Una tortilla sin huevos y sin papas parece una contradicción, pero esta curiosidad forma parte de la historia de los años de hambre en España. Una receta recuperada por la chef e investigadora Berta Álvarez Acal muestra cómo el pan, la cebolla y una mezcla preparada con agua permitían imitar uno de los platos más reconocibles del país.
La tortilla que nació cuando faltaban sus dos ingredientes principales
La Guerra Civil española y, especialmente, los difíciles años posteriores dejaron a muchas familias frente a un problema básico: conseguir alimentos suficientes para comer.
Huevos, carne y papas podían resultar difíciles de obtener. La necesidad llevó entonces a modificar platos conocidos utilizando aquello que estuviera disponible.
Berta Álvarez Acal recopiló parte de ese universo en Recetas de guerra, un trabajo construido a partir de recetarios y testimonios familiares. Entre las preparaciones aparece una particularmente llamativa: una versión de tortilla de papas que no llevaba ni huevos ni papas.
En una de las fórmulas recuperadas, el pan humedecido servía para reemplazar la textura de la papa. Para simular el huevo se utilizaba una mezcla de agua, bicarbonato y un poco de aceite, que luego se combinaba con cebolla antes de pasar por la sartén.
No era la única versión. El cocinero Ignacio Doménech documentó durante aquellos años otra todavía más extrema, en la que utilizaba la parte blanca de la cáscara de naranja para imitar las papas y una mezcla de harina, bicarbonato, agua y aceite para sustituir el huevo.
Una receta que cuenta mucho más que una forma de cocinar
Estas preparaciones no surgieron como experimentos gastronómicos.
Álvarez explica que eran respuestas a la escasez: se intentaba conservar la idea de platos conocidos aunque sus ingredientes hubieran desaparecido de la despensa. También existieron “calamares” hechos con aros de cebolla y sustitutos del café preparados con cebada, malta y achicoria.
La autora llegó a recrear varias de aquellas comidas y probarlas con familiares y amigos. Algunas, contó, resultaron sorprendentemente sabrosas pese a haber nacido del aprovechamiento extremo.
Por eso aquella falsa tortilla es algo más que una receta extraña. El pan reemplazando a las papas resume una etapa de la historia en la que cocinar significaba adaptar lo conocido a lo poco que había disponible.