14 de junio de 2013 - 00:09

Un nuevo mercado negro

La decisión de Guillermo Moreno de intentar ser él quien fije el precio del dólar “blue” no solo es absurda, sino que genera reacciones absolutamente previsibles para todos, menos para Moreno.

En principio, para poder regular un mercado ilegal lo primero que hay que hacer es legalizarlo, ya que el ni el gobierno ni funcionario alguno puede aparecer operando o digitando los valores de dicho mercado.

Está claro que el “blue” o paralelo, es un mercado, al menos, no regulado que se maneja en base a la oferta y la demanda. Hasta ahora, el gobierno no intervino en forma directa pero lo hizo de manera indirecta.

El gobierno sabía que el precio de los bonos (del cual salía el famoso dólar-fuga o contado con liqui) era la referencia que tomaban los operadores para fijar el precio del dólar que se transaba en el circuito informal. Por eso, mandó a la Anses, que tiene un alto porcentaje de sus fondos en bonos, para que vendiera títulos en el mercado e hiciera bajar el precio de los mismos.

Tuvieron éxito al principio y consiguieron que la cotización marginal del dólar bajara de los más de 10 pesos que había alcanzado y se estableciera alrededor de los $ 8,50.

Pero el precio se estancó en ese nivel porque los compradores de bonos consideraron que éstos estaban muy baratos y salieron a  comprar, complicando el plan del gobierno para bajar al “blue” presionando con títulos públicos.

Por esta razón, Moreno decidió aplicar toda su artillería y el viernes pasado se reunió con los titulares de las principales mesas de dinero de Buenos Aires y les dijo que a partir de ahora el precio del dólar paralelo lo fijaría él, que sería de 6,50 y que si no se respetaba los iba a clausurar.

¿Qué consiguió? Pues que estos operadores se retiraran del mercado pero no impidió que la gente siguiera comprando dólar paralelo.

Lo que ocurrió es que, a falta de los grandes operadores, se fortalecieron las cuevas más ocultas y hasta las ventas con delivery. En este caso no se tiene noción de los precios porque no operan en forma orgánica.

De esta manera, Moreno consiguió hacer nacer un nuevo mercado negro, paralelo al “blue”, porque hay mucha gente a la cual no le gusta que le fijen los precios. De hecho, hay quienes necesitan dólares para viajar y los consiguen en estas cuevas, así como hay gente que quiere vender y no quiere hacerlo a los precios que fija el secretario de Comercio.

Si el Banco Central está perdiendo reservas no es por estas compras, sino por el déficit energético, que este año le llevarán más de 14.000 millones de dólares. En un año con precio muy alto para la soja y una cosecha muy alta, el BCRA ya ha perdido 4.000 millones de reservas. Es más, el cálculo es que el déficit energético se comerá la mitad del ingreso de divisas de la soja.

Algo están haciendo muy mal, pero no es con este tipo de actitudes que corregirán los desvíos. Deberán mirar las políticas del gobierno para darse cuenta del problema.

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