China ya no es solo esa noticia lejana sobre geopolítica que vemos por televisión o nos invade a través de las redes sociales; es una realidad concreta que mueve la economía del mundo y que, cada vez más, se siente en el día a día de Mendoza. Con una economía gigante que no para de crecer, la potencia asiática está cambiando sus fichas: ya no busca ser únicamente la "fábrica del mundo" de productos baratos, sino liderar la tecnología del futuro a través de tres pilares clave: los autos eléctricos, las baterías de litio y la energía solar.
El politólogo Graham Allison lo resume con precisión: nunca en la historia un país creció tan rápido y en tantos frentes a la vez. En esa misma línea, Klaus Schwab, creador del Foro Económico Mundial, asegura que el centro del mundo cambió para siempre y se mudó de Occidente a Oriente. Hoy, China fabrica casi el 30% de todo lo que consume el planeta y es el socio comercial más importante para más de 120 países. Un verdadero sacudón para la economía global.
Frente a este mapa, Mendoza no se queda afuera. China figura casi siempre entre los diez principales compradores de la provincia, generando negocios de entre 30 y 50 millones de dólares al año. La cuenta es muy simple: desde nuestras fincas salen vino, mosto, ciruelas desecadas, frutos secos y ajo; y desde sus puertos nos llegan herramientas clave para modernizar el campo y la industria, como maquinaria, sistemas de riego, tecnología para embotellar y paneles solares.
Aunque el mejor ejemplo de esta cercanía no está guardado en los papeles de la aduana, sino en las aulas. El aprendizaje del chino mandarín en las escuelas públicas de la provincia arrancó casi como un experimento con 35 alumnos y hoy ya abarca a más de 500 estudiantes y docentes de seis departamentos. Este proyecto, impulsado por la Dirección General de Escuelas y la Universidad de Congreso, con el respaldo de universidades chinas, busca darle a los chicos mendocinos herramientas útiles para salir al mundo.
Aprender el idioma y la cultura del gran comprador global ya dejó de ser una rareza o un lujo exótico; es una decisión inteligente de cara al presente y al futuro. Para una provincia que vive de venderle sus productos al mundo, tender estos puentes es la mejor manera de asegurar trabajo, atraer inversiones y preparar a nuestros jóvenes para un tablero internacional en el que ya estamos jugando.
* El autor es secretario general de redacción de diario Los Andes. [email protected]