Un respiro de un mes alcanzó para que la política vuelva a poner foco en las próximas elecciones, la de los seis departamentos que oportunamente desdoblaron sus comicios municipales el 22 de febrero de 2026 -sin Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), suspendidas como en las nacionales y provinciales-.
Allí se elegirán concejales de Maipú, San Rafael, Santa Rosa y La Paz, pero también, Luján y Rivadavia. Como se observa, son cuatro municipios conducidos por el peronismo, y dos por no peronistas como el lujanino Esteban Allasino y el rivadaviense Ricardo Mansur, que optaron por la estrategia opositora tendiente a municipalizar una disputa (de la que desistió Celso Jaque en Malargüe) que apuntaba -básicamente- a evitar lo que finalmente sucedió: una ola violeta como la que arrasó en Mendoza y también en otros distritos de diferente signo político.
Y si bien la idea de la autopreservación fue corroborada con el diario del lunes 27 de octubre, al día siguiente implicó un nuevo desafío de ingenio para hacer durar ese efecto y seducir a los vecinos que mayoritariamente se inclinaron por el acuerdo entre Javier Milei y Alfredo Cornejo para que en sus comunas cambien de parecer.
Algunas de estas acciones afloraron a la superficie en estos días, fruto del fragor del año que comienza a despedirse, pero también de la implacable agenda que obliga -de cara al debate público- a tomar posición. Pero con un agravante, para llegar en condiciones a la elección de la última semana de febrero, antes es necesario tener definiciones que, al margen de concretarse, deben traducirse en actos útiles. Los mismos que por ahora parecen pequeños detalles a los que hay que prestar atención.
Luján, experimento hegemónico
Después de los pasos en falso del Pro en la provincia, su dirigencia parece dar señales de sobrevivencia, aunque eso implique perder identidad o tal vez la dilución del poder de decisión de sus principales figuras. Primero la salida de Cambia Mendoza (CM) en 2023, y la más reciente adhesión a Provincias Unidas (PU) este año, pesan como serios errores estratégicos que en una contienda como la que viene podría poner en riesgo el único bastión de los macristas en Mendoza: Luján de Cuyo.
Por su parte, está claro que el oficialismo provincial que supo hacer pie allí en 2015 lentamente fue perdiendo una influencia que ahora intenta recuperar en la comuna, porque advierte alguna desorientación en el rumbo político más que estrictamente a lo que hace la gestión del departamento.
Es por ello que no sorprendieron en los últimos días gestos cruzados entre el propio Cornejo y Allasino a favor de una construcción en común como supo ser allí, que obviamente también incluiría a los libertarios. Todo parecería indicar que hay más que guiños entre los pretendientes y que la concreción de una alianza madura lo suficiente casi como para concretarse.
Bajo la idea madre de replicar en los seis municipios la alianza La Libertad Avanza (LLA)+CM, asegurarse un triunfo significativo en Luján puede atenuar la lectura general de una elección que -pese a los resultados de octubre- se avizora difícil en el resto para los ya socios radicales y libertarios.
Ese acuerdo sentaría las bases de un experimento hegemónico en el departamento pese a la diversidad de las fuerzas que lo integrarían. Sumar al Pro, como además expresó su deseo Luis Petri, puede además significar un hito de recomposición con efectos incluso hacia 2027.
El PJ “secuestrado”
Otro hecho no menor de la semana se dio en el contexto de la discusión del paquete minero que el Ejecutivo envió a la Legislatura, particularmente en el debate de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) de PSJ Cobre Mendocino, donde el peronismo y sus aliados exhibieron un comportamiento contradictorio al expresar querer que Mendoza tenga minería, pero oponerse al proyecto al momento de la votación.
Con evidente incomodidad, Germán Gómez el jefe de la bancada de Diputados, no sólo intentó poner sobre la mesa lo que a su criterio son inconsistencias del expediente (que de aprobarse también en el Senado habilitaría la explotación de minería metalífera en Uspallata), sino que reiteró insistentemente la disposición de su bloque a la actividad, a la diversificación de la matriz productiva, la generación de empleo y demás razones, pero que aun así, votaría en contra, como finalmente sucedió.
En redes sociales, el gobernador planteó la duda sobre si esa negativa “no fue sujeta a meras especulaciones electorales” en referencia a los comicios de febrero, pero también como una manera de instalar esta discusión en la campaña que se avecina, consciente del cambio del clima social sobre el asunto.
En búsqueda de más explicaciones, sectores empresarios atribuyeron ese sorpresivo posicionamiento (pues en la previa se esperaban algunos votos negativos, pero no un rechazo peronista unificado) a una orden partidaria. ¿Habrá sido un intento de diferenciación para con Cornejo? ¿O una manera de esconder los propios desencuentros y evitar aparecer con votos contrapuestos en un tema tan sensible e importante? ¿Una salida para sostener el delicado equilibrio interno más que para la sociedad mendocina?
Consultada por quien esto escribe, la vicegobernadora Hebe Casado no dudó en asegurar que el PJ de Mendoza “está secuestrado por el kirchnerismo”. Y ante la observación de que el partido es conducido por un viejo conocido suyo y coterráneo como Emir Félix, crítico de los K, desconfió de las diferencias entre cristinistas y el sanrafaelino.
Rosca y brindis
El vértigo de los días y las exigencias del cronograma en marcha también explican estos cruces recientes. El 24 de diciembre, Navidad mediante, deberán inscribirse las alianzas ante la Justicia Electoral, por lo que se extendería hasta el 26. Ese será el plazo final para confirmar o no el acuerdo en Luján (¿y Rivadavia, al estilo de lo sucedido en San Carlos?). El 3 de enero vence la presentación de los candidatos y el 18 de ese mes, se inicia formalmente una nueva y atípica campaña. Fiestas de Fin de Año y vacaciones eran las de antes.
* El autor es periodista y profesor universitario.