Ahora que las manos están tan de moda y tenemos que lavarlas todos los días, varias veces, vamos a hablar del dedo pulgar.
Ahora que las manos están tan de moda y tenemos que lavarlas todos los días, varias veces, vamos a hablar del dedo pulgar.
Las manos son adminículos que cada uno porta al costado de su cuerpo y sin las cuales no podríamos hacer las cosas que hacemos todos los días. Pero tienen dentro de su estructura distintos aspectos que es dable analizar; por ejemplo, los dedos. Son los elementos fundamentales de una mano y sirven tanto para contar como para golpear.
Están compuestas por el dedo meñique, que es el menos significativo de todos. Es el final del aplauso, el que usamos para rascarnos la oreja y el que levantamos cuando estamos tomando una taza de café. El anular es el dedo del matrimonio, donde se pone el anillo que recibimos una vez cuando decidimos compartir este tiempo en este planeta con otra persona que decidió lo mismo.
El dedo medio es el más largo de todos, el que permite mayor alcance y sirve para insultar con la mano cuando se pone enhiesto frente a sus congéneres.
El dedo índice es la vedette, el dedo más importante tal vez: sirve para señalar, para apretar el timbre, para rascar (aunque a veces en esa situación se usa toda la mano), para sacarse los mocos, para reventar espinillas, para escribir (cuando no lo sabemos hacer con todos los dedos), para sacar un poco de dulce de leche, para prenderse los botones de la camisa y una enorme serie de actividades más.
Sin embargo, lo que me interesa hoy es el dedo pulgar, el famoso dedo gordo, el llamado “separatista”, porque se aisló de los otros, en el mismo territorio, pero desprendido de ellos.
El dedo pulgar es lo que hizo distintivo al género humano, porque a través de él aprendimos a agarrar, cosa que no pueden hacer otras especies de animales: agarrar, agarrarse, contener con la mano los instrumentos que necesitamos para la vida cotidiana. El dedo gordo, simplote como es, tiene hasta un cuento: ahí está el caso de Pulgarcito. Es el que hace la diferencia.
Su función es fundamental, porque al tipo siempre le interesó agarrar, agarrar a una persona, el mango de un cuchillo, el pasamanos del micro... tantas cosas. Porque el tipo siempre fue un agarrado. Alguien que no tiene la menos vergüenza de agarrar el poder, por ejemplo.
Ahí está el dedo gordo, el que sirve para hacer dedo en la ruta, el que cuando los otros están cerrados es signo de éxito. Es indispensable para agarrar la guitarra, el que cierra el puño cuando algo nos saca de las casillas.
Ahora ha tenido un auge inusitado, porque la mayoría manda mensajes de texto apretando las letras con el dedo gordo.
Yo no puedo, siempre termino pisando dos letras a la vez, pero hay quien lo hace con una destreza envidiable y a una velocidad asombrosa.
Se ha puesto de moda el dedo gordo y esto tiene que ver con la modernidad: el dedo gordo es uno de los más activos en este momento y disminuiría en gran parte la comunicación del mundo si no lo tuviésemos.
El dedo gordo, ese que casi se cae de la mano y sin embargo sirve, fundamentalmente para que nos aferremos a la vida.