23 de noviembre de 2021 - 00:00

Juan Draghi Lucero y el otro ingeniero Enrique L. Miller

La carta de Draghi Lucero es, como toda su producción una pieza literaria maravillosa.

Por otras cartas de la página, con seguridad es de sus últimos años. Lo interesante es que está dedicada a un cuasi homónimo del alemán: el ingeniero Enrique L. Miller, norteamericano, científico, pionero de la apicultura, deportista, amante del mate, la música nativa, autor de tangos, guionista de cine, ingeniero vial. Residía con su familia en Costa de Araujo, Lavalle, y curiosamente también trabajó como agrimensor en fincas de Real del Padre.

La carta de Draghi Lucero es, como toda su producción una pieza literaria maravillosa. Como es bastante extensa, voy a reproducir sólo los párrafos finales. Aquí van: “Le pregunté si se había jubilado… No, me contestó…No me jubilaré. Cuando no pueda trabajar me moriré de hambre… Sin jubilación murió meses después. Está enterrado en el sur mendocino..... Al recordarlo en sus diversas facetas de la lucha por la vida, lo visualizo en el recordado amasijo de su pan, corta de leña en el campo, vuelta a su casa con el dócil animal cargado con jarilla, caldeo del horno, la cocción y la toma de mates en familia con el bíblico pan recién sacado del horn... Un halo de humillación me invade. Formo parte del mestizaje latinoamericano, fruto del connubio íbero-indígena. Carecemos de levantadas actitudes. Nos quejamos. Pedigüeñamos favores... Nunca amasamos nuestro pan; jamás caldeamos el horno...”

*La autora es ex profesora titular de Historia del Arte Americano y Argentino. Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo.

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