15 de noviembre de 2025 - 00:00

El antifeminismo al palo. Varones unidos y su reino

Pablo Laurta era la cabeza de una web con el nombre de "Varones Unidos". De allí partió la ideología en la que se inspiró para asesinar a dos mujeres y un remisero. En esta nota se detallan contenidos de esa nefasta publicación misógina, antifeminista y ultraderechista.

En las últimas semanas la provincia de Córdoba se prestó como escenario de un femicidio múltiple. El crimen de dos mujeres (madre e hija) perpetrado por Pablo Laurta (empresario uruguayo), quien también asesinó a un remisero, escribe una página más de la violencia en los límites de nuestro país. Este caso se escribe sobre el triple femicidio de las adolescentes en la provincia de Buenos Aires en el mes de septiembre. Un palimpsesto del horror que tienen como cronistas a redes sociales, y las subculturas digitales que proliferan en los indeterminados flujos de información por Internet.

Los mismos hechos aberrantes cometidos a las adolescentes fueron transmitidos on line a un grupo cerrado de la comunidad criminal, una especie de video snuff con intenciones de aleccionar a “la banda” y demostrar que la jerarquía se reserva la exclusividad de cualquier acción. Por su parte, Laurta, quien se presenta como empresario de medios digitales, era la cabeza de una web con el nombre de Varones Unidos y estas líneas tratan algo de ella.

La página Varones Unidos fue denunciada por sus contenidos antifeministas, “dedicados a cuestionar las llamadas <denuncias falsas> por violencia de género”. En la actualidad, el link de la misma no lleva a ningún lado. Los que accedimos a su página antes de que fuera levantada pudimos ver algo más que un documento de propaganda antifeminista. Era todo un dispositivo narrativo que describe cómo se argumenta la subcultura de varones de la nueva derecha occidental. Es un contenido político, ideológico y con intenciones de propagandizar ideas que van ganando espacios.

Husmeando en la dirección se podía ver una web presentada discretamente, ordenada, fácilmente legible, bien escrita y con imágenes del estilo de afiches de mediados del siglo XX (como las que pueden prometerse en chatgpt), fotografías de catálogo cuidadosamente seleccionadas. Diseñada para leerse en un smartphone cómodamente. La curiosidad comienza desde el logo. Un círculo con borde donde se repite la figura de un soldado espartano, que enmarca dos círculos concéntricos más. En el anillo en blanco, la frase Varones Unidos y en latín regnum tuum. En el medio, de frente, el torso de un soldado sobre el que cruza una espada; en la otra mano un escudo, culminando con el clásico casco con cresta.

No resulta novedoso la referencia al imperio romano, a la fuerza, lealtad o coraje aludiendo a una comunidad ordenada por su formación militar como fue la sociedad espartana del mundo helénico. Estas referencias no parecen salir de una intelectualidad renacentista con argumentos históricos. Surgen de un estrecho repertorio del maestrean de la cultura de masas, (eludo la referencia al pop, porque este sí tiene argumentos más hondos). No es difícil reconocerlos entre algunos referentes periodísticos que cada tanto intentan desplegar un discurso con aparente sobredosis de testosterona jurando lealtad a alguna medida que tiene la misma claridad que los símbolos evocados. Quizás me equivoque. Parecieran remitir a momentos de Gladiador (2000) y no tanto a Espartaco (1960); más a 300 de Frank Miller y filmada en 2007, que a ¿Quo Vadis? (1951), o la polémica Calígula (1979). Lo malo no son las referencias, el punto está en la breve curatoría que uno puede identificar gracias a la prominencia del órgano respiratorio.

Sobre la frase en latín los antecedentes son más curiosos. Siguiendo las traducciones on line, literalmente se puede transcribir en castellano como “tu reino”. Decepciona un poco. Explorando algo más la frase es reconocida -entre otras referencias- a una línea de la oración del Padre nuestro, Adveniat regnum tuum, traducido al castellano como “venga a nosotros tu Reino”. Las alusiones son reconocibles en el discurso del presidente, pero más claramente entre sus exégetas: mesianismo religioso, megalomanía y deseo por la lealtad de una sociedad militarizada.

Como dispositivo, la página tenía un funcionamiento bien pensado. Seis secciones con tan solo 3 notas por sección, saltaba de repente desde lo más nimio a lo profundo, a partir de la segunda sección. En Estilo de vida, la sección de obertura, podía encontrar consejos de como cambiar el aceite al auto (con datos tan generales que a uno lo hacía suponer que era mejor seguir el consejo de la última oración: ante la duda llévelo al mecánico) O la nota que lleva como título: 7 consejos de cómo conocer chicas por Instagram. La siguiente sección bajo el discreto título de Familia y relaciones, exponían recursos e interpretaciones legales vinculadas a las situaciones generadas por una separación, desde la perspectiva del varón. La sección siguiente, Masculinidad, comenzaba con notas de fundamento ideológico. Un ejemplo: Dos mecanismos a través de los cuales el neomarxismo promueve la decadencia de occidente. Libertad de expresión, Feminismo y misandria; anticipan el centro de la publicación, Ideología de género. Esta sección recomendaba la lectura de los libros de Agustín Laje, uno de los “faros” del nuevo movimiento de derecha. Escondida en las pestañas superiores entre otros materiales se encontraba el sugestivo título de “casos”. Precisamente en esta sección, en medio de otros hechos, aparecía la versión de Laurta sobre los movimientos judiciales respecto a su divorcio.

La batalla cultural no es simplemente una metáfora, va en serio. El planteo no proviene solo de un sector ideologizado, a no confundirse. Viene de la mano de las altas tecnologías y de una sociedad extraviada en conflictos sin reconocer un nuevo horizonte para el siglo XXI.

* El autor es licenciado en Comunicación Social y docente.

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