26 de julio de 2026 - 00:10

Creación del Virreinato del Río de la Plata

Una breve historia del Virreinato del Río de la Plata con motivo de cumplirse el próximo primero de agosto, los 250 años de su creación. Cuál fue el papel que le cupo a Mendoza en su pertenencia a la nueva institución hispánica.

Presidente de la Academia Argentina de la Historia

El próximo primero de agosto se cumplen doscientos cincuenta años de la creación del Virreinato del Río de la Plata, una medida ordenada por el rey Carlos III de Borbón, el monarca que intentó revertir el largo proceso de decadencia del Imperio Español.

Los territorios que hoy integran la Argentina eran parte del Virreinato del Perú, como también Bolivia, el Uruguay y Paraguay con capital en Lima. Carlos III comprendió el mundo atlántico y por decisión personal, estableció a Buenos Aires como capital del nuevo estado, dejando de lado otras opciones que le presentaban sus ministros.

Buenos Aires contaba en ese momento con 24 mil habitantes, le seguía Córdoba con 7 mil; las demás oscilaban entre los dos mil a cuatro mil. Era con el puerto la entrada al territorio.

Una de las razones, además de mejorar la administración de extensos territorios lejos de Lima, era la disputa con Portugal que a partir de su separación luego de sesenta años de la corona de España en 1640, buscaba mantener los vínculos económicos del Brasil y el Río de la Plata para lo cual funda la ciudad de Colonia del Sacramento en 1680. Esta ciudad fue causa de varias guerras y en 1776 Carlos III resuelve concluir el tema con la creación del Virreinato y el envío de la mayor expedición militar desde la península ibérica enviada hasta entonces. Más de siete mil hombres al mando de Don Pedro de Cevallos, militar de prestigio que había sido gobernador del Río de la Plata, designado el primer Virrey.

Su sucesor Vértiz, nacido en México, será uno de los escasos funcionarios de alto rango americano que ocuparán cargos en los tres siglos de presencia hispana en este continente.

Con la creación del virreinato concluye el monopolio de Lima en el comercio sustituido por el monopolio de los comerciantes de Cádiz, que era menos costoso que el disparate de comerciar con Europa desde Lima, salvo permisos periódicos y precarios. Ese monopolio que Manuel Belgrano como secretario del Consulado en su Memorias de 1796 dice que mata la agricultura y la industria pues se limitaba las exportaciones y se importaba de mala calidad y caro, afirmando que con el monopolio español el virreinato no saldrá de la pobreza y propone “vender a quien quiera y comprar de quien quiera”. Abiertamente reclama el libre comercio: “que se permita la entrada de todas las naciones amigas y comprar de quien quiera”-

La creación del Virreinato se complementó con medidas posteriores. Una fue la instalación de la Real Audiencia de Buenos Aires en 1783 que atendía las controversias judiciales del Litoral y la Banda Oriental. En cuanto el Paraguay, Cuyo, Córdoba y El Tucumán, seguían en jurisdicción de Charcas, a pesar de que las distancias con Buenos Aires eran menores y con viajes menos dificultosos.

En 1782 se reorganizan los gobiernos de tan extensos territorios con la creación de ocho gobernaciones intendencias: La de Buenos Aires que comprendía a Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, el Uruguay. La del Paraguay. La de Córdoba del Tucumán que además de esa provincia comprendía La Rioja y las tres cuyanas. La de Salta del Tucumán, con Catamarca, Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy y Tarija, Catamarca. En el Alto Perú se organizan cuatro: Charcas, Cochabamba, Potosí y la Paz. Además, cuatro gobernaciones militares la de Montevideo, la de Misiones. la de Chiquitos y la de Moxos. Estaban en zonas fronterizas con las posesiones del rey de Portugal.

También Cuyo cambia de jurisdicción. Mendoza, San Juan y San Luis dejan de integrar la Capitanía General de Chile para ser parte de la nueva estructura institucional, aunque en lo económico los vínculos siguen siendo muy importantes hasta que la llegada del ferrocarril con su terminal, primero en Rosario y poco después con la línea a Buenos Aires, encuentra en el Litoral el mercado más importante para sus producciones, en particular la vitivinícola.

El nuevo virreinato da lugar a la afluencia de numerosos funcionarios provenientes de la península ibérica para ocupar los cargos surgidos de esta iniciativa de Carlos III. Se agrega también junto con el levantamiento por los Borbones, de las restricciones a emigrar al continente americano, a españoles que no eran nativos de Castilla. O sea, la llegada de vascos, catalanes, gallegos y algunos europeos con lazos con la corona que vienen en busca de oportunidades.

Muchos de sus hijos y nietos, que por madres tienen ascendencia en los antiguos contingentes de la conquista, serán protagonistas del proceso de la independencia y de la conformación de la nueva elite revolucionaria que tendrá protagonismo en los asuntos relacionados con la organización institucional y la dirección del país hasta las primeras décadas del siglo XX junto a los pioneros del auge agroindustrial que toma impulso con la organización nacional.

* El autor es presidente de la Academia Argentina de la Historia.

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