9 de diciembre de 2017 - 00:00

Olvídense de Trump y descubran el mundo - Por Thomas L. Friedman

En una entrevista reciente en MSNBC describí al presidente Donald Trump como una "enfermedad que consume el cerebro".

Dije eso porque su comportamiento indecente, así como sus indignantes e incesantes tuits y acciones, nos obligan a hacer una elección terrible como comentaristas: ignorarlo todo y arriesgarnos a normalizar los excesos de Trump o escribir sobre él todo el tiempo y arriesgarnos a no tener el tiempo para conocer e informar sobre las grandes tendencias que están remodelando al mundo; tendencias que algún día sorprenderán a los lectores y los dejarán preguntándose: ¿por qué no me enteré de esto?"

Para inocularme contra el hecho de que Trump se coma mi cerebro, suelo irme tan lejos como puedo. En esta ocasión fui a la India, donde aprendí un montón de cosas que no sabía: descubrí un país que está tratando de dejar atrás la pobreza y alcanzar a China al comprometerse con una rápida digitalización de toda su economía y red eléctrica.

Sí, mientras nuestro presidente ha estado ocupado jugando golf, tuiteando sobre LaVar Ball y ejerciendo presión por un plan fiscal en el que se aprobará cualquier cosa, China ha estado ocupada creando una sociedad libre de efectivo, donde la gente puede pagar muchas cosas ahora con sólo deslizar una opción en su celular -hasta regalar dinero a los mendigos- o incluso comprar cosas en las máquinas expendedoras sólo mediante reconocimiento facial, y la India está tratando de seguir su ejemplo.

Éstas son grandes tendencias y, en un mundo en el que los datos son el nuevo petróleo, China e India están creando, cada una por su cuenta, enormes conjuntos de datos digitalizados que sus innovadores están usando para escribir todo tipo de aplicaciones interoperables: nuevas formas baratas de educación, seguros médicos, entretenimiento, banca y finanzas.

Me quedé boquiabierto ante un gran cambio en la India, en específico. En 2009, mi amigo Nandan Nilekani, emprendedor tecnológico, dirigió a un grupo de expertos que ayudaron al entonces gobierno dirigido por el Partido del Congreso a lanzar un sistema de identidad digital nacional, conocido como Aadhaar (palabra hindi para "base").

Cada indio, rico o pobre, acude a una oficina de campo, se hace escanear las huellas dactilares y el iris en ambos ojos para formar parte de una base de datos biométricos que después se vinculan al número de identificación de 12 dígitos de la persona, el cual contiene sus identificadores básicos: nombre, dirección, fecha de nacimiento y sexo. Cuando el Partido del Congreso dejó el cargo en 2014, y el Partido Bharatiya Janata de Narendra Modi asumió el poder, Modi siguió adelante con el proyecto Aadhaar, que además avivó de manera impresionante, llevándolo a alcanzar 1.180 millones de usuarios, de una población de alrededor de 1.300 millones de habitantes.

En un país donde muchas personas pobres carecían de alguna identificación, como un acta de nacimiento o licencia para conducir, esto ha sido una revolución, porque ahora pueden abrir una cuenta bancaria y obtener ayuda gubernamental que les llega directamente -en lugar de que haya burócratas, banqueros o carteros que les roben el 30 por ciento de lo que reciben cada año- y además pueden vincular su cuenta bancaria a sus teléfonos móviles, desde los cuales pueden comprar, vender y transferir dinero, así como recibir pagos digitalmente a cualquier hora y desde cualquier lugar.

Las plataformas de redes digitales que han roto la marca de usuarios de más de mil millones -al igual que Facebook, Google y WhatsApp- provinieron en su totalidad del sector privado. Aadhaar, observó la Harvard Business Review, es la única plataforma no estadounidense "en haber sobrepasado el umbral de los mil millones de usuarios y el único sistema que se ha desarrollado en el sector público". También se distingue por "haber alcanzado mil millones de usuarios más rápido".

Ahora cualquier campesino indio puede ir a cualquiera de los 250.000 centros comunitarios gubernamentales -cada uno con una computadora, Wi-Fi y un emprendedor local que lo controla-, iniciar sesión en la página web de servicios digitales del gobierno con su identificación única y de inmediato imprimir un acta de nacimiento o los registros de la tierra necesarios para algunas transacciones.

Nilekani y su esposa, Rohini, han construido una fundación, EkStep, con el fin de crear aplicaciones educativas móviles para ayudar a los padres, los maestros y los estudiantes -armados solo con teléfonos celulares- a aprender más rápido, con ayuda de estas nuevas redes digitales. Como Shankar Maruwada, cofundador y director ejecutivo de EkStep, explicó: a diferencia de Facebook, por ejemplo, cuyo modelo de negocios es "conservar tu atención", EkStep, Aadhaar y otras "plataformas sociales" están diseñadas para "que recobres tu representatividad", en especial en el caso de los pobres.

Se están creando innovaciones similares en la energía, según explicó Mahesh Kolli, presidente de Greenko, el proveedor de energía renovable más grande en la India. El robo de electricidad en las empresas de distribución propiedad del Estado equivalía al 20% de su producción, ya que la gente colocaba cables para colgarse de la red o las compañías no podían identificar a los usuarios.

Ahora el gobierno "puede vincular mi identificación única con mi factura del servicio eléctrico" y entonces conectarse directamente y de manera digital con mi subsidio gubernamental, si soy pobre, para esa factura eléctrica, comentó Kolli. Greenko acaba de construir el proyecto solar más grande del mundo: que cuenta con un campo de 2.752 kilómetros cuadrados de paneles solares que generan 800 megawatts, los cuales proveen energía a más de 600.000 hogares en el Estado de Andhra Pradesh. Se está trabajando en dos campos similares más, todos conectados a la red nacional.

"Ahora no se están construyendo plantas de carbón ni gas nuevas en la India", añadió, "y no se debe a los reglamentos sino a que la energía solar, eólica e hidráulica ahora pueden competir con las plantas de carbón sin subsidios".

Así que mientras estábamos siguiendo lo tuits de Trump y trayendo de vuelta el "hermoso carbón", India construyó una red de identificación de mil millones de usuarios más grande que la de Twitter y plantas de energía solar titánicas que son más baratas que el carbón.

Eso es lo que se perdieron, y es sólo un país. ¿Ya se cansaron de ganar?

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