Parece una paradoja, pero ahora se habla de blanquear el billete verde y no consiste en cambiar su color sino en cuanto al reconocimiento de sus valores. En la escalada que ha tenido el dólar informal, el de las cuevas y especuladores pero también de compradores minoristas, han intervenido varios factores. Mientras tanto, el Gobierno quiere tocar el dólar oficial para no dar el brazo a torcer al mercado.
El mayor problema no es tanto el valor del dólar paralelo, en todas sus versiones, sino el valor del oficial, que se mantiene congelado en $ 8,40. Con ese precio, los exportadores no quieren liquidar sus ventas, pero a ese valor los importadores tampoco lo consiguen, ya que el Banco Central no se los entrega, o lo hace a cuentagotas.
La semana pasada habíamos anticipado que el BCRA les había advertido a los exportadores que no habían liquidado sus despachos hasta el 30 de setiembre que desde octubre se las liquidarán al valor de la fecha del embarque. Ahora, el BCRA está dando bonos a los importadores, para que consigan divisas en la bolsa, con lo cual, de hecho, quienes deben ingresar mercaderías deben pensar en un dólar de $ 14,50.
No hay nada escrito, pero está claro que el BCRA no quiere sacrificar dólares y apuesta a cualquier mecanismo, aunque esto signifique sacrificar actividad industrial o nivel de actividad. Con el correr de los tiempos, la situación se pondrá cada vez más complicada.
El problema es que faltan dólares porque no están entrando por la vía de las exportaciones, al menos en el flujo que el Gobierno quiere, y la puja puede llegar a ser más grave porque las ventas al exterior serán cada vez menores si el tipo de cambio oficial sigue atrasado.
Si tomamos como válido el índice de precios oficial del Indec, hasta el momento hay una inflación acumulada del 20%, lo que implica que la ventaja generada por la devaluación de enero ya se consumió. Por esto es que el Gobierno ya no tiene excusas y deberá tomar una decisión al respecto.
Justamente, las expectativas están puestas en lo que hará el Gobierno y esa es la razón por las que los exportadores demoran sus liquidaciones. Pero hay que recordar algo más. Más allá del dólar “blue”, el mayor movimiento se produce en operaciones bursátiles, legales y autorizadas, donde el valor implícito está en el orden de $ 14,50.
Además, los datos diarios que muestran la expansión monetaria, el aumento del gasto público y el crecimiento del déficit hacen prever que la inflación no estará contenida ni mucho menos, con lo cual la perspectiva de un deterioro cada vez mayor del tipo de cambio es inevitable.
Pero hay que recordar que el problema se agravó cuando el Gobierno decidió no cumplir el fallo del juez Griesa y en la medida que se embarca en una campaña épica, las posibilidades de acceder a créditos internacionales están cada vez más lejanas. Esto muestra que la escasez de dólares será cada vez mayor.
Estas son las simples razones que explican la intranquilidad del mercado, que se agravan día a día con decisiones tomadas desde esferas oficiales, que muestran lo preocupante de la situación.
Por Rodolfo Cavagnaro - Especial para Los Andes