"Cincuenta años...."

“50 años” para alcanzar Justicia en los tribunales de Mendoza que en su corazón no es pacata ni conservadora si no valiente y lúcida como su historia. “50 años” en que de tanto luchar logramos junto a la Unidad Fiscal de Investigación de delitos de lesa humanidad y a nuestros querellantes en juicios justos sentencias reparadoras donde nuestra palabra fue respetada y sirvió de prueba.

“50 años”. Lo repito y me conmuevo porque comprendo que no son los 50 años que puede marcar el calendario. No. Son 50 años de infinitos instantes de humanidad en los que jamás dejamos de luchar, de buscarlos, de exigir justicia, de inventar acciones para conseguir respuestas sobre su paradero, de enfrenarnos con las manos limpias y a puro corazón con quienes pergeñaron y llevaron a cabo el genocidio, de sostener dos principios vitales Verdad y Justicia.

“50 años” juntos por la lucha sagrada que nos unió como Familiares de Detenid@s Desaparecid@s por razones políticas de Mendoza, que nos hizo comprender la hermandad y nos fortaleció para llegar al fondo de la tierra en el Cuadro 33 del Cementerio de Capital buscando pruebas de los crímenes de lesa humanidad.

“50 años” es muchísimo probablemente o solo un instante si lo medimos desde el compromiso de amor por nuestros compañeros y compañeras.

“50 años” imposibles de borrar como pretende el negacionismo que ansía por decreto trastocar la historia que llevamos en el cuerpo; “50 años” en los que se nos hizo propio el dolor de los pueblos avasallados por un imperio en decadencia que asesina niños y niñas, mujeres y hombres inermes y que solo entiende de finanzas y violencia, que nos muestra el genocidio a cielo abierto en Gaza para imponernos el terror paralizante.

“50 años” momento de humanidad en que surgen los Bustamante, los Campos Alcaraz, la señora de Luna, los Berón Llano, los Santamaría, la señora de D’Amico, los Talquenca, los Gutiérrez Zahzu, los Moriña Jung, la señora de Schneider, los Tenembaun, los Escamez, la señora de Tissone, los Granic, la señora Vila Bustos, la señora Zingaretti, la señora de Suárez, Hilda Santini, los Domínguez Castro, los Becerra, Clelia de Forniés, los De Marinis, los Pérez, los Reta, Margarita Barrera Oro, los Moyano Almonacid, mis hermanos por parte de hermanos Bonoldi, los Illa, los Fagetti, los Bernal, los Camín, María Victoria Gómez de Erice, las hermanas Palacio, la señora de Bisone, los Romero y Dulce María, mi querida compañera Isabel Güinchul, mi mamá Esther Jáuregui, mi papá Guillermo Carrera, la iglesia de Castelmonte en Godoy Cruz, que nos cobijó y el párroco Pablo y nuestros niños y niñas que crecieron en reuniones y trámites y espera, eterna espera y que se parieron Hijos e Hijas por la Identidad contra el Olvido y el Silencio, y nos dieron nietos y nietas para alegrar nuestros días y maravillarnos con su conciencia.

“50 años” para alcanzar Justicia en los tribunales de Mendoza que en su corazón no es pacata ni conservadora si no valiente y lúcida como su historia.

“50 años” en que de tanto luchar logramos junto a la Unidad Fiscal de Investigación de delitos de lesa humanidad y a nuestros querellantes en juicios justos sentencias reparadoras donde nuestra palabra fue respetada y sirvió de prueba.

“50 años” en los que afianzamos la certeza y el compromiso de que construir un mundo justo para todos y todas, tal como en el que creyeron nuestros compañeros y compañeras es, no solo posible si no, necesario.

* La autora es a ctriz, dramaturga y directora teatral.

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