Con muy distintas realidades el radicalismo provincial y nacional se aprestan a renovar autoridades. Superada la elección de medio término, el nuevo escenario obliga a recalcular, pero también a perfilar posicionamientos de cara al próximo test electoral en 2027. Una instancia de mayor atractivo tanto para la política como para la ciudadanía ya que se elegirán, además de intendentes y legisladores provinciales, gobernador, presidente de la Nación y en el caso de Mendoza, senadores nacionales.
En el plano local, es darle continuidad al exitoso ciclo que capitanea Alfredo Cornejo desde 2013 y, a nivel país, trazar un perfil definido para un partido desmembrado y desdibujado, con paulatina pérdida de influencia y la orfandad de un liderazgo que desde la muerte de Raúl Alfonsín no volvió a recuperar.
El Peti y los petristas
En Mendoza se produjo la renovación de una lista mayoritaria de unidad que encabeza el presidente de la Cámara de Diputados, Andrés “Peti” Lombardi, un incondicional del gobernador que ya venía ejerciendo la conducción del Comité Provincia y que, en esta ocasión, repitió la fórmula de equilibrio con el sector más díscolo de la Unión Cívica Radical (UCR), el petrismo, que responde al diputado nacional electo y todavía ministro de Defensa de Javier Milei, Luis Petri.
Sin embargo, hubo particularidades en el cierre, el reemplazo de Griselda Petri en la vicepresidencia por la concejal sanmartiniana Beatriz Mohr, una supervisora docente jubilada de larga militancia, pero escaso rodaje político.
Esta fue la figura que los petristas entronizaron para seguir participando de la conducción partidaria, en una confusa estrategia que los hace aparecer como fervorosos mileístas dentro del radicalismo, pero siempre al borde del portazo como el que pegaron esta semana en el Congreso Luis Picat, Mariano Campero y Federico Tournier, diputados nacionales de los denominados “radicales con peluca” que directamente ahora formarán parte del bloque de La Libertad Avanza (LLA).
Por lo pronto, los petristas aún no sacan los pies del plato como hizo su jefe en la antesala de la oficialización de las listas, tal vez con la clara intención de contribuir desde allí para la declarada candidatura a gobernador del sanmartiniano. La expectativa está puesta ahora en la conformación y el funcionamiento de la próxima Legislatura donde este sector contará con 8 diputados y 3 senadores que podrían articular tanto con el cornejismo como con los libertarios.
Más allá de esta incógnita, aparece el dato fuerte de la revalidación para Lombardi, una señal que muchos leyeron como su ascenso al listado de los que desde 2026 pujarán por obtener el favor de Cornejo para competir no sólo por su sucesión, sino también para enfrentar el desafío que implica contener la avanzada de Petri. Ya sea desde dentro o fuera del partido.
El Yayo en aguas profundas
A nivel nacional, la debacle del radicalismo no sólo se configura en las urnas sino en sus bloques parlamentarios que en su próxima composición tendrá sólo 6 diputados y 9 senadores. Ante tal panorama de desorientación, por estos días llueven las críticas contra el actual presidente nacional y próximo a concluir su mandato el 12 de diciembre, el senador Martín Lousteau. Al economista se le cuestiona su escaso pragmatismo y comprensión del fenómeno Milei (y en especial del impacto en el voto del espectro no peronista); pero también, de no contemplar las realidades provinciales, ni mucho menos liderar algún tipo de opción nacional.
Frente a tal estado deliberativo, son numerosas las voces que intentan rescatar lo que queda de aquella UCR protagónica desde la recuperación democrática. De intensa e histórica actividad interna, la libido partidaria se activa en estas circunstancias y pese al desolador panorama, afloran los candidatos.
Y si bien aún no hay confirmaciones, el ala de la denominada “oposición dialoguista” que encarna principalmente Cornejo y el chaqueño Leandro Zdero intenta encaminar el pesado barco radical en la dirección que la sociedad se pronunció el 26 de octubre: respaldo al rumbo macroeconómico y las reformas de fondo que Argentina necesita para volver a crecer.
Pero el apuntado para conducir el proceso es el saliente gobernador correntino, Gustavo Valdés quien no llegó a un acuerdo con LLA en su provincia pese a mostrar cercanía con la Casa Rosada y que tiene el apoyo de otros gobernadores radicales como Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Carlos Sadir (Jujuy) -integrantes de Provincias Unidas (PU)- (aunque también de Julio Cobos) quienes no comparten el rumbo de un partido funcional al mileísmo y prefieren preservar una vía más autónoma. Se preanuncia “una pulseada fuerte”, casi ideológica, dicen algunos observadores, aunque no lineal.
Por ejemplo, Valdés nunca comulgó con Lousteau, sintonía que sí tiene Pullaro con el porteño. Y en el medio, la figura del ex gobernador jujeño y ex presidente partidario, Gerardo Morales de fuerte ascendencia sobre Sadir y de viejos cruces con el actual conductor radical.
Y si bien en los últimos días el senador nacional bonaerense Maximiliano Abad (quien se asume como discípulo de Ernesto Sanz) lanzó su candidatura tal vez como un intento de construir una posición de equilibrio, no es el único. El nombre del cordobés Mario Negri aparece en las charlas.
Un mendocino, el intendente de Capital Ulpiano Suárez, también comenzó a circular como otra especulación posible. “Yayo”, como se lo conoce familiarmente y en los pasillos radicales, tiene además aspiraciones de competir por la gobernación de Mendoza en 2027, y es una figura conocida en el universo partidario nacional: preside el Foro de Intendentes Radicales que nuclea a 500 jefes comunales de todo el país.
Si bien desde su entorno aseguran que no ha tenido ofrecimiento alguno en la dirección de comandar al radicalismo nacional, las opiniones se dividen respecto de eventualmente aceptar esa posibilidad. Por un lado están los que creen que es “un buen desafío” que le podría dar visibilidad y músculo de cara a sus aspiraciones, pero no faltan los que aseguran que un rol de estas características lo alejaría de la “agenda local”, imprescindible para su construcción.
En esa disyuntiva, no se descarta que la de “Yayo” sea una carta que el propio Cornejo evalúe jugar como una manera de ampliar su liderazgo mendocino al ámbito nacional (que a pesar de sus éxitos le ha sido esquivo, incluso cuando él mismo presidió el partido entre 2017 y 2021).
En cualquier caso, la disputa no exenta de diferentes interpretaciones de la doctrina radical, va en línea de la concreción de un proyecto nacional que lejos de resolverse en 2023 y 2025 seguramente seguirá puesto en tensión en los próximos años con el rotundo cambio de paradigma que propone Milei. ¿Adelante, radicales?
* El autor es periodista y profesor universitario.