5 de julio de 2026 - 00:10

La independencia de los Estados Unidos

En 1776 se inicia en EE.UU. un experimento, el del gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo, según la definición de Lincoln, único en el mundo en ese entonces. Mientras que hoy asistimos, incluso en los propios EE.UU. a intentos de erosionar la democracia liberal por parte de los que detentan el poder.

El 4 de julio se han cumplido doscientos cincuenta años de la declaración de independencia de los Estados Unidos de América. Esa fecha no es un acontecimiento exclusivo de ese país. La revolución americana iniciará el proceso de democratización de una parte del mundo, la emancipación americana y el republicanismo.

El conflicto con el Reino Unido se inicia varios años antes cuando se pretende imponer impuestos a las habitantes de las trece colonias que no están representados en el parlamento británico. El 10 de enero de 1776 Thomas Paine publica Common Sense que vende en pocas semanas cien mil ejemplares. Su frase más conocida “These are the times that try mens souls” ("Estos son los tiempos que ponen a prueba el alma de los hombres") tiene repercusión porque se dirige al colono común. Rompe con la monarquía diciendo que la monarquía hereditaria es un absurdo y que no tiene sentido que “una isla” como es Gran Bretaña gobierno un “continente”. Este libro cambió la opinión pública, de pedir mejoras al Reino Unido se pasa a “separarnos ya”. Paine llega a escribir que la monarquía es un invento del diablo y que los gobiernos deben ser elegidos por el pueblo. Este panfleto fue leído a las tropas del ejército continental por orden de George Washington.

El preámbulo de la declaración de independencia redactada por Thomas Jefferson, representante de Virginia y que será el tercer presidente de los Estados Unidos. Dice “sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad, y la búsqueda de la felicidad”.... Que para garantizar esos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno…”

La idea de la soberanía del pueblo ya se había planteado dos siglos antes en los escritos del jesuita Francisco Suárez y su colega el padre Mariana, como también el derecho de resistencia a la opresión. Pero ahora se intenta ponerlo en práctica en un mundo donde impera el concepto del derecho divino de los reyes.

En un verdadero experimento, un grupo de colonos de trece colonias británicas decide ensayar el autogobierno y enfrentar una guerra que recién concluye cinco años después contando con la alianza de Francia y merced al Pacto de Familia entre los reyes de la dinastía Borbón, de España.

Otro hecho trascendente es que concluida la guerra algunos congresistas proponen darle la corona de rey a Washington, el jefe del ejército. que la rechaza y se retira a su hacienda virginiana en Mount Vernon. Claro contraste con otros procesos revolucionarios qué, en nombre de la libertad, la emancipación, la redención culminaron en nuevas autocracias, a veces peores que las anteriores. En la América iberoamericana tenemos demasiados ejemplos de ese cáncer lamentablemente.

El año de la declaración de la independencia de los Estados Unidos coincide con la creación del Virreinato del Río de la Plata. También con la aparición del libro “La Riqueza de las Naciones” de Adam Smith y la inauguración en Birmingham de la primera fábrica con máquinas a vapor fundada por Mathew Boulton asociado con James Watt, quien la inventara.

En los Estados Unidos tenía lugar el experimento del autogobierno en un proceso que culmina con la redacción y aprobación de la Constitución en 1787, con el impulso del propio Washington, Alexander Hamilton, Jay y Madison, preocupados por el riesgo que significaba el desenvolvimiento de los trece estados con lazos confederales tenues para la permanencia de la independencia. En la Convención se busca evitar que el gobierno del pueblo genere otra tiranía, por eso se establece la división de poderes con un Congreso que limita al presidente y una Corte Suprema con poder para advertir sobre la constitucionalidad de los actos de gobierno.

En 1789 asume la primera presidencia Washington y al concluir el segundo período de cuatro años, a pesar de no haber restricciones constitucionales para su reelección no la acepta pues señala que “el espíritu este país exige que la magistratura suprema no sea perpetua”, instalando una tradición que se respetó hasta 1941, dando lugar a la Enmienda 22 de 1951 que prohíbe más de tres mandatos. Claro contraste con Trump que desconoció una derrota electoral.

En 1776 se inicia un experimento, el del gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo, según la definición de Lincoln, único en el mundo y minoritario pues las autocracias imperan en la mayor parte del resto de la humanidad. Mientras que hoy asistimos, incluso en los propios Estados Unidos, a intentos de erosionar la democracia liberal por parte de los que detentan el poder.

* El autor es presidente de la Academia Argentina de la Historia.

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