El océano Índico podría ser la respuesta inesperada en la búsqueda por explicar la misteriosa pausa en el calentamiento global, informan investigadores en la revista especializada Nature Geoscience. El estudio concluye que el océano Índico podría contener más de 70 por ciento de todo el calor absorbido por la parte superior del océano en la última década.
Los científicos han sospechado desde hace tiempo que los océanos han jugado un papel crucial en el llamado hiato del calentamiento al almacenar el calor atrapado en la atmósfera por los crecientes niveles de gases de invernadero. Pero identificar exactamente qué océano hace de aire acondicionado global ha resultado un reto.
La investigación previa sugería que una cantidad importante de calor se mueve de la atmósfera hacia el océano Pacífico, donde han dominado desde principios de siglo condiciones parecidas a La Niña.
Como resultado, los patrones de vientos y las corrientes oceánicas han incrementado la declinación de las aguas superficiales cálidas en los subtrópicos. Este proceso y otros intensifican la absorción oceánica del calor.
Pero cuando Sang-Ki Lee, oceanógrafo de la Universidad de Miami en Florida, y sus colegas, fueron en busca de este calor debajo de la superficie del océano Pacífico, no pudieron encontrarlo.
Datos de temperatura compilados por el Atlas Oceánico Mundial de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (WOA y NOAA, respectivamente, por su sigla en inglés) sugieren que los 700 metros superiores del Pacífico de hecho se han enfriado durante los últimos años, dice Lee.
Así que el equipo de Lee utilizó un modelo computacional para explorar el destino del “calor perdido” del océano. El resultado sugiere que los vientos alisios del este se han intensificado durante el hiato, causando acumulación de agua templada al oeste del Pacífico. El agua se filtra entre las islas de Indonesia y entra al océano Índico, llevando el calor consigo.
En el modelo, esta oleada de agua produce un calentamiento drástico en la parte superior del océano Índico desde principios de siglo, en concordancia con los datos del WOA, escriben los autores. Esta explicación también coincide con las mediciones del flujo a través del canal indonesio más grande -el Estrecho de Macasar-, el cual se incrementó en el mismo lapso.
“La noticia principal es que han encontrado el calor”, dice Matthew England, un oceanógrafo de la Universidad Nueva Gales del Sur, en Sidney. Afirma que el estudio consolida el papel del Pacífico en impulsar el hiato. “Está resolviendo un interrogante que tiene confundidas a muchas personas”.
Sin embargo, algunos dicen que el caso aún no está cerrado. El equipo de Lee solo analizó tendencias en los 700 metros superiores del océano, pero “hay evidencia de que una parte importante del calor ha estado bajando a las capas medias y más profundas”, dice Gerald Meehl, un científico climático del Centro Nacional de Investigación Atmosférica de Estados Unidos (NCAR, por su sigla en inglés), ubicado en Boulder, Colorado.
Estudios previos sugieren que un tercio o más del calentamiento oceánico total ha ocurrido por debajo de las profundidades consideradas en el nuevo estudio.
Kevin Trenberth, otro científico climático del NCAR, dice que los resultados discrepan de estudios que usan alternativas para los datos del WOA. Hay grandes huecos de observación en la base de datos del WOA, y Trenberth dice que la NOAA las ha tomado en cuenta sin considerar el calentamiento a largo plazo del océano, lo que ha llevado a valores más fríos donde faltan mediciones.
Por ejemplo, Trenberth y sus colegas encontraron un pronunciado calentamiento en el Pacífico durante el hiato y únicamente un calentamiento modesto en el océano Índico usando las estimaciones de contenido de calor derivadas en parte de mediciones satelitales. Otros estudios también han involucrado el calentamiento en el Atlántico Norte y en el océano Antártico.
Por ahora, parece que la búsqueda del calor perdido podría continuar. Pero los científicos dicen que es importante llegar al fondo de la historia para explicar por completo el hiato actual y prepararse para otros que podrían ocurrir en el futuro. “Necesitamos comprender el desequilibrio de energía de la Tierra”, dice Lee.