19 de julio de 2026 - 00:35

Gol en contra

La desafortunada calificación de Francia como “equipo africano” que la vicegobernadora Hebe Casado publicó en la red social X, desató una ola de controversias y un posterior repudio casi generalizado que rompió la lógica circulación del universo futbolero para trepar a las más altas esferas del mundo diplomático.

Periodista y profesor universitario

En medio de la vorágine mundialista ya pronta a concluir con Argentina otra vez en una final de manera consecutiva, un serio episodio de la política alteró la agenda local -incluso con repercusión nacional e internacional-.

La desafortunada calificación de Francia como “equipo africano” que la vicegobernadora Hebe Casado publicó en la red social X, desató una ola de controversias y un posterior repudio casi generalizado que rompió la lógica circulación del universo futbolero para trepar a las más altas esferas del mundo diplomático.

No es la primera vez que la funcionaria -asidua protagonista digital- genera polémicas y cruces por sus opiniones políticas, pero también de otra índole, que al ser expresadas “sin filtro” generan no sólo repercusión sino también suficientes rechazos.

Esta vez fue -sin dudas- diferente. No sólo por la manera en que la situación escaló, sino también por el deslinde que obligó a producir al gobierno que integra desde 2023 cuando fue elegida como compañera de fórmula de Alfredo Cornejo.

Las duras acusaciones de racismo y xenofobia, que en el caso de un funcionario público se registran como un agravante, dieron vuelta al mundo replicadas con la misma velocidad con la que Kilian Mbappé suele desarticular a las defensas rivales. La rápida reacción de la República de Francia que al mismo tiempo que amonestó a Casado también le respondía la senadora paraguaya Celeste Amarilla y hasta al expresidente español, Mariano Rajoy por condenables expresiones en la misma dirección, terminaron de completar un cuadro de trascendencia y contexto de bochorno internacional que involucró a Mendoza.

¿Vice part time?

Aunque no es el único sofocón que el gobernador debió transitar en estos años por esa especie de incontinencia tuitera de su vice, se formalizó ante la Embajada de Francia que previamente había la declarado “persona non grata”, una carta pública de disculpas que no por ello le quitó entidad a la controversia.

Casado, como Javier Milei, entiende que su rol como funcionaria sólo es efectivo cuando preside el Senado o reemplaza al gobernador en caso de ausencia, o en los actos oficiales en los que participa. Después, se autopercibe como lo que en el fondo es, una simple ciudadana, aunque no repara en el poder simbólico de su investidura, ni en la carga pública que ello conlleva. Bajo esa concepción, y al igual que el presidente, cree que al tuitear puede dejar de lado la permanente responsabilidad institucional que los mendocinos -mientras dure su mandato- también le otorgaron.

El problema se suscita cuando la lógica de incorrección en las redes, plagada de ironía, sarcasmo, provocaciones y cuando no ataques deliberados, impacta con la realidad del mundo “off line”. Casado no puede argumentar, como efectivamente hizo para defenderse, que sus expresiones son “a título personal”, como si acaso y frente a su teléfono la usuaria de X @hebesil no fuera la segunda autoridad de la Provincia. Porque, además, siguiendo su razonamiento, esos argumentos son contradictorios: su perfil está ilustrado con una foto de ella presidiendo una sesión en la Cámara de Senadores y acompañada de la siguiente frase que encabeza la descripción “vicegobernadora de Mendoza...”.

Malestar

Si bien en el Ejecutivo intentaron bajarle rápidamente el tenor a una situación a la que cualquier político profesional evitaría de todas formas, lo cierto es que con una mezcla de resignación y otro tanto de vergüenza, asumen que no tienen muchas más herramientas para contener a la vice. Sólo que esta vez el pedido de disculpas oficial que entregó el subsecretario de Relaciones Institucionales e Internacionales José María Videla Sáenz, en mano del embajador francés Romain Nadal, puede leerse (por primera vez) como una contundente desautorización a Casado por parte de Cornejo, firmante del documento.

Allí, y sin mencionar a la vicegobernadora, se abona la polémica tesis de las “expresiones individuales y de carácter personal que no reflejan el respeto universal a la diversidad, de ninguna manera representan el sentir de la comunidad mendocina ni la política de integración de ese territorio, ni mucho menos del Gobierno que me toca conducir”.

Con un tono más bien elíptico, plagado de sobreentendidos que habitualmente abundan en la jerga diplomática, Cornejo terminó haciéndose cargo de la situación con la suficiente corrección política de un entuerto con un país de la dimensión de Francia y por las incómodas razones que el señalamiento ameritaba.

Eso no quita que el enojo con la innecesaria situación y con la protagonista no se haya expresado con sordina en los despachos oficiales. Para afuera, se asegura que la relación no tendrá cambios; hacia dentro, aflora la real dimensión del riesgo político que su conducta puede producir con este tipo de “desafortunados episodios”.

Daño autoinfligido

En esa línea, las reacciones locales tampoco se quedaron atrás y fue el peronismo, principal bloque opositor en la Legislatura quien entiende que más allá de la carta de Cornejo, el oficialismo y la propia vicegobernadora deben dar explicaciones en el recinto. En ambas cámaras presentaron un pedido donde expresan “preocupación institucional” y convocan a una sesión especial que obligará a otra defensa pública. Allí se abunda además en un debate casi obvio sobre el decoro, la prudencia y la responsabilidad de los funcionarios públicos respecto a los estados extranjeros y se aprovecha la ocasión para volver a cuestionar los dichos de la discordia en base a la profusión de los discursos de odio y favorecedores de toda forma de discriminación.

Como se advierte, Cornejo está frente a un desacostumbrado episodio que terminó transformándose en un inusitado búmeran que, al deterioro ya producido, todavía podría tener nuevas aristas. Un insólito gol en contra.

*El autor es periodista y profesor universitario.

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