Nos pusimos de acuerdo. ¿Vieron que era posible? Ocurrió con el tratamiento de la ley de Emergencia Alimentaria, que tiende a que sean más los que coman en este país y que no haya panzas desalojadas de toda sustancia.
Nos pusimos de acuerdo. ¿Vieron que era posible? Ocurrió con el tratamiento de la ley de Emergencia Alimentaria, que tiende a que sean más los que coman en este país y que no haya panzas desalojadas de toda sustancia.
La ley se votó en diputados y senadores casi por unanimidad, lo que demuestra que hay temas sobre los cuales estamos todos de acuerdo y con ellos la grieta no funciona.
Por un momento los legisladores se sintieron parte de una única bancada y levantaron la mano al unísono. Fue bueno verlos así, unidos a pesar de las diferencias que los habitan.
Se sorprendió el país, la historia consultó con la historia para ver si había antecedentes, y Sarmiento le dijo a Quiroga “¿Viste que se podía?”.
Los empleados del Palacio Legislativo corrieron a los archivos para ver si esto había ocurrido alguna otra vez, los periodistas asignados al recinto no lo podían creer. Una ley había sido aprobada por unanimidad, porque el voto de abstención no afecta la unanimidad. Era algo que debía ser tenido en cuenta y ser comentado.
Lo hemos dicho muchas veces: los argentinos estamos acostumbrados a confrontar, a estar en contra de la opinión de otros, entonces la coincidencia se hace más difícil que arrancar un trole empujándolo con una sola persona.
Se dio, y debería servir de ejemplo. Agarrar diez temas, por poner un número, de cuestiones importantes, vitales para el país y tratar de llevarlo adelante con todo y con todos y con todas.
El hambre fue el que logró esto, el hambre de muchos compatriotas que no son los que votaron, porque ninguno de ellos, que yo sepa, sufre de hambre.
Yo no sé si lo aprobado tendrá una buena aplicación práctica y si muchos argentinos han de resultar beneficiados con la acción, pero es un buen comienzo, un intento por superar una situación que en muchos casos es desesperante.
Hablar de hambre en este país parece una “parajoda”. Un país de enormes riquezas alimentarias, que bien puede alimentar a cientos de millones de personas, y que no pueda con el hambre interno, con la sencilla pretensión de muchos de masticar algo.
Veremos con el tiempo si no fue nada más que una intención o será una realidad que mejore la situación de millones de hermanos que no sólo raspan la olla sino que ni ollas tienen.
¿Se habrán contagiado los legisladores con la actuación del seleccionado de básquet? Porque en sus partidos, la Argentina demostró que juntos se puede, que, yendo detrás de un objetivo en común y poniéndole todas las ganas y el esfuerzo, el éxito se consigue y se reparte. A lo mejor los muchachos de Scola tuvieron alguna influencia. Deberían tenerla.
La cuestión es que la Ley de Emergencia Alimentaria tuvo tratamiento parlamentario y casi la totalidad de sus miembros dijeron que sí. Es un hecho para destacar.
Puede ser que sea el comienzo de un proyecto de país en conjunto, donde no primen las antinomias sino los acuerdos y todos juntos, unidos solidariamente, nos aboquemos a solucionar los graves problemas que nos acechan.
Vamos para adelante, a ver, que levante la mano los que estén por la afirmativa de que todos los argentinos tengan un trabajo.