Otra campaña electoral en su recta final. Sin haber surgido de su usina política la idea de desdoblar, el Gobernador se muestra gustoso de colaborar en el recorrido hacia las seis elecciones.
Cornejo encontró motivación para intentar ganar con su sello en las seis jurisdicciones que decidieron desdoblar, por eso se metió claramente en la campaña por las elecciones municipales.
Otra campaña electoral en su recta final. Sin haber surgido de su usina política la idea de desdoblar, el Gobernador se muestra gustoso de colaborar en el recorrido hacia las seis elecciones.
No quedan dudas de que la puja en Rivadavia será entre el oficialismo departamental de Ricardo Mansur y el eje Cambia Mendoza-La Libertad Avanza. Al parecer, hay un buen respaldo a la gestión municipal, aunque los números que definirán qué lista es la ganadora estarían mostrando paridad, como en otros departamentos que tendrán elecciones el domingo 22.
Rivadavia parece ser una partida fuerte para el gobernador Cornejo. Existe una distancia evidente entre el radicalismo que conduce y el sector territorial que ideó y lidera el intendente Mansur. Probablemente la pertenencia previa radical de éste, hasta que decidió pegar el salto con su propio sello, sirva de antecedente en ésta y otras disputas en las que deba confrontar con las filas del Gobernador. Sin lugar a dudas, sabe mucho sobre el rumbo de su ex partido y de su indudable líder.
La reciente visita del titular del Ejecutivo a Rivadavia para inaugurar viviendas con la presencia de los funcionarios de Mansur, pero no de éste, evidencia el enfrentamiento existente y la pulseada que ambos líderes pretenderán jugar el día de la votación.
En cambio, hubo otro clima político en Santa Rosa, departamento al que también visitó Cornejo en su tour. Junto a la intendenta, Flor Destéfanis, el jefe del Ejecutivo inauguró una obra de abastecimiento de gas natural y al hablar destacó el trabajo conjunto entre provincia y municipios “más allá de los signos políticos”.
Claro, la relación del Gobierno con la conducción santarrosina no muestra inconvenientes más allá de la pertenencia justicialista de la intendenta. El aporte en votos de ese departamento del Este, como el La Paz, que también va a elecciones este mes, no parece molestar mucho al radicalismo ganando o perdiendo en esos distritos.
Lo cierto es que Cornejo encontró motivación para intentar ganar con su sello en las seis jurisdicciones que decidieron desdoblar.
Precisamente, San Rafael también pasó a ser un escenario que promete una pulseada interesante. La ilusión de ganar en un territorio dominado por el peronismo, y en especial por los hermanos Félix, desde hace mucho tiempo motiva al oficialismo provincial y, por qué no, al nacional también.
Ante la crisis que enfrenta el justicialismo, queda claro que cada jefe departamental debe sacar a relucir su capacidad y habilidad para que la gestión municipal sea la verdadera vidriera electoral. Nada peor que una nacionalización y provincialización a la vez de la campaña en su tramo decisivo.
En ese contexto, aparece una vez más la inquietud por la esperada visita del presidente como parte del “tour de la gratitud” hacia sus votantes. Se ha mencionado bastante en los últimos días a la tierra de los Félix como posible destino político de esa recorrida. De ser así se trataría de parte de la estrategia libertario-cornejista para ganar en territorio tradicionalmente adverso y, a la vez, sumar en el Concejo local.
El gobernador mendocino fue uno de los primeros en garantizarle al Ejecutivo Nacional respaldo para el debate y votación de la reforma laboral. Cornejo participó de la discusión previa de la iniciativa como integrante del Consejo de Mayo, además de concordar con los lineamientos macroeconómicos en los que se incluye a dicha propuesta.
En aquel encuentro de mediados de enero con el ministro Santilli, el Gobernador sostuvo que se estaba a las puertas “de una reforma relevante para que las empresas puedan tomar más empleo y para que más trabajadores se incorporen a la economía formal” y añadía que la baja de impuestos “puede implicar menos recaudación (para las provincias) en el corto plazo, pero el objetivo es que la economía crezca…”.
Cornejo, junto con Zdero y Frigerio, forman parte del grupo de mandatarios de provincia más cercanos al gobierno nacional. Son los tres que sellaron alianzas en sus respectivas jurisdicciones para las pasadas elecciones de octubre y gozan de confianza y respeto en el Ejecutivo Nacional.
De todos modos, ya en esa oportunidad el Gobernador alertaba sobre la baja recaudatoria de impuestos a la que se arriesgan, y seguramente someten, las provincias en el contexto de las reformas que la Nación pretende poner en discusión a partir de la llamada modernización laboral y en una realidad recesiva.
Justamente, es el asunto que más trastorna al Gobierno en estos momentos, a pocos días ya de la fecha dispuesta para encarar el debate de la reforma en el Senado. Cómo será la preocupación que el ministro del Interior se acercó a la Casa de Salta en Buenos Aires para sumarse a la reunión estratégica que allí realizaban los gobernadores Sáenz, Jaldo y Jalil. Salta, Tucumán y Jujuy, reductos del peronismo que se distanciaron del kirchnerismo. No obstante, hacen pesar su influencia en las bancas del Senado Nacional y pueden condicionar claramente la sumatoria de votos que requiere el oficialismo libertario para avanzar con la reforma en discusión.
Se trata de gobernadores gravitantes, ya que la mayor parte del resto de los mandatarios del PJ se muestran normalmente alineados con las grandes directivas partidarias, más allá del desorden que domina al peronismo por estos tiempos.
En ese contexto, la frase de Cornejo sobre los recursos que debe recibir una provincia al referirse a la probable modificación de la edad de imputabilidad resonó como una advertencia pensando, probablemente, en el orden de prioridades que puede surgir desde las gobernaciones cercanas al gobierno nacional al momento de dar apoyo a las reformas que se impulsan.
* El autor es periodista. [email protected]