Andrea Casamento, activista por los derechos de las personas detenidas y sus familiares, siempre acepta una invitación a Mendoza. Su última visita fue en octubre de 2024, tras finalizar el rodaje de La Mujer de la Fila, película protagonizada por Natalia Oreiro, dirigida por Benjamín Ávila y basada en el caso real de Andrea.
En sus visitas a Mendoza, Andrea comparte su experiencia y las de las mujeres miembros de Acifad (la Asociación Civil de Familiares de Detenidos que fundó junto a otras mujeres), muchas de las cuales actúan en la película.
En su última visita a Mendoza, Andrea conoció al equipo del DeSePrec, el programa provincial de detección, seguimiento y estimulación temprana a niños en riesgo, que trabaja en silencio sin interrupción desde 1990 y que atiende y acompaña desde centros de salud y hospitales de toda la provincia a cientos de madres jóvenes y sus bebes e hijos de hasta 4 años, incluyendo muchas “mamás de la fila”. También esa vez, Andrea se reunió con un grupo de casi veinte miembros de la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina filial Mendoza, en la que hay magistradas de los fueros laboral, civil, penal y de paz. En visitas anteriores, Andrea se acercó y fue bienvenida por el Observatorio de Niñez, Adolescencia y Familia de la Universidad del Aconcagua, organismos y oficinas de derechos humanos, municipios y parroquias.
Andrea siempre pregunta, quiere conocer y escuchar a mujeres mendocinas con familiares detenidos. No es fácil, porque como ocurre en muchos otros lados, cuando no están en la fila esperando entrar al penal, “las mujeres de la fila ” se vuelven invisibles. En Mendoza aún no existen asociaciones o grupos organizados como Acifad y en muchos lugares por donde transitan ellas hacen todo lo posible para que nadie conozca que tienen un familiar preso porque su experiencia les dice que serán consideradas sospechosas o peligrosas casi de inmediato.
En su primera visita Andrea conoció el penal de Almafuerte, el cual le pareció alejado y hostil. Muchos años después de aquella visita, sabe que muchas noches hay mujeres que duermen en carpas afuera del penal a la espera de la visita del día siguiente. Sabe también que los días de visita muchas mujeres caminan con sus hijos y bolsos desde la ruta 7 hasta el penal, en pleno invierno y verano.
“La Mujer de la Fila” muestra con arte y humanidad una parte de lo que viven y les pasa a muchas mujeres -de todas las edades- que visitan o tienen un familiar preso. Se dice que por cada persona presa existen cinco familiares directos, principalmente mujeres y niños. A quienes vean la película, les interesará detenerse a examinar los roles, enojos, silencios, reclamos y abrazos de la madre y la pequeña hija de la protagonista (hermana del joven preso).
Cuando la película salga de los cines y de Netflix, seguramente se la usará para fines educativos y formativos dentro y fuera de las cárceles, y Andrea Casamento seguirá visitando Mendoza.
Queda a Mendoza, su gente y sus instituciones, (re)conocer sus mujeres de la fila y crear con ellas nuestra propia película.
* El autor es abogado. Universidad de Buenos Aires (UBA).