Eliminar células gastadas prolonga la vida sana de ratones de laboratorio, indicio de que los tratamientos que apuntan a matar estas células (o a bloquear sus efectos) también podrían ayudar a combatir enfermedades humanas relacionadas con la edad.
Eliminar células gastadas prolonga la vida sana de ratones de laboratorio, indicio de que los tratamientos que apuntan a matar estas células (o a bloquear sus efectos) también podrían ayudar a combatir enfermedades humanas relacionadas con la edad.
Conforme los animales envejecen, las células que ya no pueden dividirse (llamadas células senescentes) acrecientan todo su cuerpo liberando moléculas que pueden dañar los tejidos cercanos. Las células senescentes están relacionadas con enfermedades de la vejez, como falla renal y diabetes Tipo 2.
Para probar el papel de estas células en el envejecimiento, los biólogos moleculares Darren Baker y Jan Van Deursen y sus colegas de la Clínica Mayo, en Rochester, Minnesota, modificaron ratones genéticamente para que sus células senescentes murieran al inyectar un medicamento a los roedores.
La investigación conllevó sofisticada manipulación genética y extensas pruebas fisiológicas, pero el concepto encierra una elegante simplicidad. “Pensamos que estas células son malas cuando se acumulan. Las eliminamos y vemos las consecuencias”, dice Baker. “Así es como intento explicárselo a mis hijos”, señala.
Vida larga y próspera
Los ratones cuyas células senescentes fueron eliminadas durante un lapso de seis meses se mostraron más sanos, en varias formas, que el grupo de control de ratones transgénicos en los que se permitió la acumulación de estas células. Sus riñones funcionaron mejor y su corazón resistía mejor el estrés, tendieron a explorar más sus jaulas y desarrollaron cánceres a una edad más avanzada. Eliminar las células senescentes también prolongó la esperanza de vida de los ratones entre 20 y 30 por ciento, según informaron Baker y Van Deursen a la revista Nature el 3 de febrero.
La investigación es el seguimiento de un estudio de 2011, donde su equipo también encontró que eliminar las células senescentes retrasaba el inicio de enfermedades de vejez en ratones, aunque esa investigación se hizo con ratones que tenían una mutación que causaba envejecimiento prematuro.
Con la esperanza de descubrir terapias para enfermedades de edad avanzada, los investigadores ya están buscando medicamentos que puedan eliminar directamente las células senescentes o frenar su producción de factores que dañen tejidos cercanos. Incluyen a Baker y a Van Deursen, quienes han otorgado permisos de patente a una compañía cofundada por este último para desarrollar dichos medicamentos.
El experimento del equipo “da confianza en el sentido de que las células senescentes son un blanco importante”, dice Dominic Withers, un científico clínico que estudia el envejecimiento, en el Colegio Imperial de Londres, y que fue coautor de un artículo para Nature que acompaña el informe de la Clínica Mayo. “Pienso que existen todas las posibilidades de que sea una opción terapéutica viable”, agrega.