Aunque la citronela es la más famosa, no es la única ni siempre la más práctica. Hay una especie mucho más común, fácil de conseguir y que crece sin problemas en maceta, incluso a pleno sol, convirtiéndose en una aliada silenciosa del jardín urbano.
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Dentro de la jardinería, la albahaca (Ocimum basilicum) suele asociarse a la cocina, pero pocas personas saben que es una de las plantas con mayor capacidad para ahuyentar mosquitos de forma natural. Su aroma intenso proviene de aceites esenciales como el eugenol y el linalol.
En el jardín o en interiores luminosos, la albahaca libera estos compuestos de manera constante, especialmente cuando hace calor. Esa fragancia, agradable para las personas, resulta molesta para los insectos, que evitan posarse cerca.
Además, es ideal para macetas: no desarrolla raíces agresivas, crece rápido y tolera bien varias horas de sol directo, algo clave en balcones orientados al norte.
Qué dice la ciencia sobre su efecto repelente
Recién en este punto aparecen los especialistas. Investigaciones difundidas por universidades latinoamericanas y centros agronómicos regionales señalan que los aceites esenciales presentes en la albahaca afectan el sistema sensorial de los mosquitos.
Desde el ámbito de la jardinería aplicada, técnicos del INTA explican que estas plantas no eliminan insectos, pero sí reducen notablemente su presencia cuando se las ubica en zonas estratégicas del jardín, como puertas y ventanas.
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Estudios comparativos realizados en climas templados muestran que la albahaca puede ser tan efectiva como otras aromáticas más difundidas, con la ventaja de adaptarse mejor al cultivo en maceta.
Dónde ubicarla y cómo cuidarla para que funcione en el jardín
En jardinería, la ubicación es clave. La albahaca necesita sol directo al menos 5 horas diarias para producir más aceites esenciales. En el jardín, conviene colocarla cerca de accesos, mesas exteriores o ventanas.
El riego debe ser regular, sin encharcar. Un sustrato liviano y buen drenaje favorecen hojas sanas y aromáticas. Cortar las hojas con frecuencia no la debilita: al contrario, estimula su crecimiento y refuerza su aroma, potenciando su efecto repelente.
Así, entre las plantas más simples y accesibles del jardín, la albahaca se transforma en una solución natural, estética y eficaz para disfrutar del verano sin mosquitos y sin químicos.