El presidente y sus malas compañías

El panelista de televisión que llegó a la presidencia y se fortaleció en las elecciones intermedias ¿tendrá conciencia de la gravedad de los problemas? Tal vez por eso, hace tantos viajes innecesarios, intrascendentes para los intereses nacionales, que muestran su predilección por los grupos políticos que aborrecen a la democracia liberal.

En el genial capolavoro de Luchino Visconti, “El Gatopardo”, la escena en la que el príncipe de Salina pide para su sobrino Tancredi (un joven conde con ambiciones políticas, pero al cual las dilapidaciones del patrimonio familiar de su padre, ha empobrecido) la mano de la hija de Sedara - el alcalde enriquecido con la guerra por la unidad italiana - lo hace porque sabe que una carrera política requería poseer cierta fortuna personal.

En estos tiempos, en cambio, se ve la política como el camino para lograr un patrimonio importante, darse algunos gustos y cierta notoriedad, la que no se pudo obtener en la vida privada a través del estudio, la creación de empresas, la investigación, la cultura, el trabajo y el esfuerzo.

Este señor Adorni era un perfecto Don Nadie que el conocer a dos hermanos, que lograron llegar al gobierno, le permite ocupar el segundo cargo en importancia en el poder Ejecutivo nacional. Según su declaración jurada, llega con un escaso patrimonio, pero ahora con sueldos bajos, hasta hace pocas semanas dos mil dólares mensuales elevados ahora a tres mil, compra pasajes para su mujer de cinco mil dólares a Nueva York, viaja a Punta del Este en jets privados y adquiere una casa en un country. La movilidad social ascendente de la casta libertaria.

Casta amparada por presentadores de noticias (no merecen ser llamados periodistas) cuya preocupación es saber quién filtró los videos que lo muestran viajando en jets privados en vez de averiguar quién los pagó.

Lo mismo sucede con el caso Libra y con el desfalco a Andis. Parece más importante que esclarecer si hubo delitos, como recibir dádivas, hacer negociaciones incompatibles con la función pública o si se recibieron sobornos, conocer la identidad de los que hicieron trascender estos hechos.

El presidente reacciona como lo hacía Cristina Kirchner desde su famoso atril, la culpa es del mensajero. “Los medios hegemónicos” decía ella. El presidente actual prefiere palabras más callejeras del rico vocabulario de insultos de nuestro idioma agregando ahora, a medida que la inflación se escapa y se erosiona el poder de compra de amplios sectores sociales, sus paranoicas ideas conspirativas. “No odiamos lo suficiente a los periodistas”, esa expresión no es para los presentadores de noticias televisivos que disimulan yerros y errores sino para los que conservan su independencia, su espíritu crítico, investigan, analizan los discursos oficiales y saben evaluar si dice falsedades o da datos ciertos y verdaderos.

Hay problemas, porque a las dificultades propias de corregir las consecuencias del gobierno de los Fernández, se agregan las cuestiones externas. Hace pocos años, Fernando Henrique Cardoso, el estadista brasileño que terminó con la inflación en su país, interrogado acerca de cómo veía a Jair Bolsonaro al asumir la presidencia decía: “En nuestros países todo depende del precio de nuestras exportaciones y de la tasa de interés que fija la Reserva Federal de los Estados Unidos".

El panelista de televisión que llegó a la presidencia y se fortaleció en las elecciones intermedias ¿tendrá conciencia de la gravedad de los problemas? Tal vez por eso, hace tantos viajes innecesarios, intrascendentes para los intereses nacionales, que muestran su predilección por los grupos políticos que aborrecen a la democracia liberal, y expresando también un escape de la realidad que muestra lo vacías que eran sus promesas. Viaja para asistir a foros a los que ningún liberal asistiría como los que organiza Vox , nostálgicos de Franco ni a los de Orbán, el tiranuelo neofascista húngaro aliado de Putin y saboteador de la Unión Europea.

No se trata de no viajar, se trata de hacer los viajes que corresponden, como visitas oficiales a España, Brasil, la sede de la Unión Europea, La India, China, el Japón, Corea del Sur, las monarquías petroleras árabes., México, nuestros vecinos porque el país necesita inversiones para producir más y exportar más.

En vez de dedicarse a resolver problemas argentinos, algunos bastante añejos, prefiere trotar por el mundo repitiendo las sandeces de los Murray Rothbard y los Huerta del Soto, mientras su hermana trata de pactar con la casta judicial que representa, aún en mayor medida que el anterior, el ministro de Justicia Mahiques quien en sus primeras declaraciones actuó como un abogado defensor de los hermanos gobernantes en vez de como ministro de justicia.

El gobierno debería aprender, qué transcurridos varios meses, después de cumplirse la mitad del mandato, el discurso de la herencia ya tiene menos efecto y polarizar con Cristina cuyo liderazgo ha cesado no servirá en 2027 como no le sirvió al presidente Macri en su intento de reelección.

El seguidismo a Donald Trump lo lleva a declaraciones desafortunadas como “estamos ganando la guerra”, para referirse a la escalada Bélica en Medio Oriente.

* El autor es presidente de la Academia Argentina de la Historia.

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