Es el director regional Cuyo de la Unión Frutihortícola Argentina. La semana pasada, Omar Carrasco salió con los tapones de punta a enfrentar algunas decisiones del Gobierno nacional, como la idea de importar tomate. Asegura que la producción de hortalizas está en crisis y que los precios pagados por la producción no alcanzan para cubrir costos, mientras que en otros la rentabilidad es mínima.
-¿Qué análisis hace de 2013?
-Este ha sido un año bastante duro para las dos partes, tanto para la horticultura como para la fruticultura. Por ejemplo, la producción de ajo tuvo un año muy complicado. Y si miramos a las hortalizas de verano, las vemos con precios bastante bajos. El productor padece una constante caída de los precios, y no hay un retorno para que pueda continuar dignamente trabajando.
-¿En las hortalizas, cuáles han sido las más afectadas?
-Con las altas temperaturas de las últimas dos o tres semanas, hay muchas hortalizas que se están quemando, como la achicoria y la acelga. El sol fuerte ha afectado bastante la producción y eso repercute directamente en los precios. En estos últimos años el sol está afectando de manera sostenida y hace daño a la producción de hortalizas de verano. La situación es muy compleja.
-¿Los precios pagados al productor han aumentado al mismo ritmo que los costos?
-No, los costos de producción son altos y los de venta bajos. Tenemos un dólar de producción de $ 10,50 a $ 11 y uno de venta de $ 6,70, y esa diferencia se nota a la hora de comercializar un producto.
-La semana pasada el Gobierno nacional propuso importar tomate de Brasil para garantizar el abastecimiento y precios bajos...
-En su momento, entendimos que estaban fuera de tiempo y espacio. Lo que se decía es una cuestión fuera de lógica para lo que es la producción local. Sabemos que se manejan con tres o cuatro firmas grandes de hipermercados y toman decisiones con la información que ese tipo de gente les brinda. A los sectores productivos no les consultan, toman medidas sin saber la situación. También hay que remarcar que dentro de los precios acordados por el Gobierno nacional fijaron como referencia para la papa y la cebolla, valores muchos más altos que los que se ven en los mercados. Entonces, lo que están haciendo es ayudar a los especuladores a que aumenten los precios de estas mercaderías al consumidor final, no al productor (ver aparte). Nosotros siempre remarcamos que los híper son los que hacen negocios. Después trataron de justificar de diferentes de maneras esa metida de pata que hicieron.
-¿Como ha arrancado la cosecha de tomate? ¿Ha crecido la tecnificación del sector?
-La cosecha de tomate hasta ahora viene bien. Nosotros tenemos que tener en cuenta que Mendoza es la mayor productora de tomate del país, después vienen San Juan y Buenos Aires. Nosotros estamos de acuerdo con la tecnología en el agro, pero terminamos cayendo otra vez en la misma, en la que el productor chico y mediano tienen que hacer lo mismo, en la que venden su producción a un bajo precio, y el consumidor paga otro precio distinto. Por eso nosotros hemos propuesto que se cree un órgano regulador, entre productor, intermediario y consumidor, para controlar que los abusos en los precios no sucedan.
-¿Qué porcentaje hay de diferencia entre lo que se le paga al productor y lo que termina pagando el consumidor final?
-Por supuesto que siempre varía ese porcentaje de acuerdo al producto, la estación del año, la logística y el punto de venta; mucho tiene que ver cómo son las inclemencias del tiempo. Entre el productor y el consumidor final, puede existir una diferencia del 100% o superior, entre lo que se le paga y lo que finalmente se comercializa.
-¿Cómo van a enfrentar el año que empieza?
-Nosotros estamos organizando una reunión con todos los productores agrupados en nuestras institución, para elaborar un documento consensuado y presentárselo al Gobierno para que pueda apoyar la postura que se tome desde la producción.
Además, hay que tener en cuenta que con el ajo hemos recibido una muy buena noticia que puede llegar a impactar desde el mercado brasileño, y es que China ha tomado una medida para que no se planten varias hortalizas, entre ellas el ajo, porque tienen mucha contaminación ambiental, y esto produce algunos problemas con la población. Eso podría favorecer la posición de Argentina en el mercado de Brasil, pero el problema que tenemos en nuestro país es que tenemos grandes trabas de importación que nos pone el gobierno nacional, porque esto que nos podría favorecer puede llegar a ser una oportunidad desperdiciada.