8 de julio de 2026 - 13:35

Cómo la IA ya impulsa la productividad en la industria argentina

Hay varios casos concretos de empresas argentinas que ya están aplicando IA para resolver problemas productivos reales: desde anticipar fallas en activos críticos hasta una visión computacional para hortalizas.

Mientras una empresa utiliza inteligencia artificial para anticipar fallas en activos críticos antes de que una parada no programada afecte la producción, otra aplica visión computacional para seleccionar automáticamente papa, cebolla y zanahoria con mayor velocidad y precisión. Al mismo tiempo, soluciones basadas en sensores y analítica avanzada permiten monitorear silobolsas en tiempo real y anticipar desvíos operativos en el agro.

No se trata de pruebas piloto ni de escenarios futuristas. Son casos concretos de empresas argentinas que ya están aplicando inteligencia artificial para resolver problemas productivos reales.

Ese fue uno de los principales aprendizajes que dejó el Curso de Fortalecimiento Industrial impulsado por Cámara de la Industria Argentina del Software de Argentina (CESSI) junto a la Unión Industrial Argentina (UIA), donde empresas argentinas del ecosistema del software compartieron casos concretos de implementación de inteligencia artificial en entornos productivos.

Durante mucho tiempo, el debate alrededor de la inteligencia artificial ocupó un lugar ambiguo en la conversación empresarial: despertaba entusiasmo, generaba expectativas y también cierta incertidumbre. Se hablaba de su potencial transformador, pero muchas veces desde un plano abstracto, asociado a escenarios futuros más que a resultados concretos.

Ese escenario está cambiando rápidamente. La inteligencia artificial ya comenzó a integrarse en procesos productivos reales y a generar impacto medible en múltiples sectores de la economía. La pregunta ya no es qué podría hacer esta tecnología en algún momento, sino cómo escalar su adopción para traducir su potencial en productividad, eficiencia y competitividad.

Los casos presentados durante el encuentro muestran con claridad que no existe un único camino de adopción. Cada empresa parte de una necesidad distinta y encuentra en la IA una herramienta capaz de responder a desafíos específicos.

En mantenimiento industrial, por ejemplo, compañías como Centrum, Potentiality y 7Puentes están aplicando inteligencia artificial para monitorear activos críticos, detectar anomalías y anticipar fallas antes de que se conviertan en paradas operativas costosas. Este tipo de soluciones permite pasar de un modelo reactivo a uno predictivo, reduciendo riesgos y mejorando la eficiencia operativa.

En el sector agroindustrial, empresas como Wiagro muestran cómo la combinación de sensores, analítica avanzada, visión artificial y gemelos digitales permite monitorear silobolsas y operaciones en tiempo real, aportando información estratégica para mejorar la toma de decisiones.

La automatización inteligente también está transformando procesos productivos tradicionales. Camet Robótica, por ejemplo, aplica visión computacional e inteligencia artificial para automatizar la selección de productos como papa, cebolla y zanahoria, mejorando velocidad, precisión y estándares de calidad en tareas históricamente manuales. En paralelo, compañías como Colmena utilizan inteligencia artificial para el monitoreo continuo de procesos, generando alertas tempranas y mejorando la capacidad operativa de las organizaciones.

Aunque los sectores son distintos, el patrón es el mismo: allí donde antes predominaban procesos manuales, supervisión humana intensiva o decisiones basadas principalmente en experiencia, hoy comienzan a incorporarse modelos capaces de detectar patrones, generar alertas y asistir la toma de decisiones en tiempo real.

Este cambio no consiste simplemente en sumar una nueva herramienta tecnológica. Implica repensar procesos, revisar flujos de trabajo y desarrollar nuevas capacidades organizacionales. En este punto, el software argentino ocupa un lugar central, demostrando que la IA dejó de ser una tecnología experimental para convertirse en una herramienta estratégica para la transformación productiva.

Las empresas tecnológicas locales cumplen un rol decisivo como puente entre el potencial de la innovación y las necesidades concretas de la industria. Su valor no reside únicamente en desarrollar tecnología avanzada, sino en traducir problemas reales en soluciones aplicables y escalables.

Argentina no parte de cero. Cuenta con una industria del software sólida, exportadora y generadora de empleo calificado, con capacidades concretas para acelerar la adopción de inteligencia artificial en todo el aparato productivo.

Hoy, más de 150.000 personas trabajan en la industria del software en todo el país. Solo en 2025, el sector generó cerca de 5.000 nuevos puestos de trabajo y alcanzó exportaciones récord por USD 2.651 millones. En paralelo, la economía del conocimiento en su conjunto rozó los USD 10.000 millones en exportaciones, consolidándose como uno de los sectores más dinámicos de la economía argentina.

Estos números reflejan no solo el crecimiento sostenido del sector, sino también su capacidad para impulsar innovación, transferir tecnología y potenciar la competitividad de otras industrias estratégicas.

El desafío entonces hacia adelante ya no es tecnológico, sino de escala. El gran salto pendiente es acelerar la adopción. Lograr que más empresas —incluidas pymes industriales— incorporen inteligencia artificial como parte de su estrategia de crecimiento y competitividad.

La buena noticia es que el talento existe, las capacidades están y los casos concretos ya demuestran que el camino es posible. La inteligencia artificial ya comenzó a transformar la industria argentina. Ahora el desafío es acelerar esa transformación para convertirla en una ventaja competitiva sostenible para todo el aparato productivo.

*El autor de la columna es Fernando Rubio, mi embro de la Comisión Directiva de CESSI y presidente de Hipernet.

LAS MAS LEIDAS