la performance nacional. En esa labor debe asegurarse de preservar cierto atractivo ante su base de votantes. Es cierto que su experiencia previa como gobernador le otorga una ventaja competitiva para diseñar una estrategia en este sentido, pero también es igual de cierto que en este contexto no cuente con un periodo de gracia para lograrlo: el 40,1% de los mendocinos es pobre, y generar oportunidades de trabajo y movilidad social es uno de los requerimientos fuertes de la ciudadanía. A fin de cuentas, esto será lo que hará que la próxima administración sea exitosa o no.

Sin embargo, el escenario es complejo. Si miramos la foto de los últimos datos publicados por la DEIE que corresponden al Producto Bruto Geográfico de Mendoza (PBG) 2021, la economía de Mendoza lleva 10 años de punta a punta sin crecer. En esa medición, la provincia comparada con 2020 creció 9,7% en su PBG, impulsada principalmente por la construcción, el comercio y el sector de transporte y telecomunicaciones. Esta mejora logró llevar a la economía local a los niveles previos a la pandemia, pero en comparación con 2011, la economía mendocina experimentó una caída del 0,7% y un desempeño desigual en diversas ramas de la actividad.

Ya se estima que el nuevo reporte de PBG de la provincia del año 2022 mostrará un crecimiento en términos reales del 4% en comparación con 2021. Sin embargo, resta analizar si con esto alcanza. Mendoza tiene salarios promedio bajos, con una tasa de desocupación del 5,3%, la más alta de Cuyo, y una alta tasa de demandantes que buscan un segundo empleo, entre algunos de los indicadores.

Datos del primer semestre de 2023 dan cuenta de una leve mejoría en la actividad económica de Mendoza, según un reporte publicado por la Fundación Mediterránea. Los sectores que más crecieron fueron hoteles y restaurantes, impulsados por el turismo, construcción, comercio y un repunte de la actividad petrolera.

No obstante, la agricultura experimentó significativas caídas en su producción luego de las heladas de 2022, que resultaron en una cosecha escasa. De hecho, los datos de ventas tanto en el mercado interno como externo muestran caídas del 24% para las exportaciones de vino fraccionado y del 11% en la comercialización en el mercado interno. Es probable que este sector no dé señales de recuperación hasta la próxima cosecha.

¿Y 2024? Es cierto que nadie se atreve a realizar pronósticos más allá de las elecciones presidenciales. Sin embargo, la mayoría coincide en estimar que el 2024 será un año “duro” de reacomodamiento económico y con reducción del poder adquisitivo, lo que terminaría retrayendo la economía en general, aún más. Dicho esto, el gobernador electo tiene grandes desafíos para lograr que el sector privado pueda poner en marcha sus motores y generar resultados.

Si miramos los bienes transables de la economía local, es decir, los que se pueden exportar, la provincia tendría al menos tres importantes oportunidades. Vaca Muerta (petróleo) podría representar en parte el resurgimiento de la industria del petróleo, aunque todavía resta esperar hasta fin de año los resultados, según confirmaron desde el gobierno provincial. Por otra parte, Potasio Río Colorado (minería) podría aportar más de 1.500 puestos de trabajo y duplicar las exportaciones de la provincia en un plazo de 5 años. Y la vitivinicultura, parte de la matriz productiva clásica, que en años donde el tipo de cambio es favorable y sin accidentes climáticos, puede generar ingresos que contribuyan al movimiento general de la economía mendocina y también seguir traccionando el turismo.

A esto se le puede sumar la inversión del dinero de Portezuelo del Viento en diferentes obras, entre ellas El Baqueano, y la contribución que pueda generar la economía del conocimiento, aunque en un lugar un poco más lejano.

Con todo esto en “carpeta”, daría la sensación de que Cornejo tendrá limitadas herramientas para dar un golpe de timón. No se avizoran en el corto plazo actividades “salvadoras” ni “mágicas”, y la suerte de la provincia indefectiblemente estará atada a lo que pase en el país: cómo se baje la inflación y se maneje el gasto público, serán claves en este resultado.

El año 2024 se vislumbra como un período desafiante, con posibles ajustes económicos que podrían impactar negativamente en la provincia. Tampoco habrá certezas allí. Como siempre, la inversión en infraestructura por parte del Estado es el puntapié para atraer inversores, pero en medio de la turbulencia, significará todo un desafío volver atractiva a nuestra provincia.

Cornejo se enfrentará a un panorama complejo, que requerirá de una visión estratégica y un enfoque en la diversificación económica, se puede suponer que esta es la base para que la provincia pueda reinventarse y superar sus desafíos. Es evidente que hay potencial si se promueve la colaboración entre los sectores público y privado.

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