21 de junio de 2026 - 00:20

Como Messi, Cornejo también sueña

Con poderes y virtudes debilitados, Cornejo no sólo no puede ordenar la sucesión, sino que, por el contrario, superpobló el mediocampo del terreno donde se juega la política con numerosos candidatos que a su expensa pretenden competir por la cinta de capitán.

El Mundial está en marcha y la leyenda urbana (también la experiencia histórica) asegura que, en Argentina, durante el tiempo en que se disputa, la agenda política pasa a un segundo plano. Si bien es cierto que la atención popular está focalizada en el desempeño de la Selección Nacional, también lo es que las decisiones pendientes quedarán para después que se conozca el nuevo campeón de la FIFA, y nadie perderá el tiempo. En especial con todo aquello que va configurando el escenario del 2027 electoral que nos espera.

Mientras a nivel nacional el caso Adorni pretende romper la regla de la distracción futbolera, el mileísmo sigue lidiando con sus propias internas y errores, todas trabas que ponen en aprieto sus objetivos. Entre ellos, la eliminación de las PASO.

En Mendoza, nadie considera que la consolidación de las estrategias para sostener las candidaturas más o menos explícitas deba suspenderse. De ninguna manera. Entre partido y partido, la rosca sigue su curso.

Récord de presencias

Alfredo Cornejo apuesta a la metáfora del jugador experimentado, consciente de estar en el tramo final de su carrera. Y va por la gloria, la que le pueda deparar un legado de gestión, pero también coronar exitosamente su segundo período de gobierno. Hábil gambeteador de rivales (y de problemas), entiende que las obras imprescindibles y algunas de ellas emblemáticas como las que está encarando con los fondos del resarcimiento por la caída de Portezuelo del Viento, pueden ser la base de ese trampolín a la historia, pero también lo que le permitiría coronar su salida de Casa de Gobierno asegurando la continuidad de su proyecto. Algo así como salir campeón.

Para ello no sólo deberá seguir haciendo equilibrio con la Nación, sino también lo que hoy aparece como una tarea de difícil cumplimiento: la de bendecir a un heredero de su propio riñón. Algunos de los valores de las divisiones inferiores que desde hace tiempo ya dejaron la Reserva para llegar al primer equipo. Alguien que asegure que el cornejismo no tiene fecha de vencimiento el 10 de diciembre de 2027.

Pero claro, el veterano player ha sufrido el desgaste de casi una década en el ejercicio del poder, y fundamentalmente, la vulnerabilidad de quien como el gobernador supo tomar por las astas problemas complejos: desde el orden de las cuentas públicas hasta el desarrollo de la minería. Transformaciones que se pagan con rechazos y hasta agravios como el que recibió tras votar en las elecciones de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo). Fue como si la barra brava hubiera intentado apretarlo a la salida del entrenamiento.

Con poderes y virtudes debilitados, Cornejo no sólo no puede ordenar la sucesión, sino que, por el contrario, superpobló el mediocampo del terreno donde se juega la política con numerosos candidatos que a su expensa pretenden competir por la cinta de capitán. Es allí donde se acumulan otros futbolistas como Tadeo García Zalazar, Natalio Mema o Andrés Peti Lombardi que compiten por el favor de ser el elegido como el más valioso del equipo.

En pos de asegurar la racha ganadora, se mide cada pase y hasta cualquier pique que pueda exponer a un desgarro; o lo que sería aún peor, quedar fuera de competencia.

Libro de pases

Además de sus propias fuerzas, Cornejo se enfrenta a otras estrellas ascendentes que juegan en su equipo, y que también en vistas a su retiro (al menos de la Gobernación) pretenden ocupar su lugar. Luis Petri se fue con el pase en su poder y recaló en La Libertad Avanza (LLA), desde donde pretende asumir la capitanía. Su suerte no depende de su voluntad, sino de los nuevos dueños de sus derechos federativos: los hermanos Javier y Karina Milei, quienes a su vez negocian con Cornejo los respaldos necesarios en el Congreso que le permiten a la Casa Rosada mostrar gobernabilidad y logros.

Con la incertidumbre si desde Buenos Aires lo quieren como titular o suplente, Petri quiere jugar a toda costa y no da señales de resignar su participación. Un intríngulis entre la ansiedad del ahora diputado y los acuerdos políticos que puedan concretarse justo con el que no quiere ser reemplazado.

Pero no es el único, Ulpiano Suárez también puja por la cinta de capitán. Cree tener los méritos suficientes y el recorrido necesario, aunque lo suyo haya sido jugar de local y en canchas conocidas: especialmente, la Municipalidad de Capital.

En la disyuntiva de demostrar o ser reconocido en sus aptitudes, Yayo apura la entrada en calor, sólo que con una particularidad: no quiere que le cambien el color de la camiseta. Cree encarnar los valores de la hinchada radical que mira de reojo a los libertarios, aunque a muchos de los socios de su club de la infancia no les disguste el violeta de los últimos tiempos.

Tanto Petri como Suárez buscan ser la nueva estrella y ya el vestuario está enrarecido, como si los celos y el protagonismo de unos sobre otros no dejan margen para el necesario juego armónico. Y aún peor, dividir el plantel y arriesgarse a una derrota.

Repliegue táctico

Conocedor de ese riesgo, el gobernador intentará ser el que decida a quién empoderar para el campeonato que viene, pero no descarta -si fuera necesario- correrse del lugar del clásico número 10 a un rol más táctico, ese que se reserva para muchos ex jugadores: la dirección técnica. Entiende que desde allí también puede mantener su influencia y contribuir al éxito del equipo. Cornejo sueña con ser Messi, pero bien se puede conformar con parecerse a Scaloni.

* El autor es periodista y profesor universitario.

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