lunes 23 de noviembre de 2020

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Opinión

Ayer, hoy era mañana

La insuficiencia de infraestructura social básica, de tecnologías y preparación frente a emergencias fue común a todos los gobiernos en el mundo. Y la ignorancia de la política para enfrentar un problema multicausal.

  • domingo, 25 de octubre de 2020
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Cuando se reconoció como pandemia la expansión mundial del covid-19, ningún gobierno nacional, regional o local estaba preparado para enfrentar esa amenaza global. Todos habían ignorado las múltiples advertencia sobre estos y otros riesgos globales. El Millennium Project, en su primer informe anual “1997 Estado del Futuro” había sido muy claro sobre su alta probabilidad de ocurrencia, seguido de muchos otros, que he detallado en varias conferencias y artículos.

Ya en marzo pasado estimaba que se produciría una extraordinaria aceleración del proceso de investigación científica para producir una vacuna con capacidad de combatirla, pasando de cinco años a sólo uno, estamos en vísperas que ello ocurra.

La insuficiencia de infraestructura social básica, de tecnologías y preparación frente a emergencias fue común a todos los gobiernos en el mundo. Lamentablemente, también fue general la ignorancia de la política para enfrentar un problema multidimensional. En nuestro caso el auxilio de la ciencia fue parcial, solo infectólogos, sin incluir a epidemiólogos, intensivistas, terapistas, ni salud mental. Prueba de esta carencia es la reciente declaración de Pedro Cahn respecto a la segunda ola y la aprobación de una vacuna segura y eficaz: “No estoy en condiciones de afirmar que la Argentina no va a tener un rebrote el próximo invierno; no hay elementos para pensarlo”.

Un enfoque totalmente diferente adoptó la Cruz Roja Estadounidense, pidió a The Millennium Project que redactara escenarios que describen cómo el covid-19 puede evolucionar hasta el 2022 para los EE.UU. Porque: “Estamos tan concentrados en lo que tenemos que hacer hoy para responder a la pandemia que no tenemos tiempo para pensar de 12 a 18 meses en el futuro, pero alguien tiene que hacerlo”.

Un equipo de medio centenar de expertos lo hizo con una metodología que contemplaba:

i. Revisión de la literatura científica y profesional.

ii. Reuniones semanales para elaborar una matriz con las características para los escenarios, así como a identificar preguntas clave que a través de 5 cuestionarios Delphi en Tiempo Real recopilaron juicios de expertos en campos específicos: atención médica, ayuda en casos de desastre, economía, relaciones internacionales, política, seguridad y futuristas.

iii. Las consultas fueron sobre: Problemas médicos/de salud en EE.UU.; Implicaciones socioeconómicas en EE.UU.; Problemas médicos/sanitarios internacionales; Implicaciones socioeconómicas internacionales: Variables para el Índice sobre el Estado de la Pandemia. Se consultó a expertos del país y del mundo a través de las 65 nodos del Proyecto en los cinco continentes.

Se decidió que los escenarios del COVID-19 no deberían centrarse sólo en la enfermedad, sino presentar un panorama más amplio sobre el efecto de la pandemia en la dinámica social.

Surgieron interrogantes como: ¿Cuándo podremos volver a la normalidad? ¿Las vacunas acabarán con la pandemia? ¿Se propagará el virus más en América Latina, África y el sur de Asia antes de regresar a los Estados Unidos de América con mutaciones que harán que los tratamientos y vacunas anteriores sean menos efectivos? ¿Surgirá un liderazgo mundial para gestionar la pandemia mundial? ¿Se convertirá la recesión mundial en depresión? ¿Este “tiempo de espera” global conducirá a innovaciones sociales, económicas e institucionales del mismo modo que la Segunda Guerra Mundial condujo a reformas de las Naciones Unidas y de otras instituciones internacionales?

Estas y otras incertidumbres se organizan y evalúan a través de tres escenarios:

1. América Perdura: el más probable, sin sorpresas, con decisiones buenas y malas, y una combinación de elementos de los escenarios 2 y 3.

2. Depresión, Arrogancia y Discordia: escenario negativo plausible, malas decisiones, con discordia social y política.

3. ¡Las Cosas salieron Bien!: escenario positivo plausible, con buenas decisiones y ciudadanía responsable.

Las ideas clave extraídas de estos escenarios son: Lo peor está por venir: los mayores impactos sanitarios, financieros, económicos y psicológicos están por venir. La diferencia entre el mejor y el peor escenario es gigantesca; el resultado se determinará durante los próximos meses mediante acciones públicas que incluyan el uso de máscaras, el distanciamiento físico, el lavado de manos y evitar las multitudes en interiores. Poner todas nuestras esperanzas en una vacuna para poner fin a la pandemia de COVID no es prudente. Sin embargo, una estrategia para toda la nación, un comportamiento público responsable, un liderazgo estratégico y una coordinación internacional pueden mejorar drásticamente nuestra situación.

Estos escenarios son públicos y pueden consultarse en http://www.millennium-project.org/covid-19/, así como una traducción al español de su resumen ejecutivo y conclusiones.

*El autor es Director del Centro Latinoamericano de Globalizacion y Prospectiva.


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