8 de febrero de 2014 - 22:48

Obama y Francisco

El presidente de los Estados Unidos visitará al Papa en el mes de marzo, luego de haber tomado una decisión que provocó un intenso clamor en gran parte del pueblo de su país: mudar la Embajada de los Estados Unidos ante la Santa Sede al predio que ocupa s

¡El presidente Barack Obama va a visitar al Papa! Él ya ha estado en el Vaticano anteriormente, pero no con este Pontífice, quien es, quizá, la única persona en el mundo que a todos cae bien. Con la excepción de Rush Limbaugh, lo cual lo vuelve incluso mejor de alguna manera.

La visita del presidente de Estados Unidos, que está programada para marzo, llega en una interesante encrucijada en las carreras de ambos hombres. Actualmente, al papa Francisco nada le sale mal, en tanto que a Obama nada le sale bien. En fecha reciente, su administración decidió mudar su Embajada vaticana a un edificio más seguro, y el clamor popular fue tan intenso que se pensaría que Obama había ordenado una recreación del Saqueo de Roma.

"¡Una bofetada en el rostro a los 78 millones de católicos en Estados Unidos!", chirrió un congresista.

"¿Por qué cerraría nuestro presidente nuestra Embajada en el Vaticano?", tuiteó Jeb Bush. "Esperemos que no sea un castigo para las organizaciones católicas que se oponen al Obamacare".

En lo que a tuits políticos respecta, vale la pena conservarlo por dos razones. La primera es que, una vez más, podemos maravillarnos ante la capacidad de políticos republicanos para insertar la Ley de Atención de Salud Accesible en todo. (Próximamente: Cómo el mandato individual despojó a Oprah Winfrey de una nominación al Oscar.)

La segunda razón es que podemos marcar el final oficial de la carrera del ex gobernador de Florida como la opción segura y sana de respaldo en 2016.

Pero, con respecto a la Embajada en el Vaticano: el Departamento de Estado ha estado intentando mudarla a un complejo que abarca a la Embajada de Estados Unidos en Italia. Esto ahorrará dinero y mejorará la seguridad. De manera instantánea, ciertas partes detectaron una conjura.

Dos ex embajadores en el Vaticano, Ray Flynn (Clinton) y Jim Nicholson (Bush), escribieron un lacerante artículo de opinión para el The Wall Street Journal en el que dijeron que la acción era "un error colosal" que aplastaría la identidad aparte de la Santa Sede. En términos diplomáticos, ellos atribuyeron sentimientos más intensos a otros, ("muchos han visto la acción como una bofetada deliberada a la Iglesia Católica y al Papa; algunos incluso pudieran detectar un velado anticatolicismo").

Adelantémonos a muchas variaciones sobre el titular "Obama insulta a católicos". El Departamento de Estado destacó que la nueva sede estaría en un edificio por entero diferente, con una entrada por completo diferente a la de la Embajada en Italia. Y que si bien la nueva embajada no estará en el Vaticano, tampoco será aquélla. O la de cualquier otro país. El Vaticano equivale apenas a dos décimas de una milla cuadrada, y más de la mitad de eso son jardines.

"De hecho, nuestra nueva ubicación está un décimo de milla más cerca", dijo el subsecretario de Estado, Patrick Kennedy.

"Es una clara disminución de la importancia del puesto de la Santa Sede", dijo Nicholson.

Los cínicos pudieran preguntarse por qué, para empezar, tenemos una embajada para el Vaticano. La población total asciende a aproximadamente 800 personas, lo cual equivale aproximadamente a un octavo de la capacidad del Radio City Music Hall. Prácticamente no tiene uno solo de los atributos que se encuentran en un verdadero país. Ni siquiera tiene una cocina.

Pero, obviamente, nadie va a faltarle al respeto al Vaticano mientras esté el papa Francisco. El pontífice se ganó el corazón del mundo al llevar a cabo unas cuantas acciones que fueron tan obvias que resulta asombroso que ningún papa anterior lo hubiera deducido. Tal es el caso de: si vas a hablar de los pobres todo el tiempo, deberías tratar de evitar el mobiliario dorado.

Sin modificar ninguna de las reaccionarias reglas de la Iglesia sobre la anticoncepción, homosexualidad y el aborto, Francisco cambió el tono tan solo diciendo que los católicos deberían dejar de obsesionarse con el sexo. No puedo imaginar lo que habrían pensado las monjas que administraban mi viejo bachillerato con respecto a esa teoría. En serio, es difícil exagerar cuán increíble es esto para ahorrar tiempo.

Y en vez de solo suplicar más caridad hacia los pobres, Francisco decretó que el mundo necesitaba abandonar la idea de que cuando los ricos se volvieran más ricos, todos se beneficiarían al final. La economía de filtración descendente equivalía a una "burda e ingenua confianza en la bondad de quienes ejercen el poder económico". Aquí es donde él habría perdido a Rush Limbaugh.

Ken Langone, el milmillonario cofundador de Home Depot, le dijo al cardenal Timothy Dolan que un benefactor rico para un proyecto de reconstrucción en la Catedral de San Patricio en Nueva York pudiera dudar en entregar su prometida donación de un millón de dólares debido a la actitud del Papa. Dolan dijo que le había asegurado a Langone que si bien el Papa ama a los pobres, "también ama a la gente rica".

Paul Ryan, el gurú republicano del presupuesto, dijo que la aparente falta de entusiasmo del Papa hacia el sistema capitalista se debía a una infortunada crianza. "El tipo es de Argentina. No han tenido un verdadero capitalismo en la Argentina", le dijo al diario The Milwaukee Journal Sentinel. Incluso si Francisco fuera hostil hacia el capitalismo, ningún capitalista querría censurar a Francisco. En el ínterin, el presidente Obama ha pasado los últimos cinco años evadiendo llamados por nuevos impuestos y protegiendo a la industria aseguradora de la reforma de salud. Las acciones han estado en niveles históricamente altos y Wall Street lo odia.

La moraleja es: es mucho más fácil ser papa.

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