22 de noviembre de 2025 - 00:00

Día de la Independencia Libanesa

En este nuevo aniversario de la independencia libanesa, celebrado cada 22 de noviembre, deseo expresar mi reconocimiento a un pueblo que ha sabido sostener su identidad frente a los desafíos más complejos.

La historia del Líbano se remonta a la antigua tierra de Canaán, donde surgió el pueblo fenicio, uno de los grandes impulsores de la civilización mediterránea. Desde ciudades como Biblos, Sidón y Tiro, los fenicios desarrollaron un modelo comercial y cultural sin precedentes. Su alfabeto, adoptado y transformado por diversas culturas, marcó un antes y un después en la transmisión del conocimiento. Su capacidad para navegar, comerciar e intercambiar ideas creó un puente entre pueblos que, siglos más tarde, seguiría definiendo el carácter abierto y dialogante del actual Líbano. Ese legado, estudiado en universidades y centros académicos de todo el mundo, constituye la base de una identidad histórica que se mantiene viva hasta hoy.

En este nuevo aniversario de la independencia libanesa, celebrado cada 22 de noviembre, deseo expresar mi reconocimiento a un pueblo que ha sabido sostener su identidad frente a los desafíos más complejos. La independencia proclamada en 1943 significó la recuperación plena de la soberanía y el inicio de una etapa en la que el país reafirmó su vocación por la libertad y la convivencia. No fue solo un acto político: fue la continuidad natural de una trayectoria cultural basada en el diálogo y el pluralismo.

El Líbano contemporáneo refleja esa herencia milenaria. Es un país donde conviven distintas religiones y tradiciones bajo un modelo que, aunque exigente, es ejemplo de respeto mutuo. Su pluralidad es una de sus fortalezas más reconocidas y, al mismo tiempo, un mensaje universal en tiempos en los que muchas sociedades enfrentan tensiones identitarias. No es casual que San Juan Pablo II lo definiera como “un mensaje para Oriente y Occidente”, destacando su capacidad para unir en lugar de dividir.

La diáspora libanesa también merece un lugar destacado en este día. Presente en todos los continentes, ha llevado consigo los valores de trabajo, hospitalidad y resiliencia que caracterizan al pueblo libanés. Su aporte al desarrollo económico y cultural de diversas naciones es amplio y reconocido, y constituye un puente permanente con la tierra de origen. La identidad libanesa, enriquecida y expandida a través de la diáspora, demuestra que la pertenencia trasciende las fronteras físicas.

En un aniversario tan significativo, es necesario reafirmar la importancia de preservar la soberanía, la estabilidad institucional y la integridad territorial del Líbano. Estos pilares son esenciales para su desarrollo y para garantizar que las futuras generaciones sigan construyendo sobre una historia marcada por el esfuerzo y la esperanza. El respeto al derecho internacional y a la no injerencia es un principio fundamental que todas las naciones deben honrar.

El Líbano continúa siendo un referente cultural, intelectual y humanista en la región. Su aporte, desde los fenicios hasta el presente, demuestra que su espíritu creativo y su vocación de apertura han sido constantes a lo largo del tiempo.

En este día especial, deseo un futuro de paz, prosperidad y unidad para cada libanés, dentro y fuera de sus fronteras.

¡Feliz Día de la Independencia del Líbano!

Viva el Líbano libre, soberano e independiente.

* El autor es presidente de la Fundación Latinoamericana. Mendoza. Argentina.

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