La muerte de Víctor Fayad dio un toque diferente a la semana política mendocina. El jueves marcó una línea divisoria para las actividades oficiales y partidarias ante la lógica congoja por el desenlace de la dura enfermedad que debió afrontar el intendente de la Capital.
Sirvan estas líneas de justo recordatorio para un dirigente político de envergadura, que contribuyó para que su partido, el radicalismo, mantuviera su protagonismo en la provincia en tres décadas de vida democrática.
Precisamente, Fayad fue un político de la democracia recuperada a fines de 1983. Participó activamente en distintos cargos públicos desde aquella fecha y bajo su liderazgo se formaron muchos dirigentes que llegaron a ocupar funciones de gran jerarquía tanto a nivel provincial como nacional.
En su gran ámbito de acción, la ciudad de Mendoza, deja vacante una corona que muchos querrán heredar en su propio partido. De lo que entre ellos resulte estarán expectantes en otros sectores que durante tres décadas debieron resignarse a la hegemonía radical en la capital mendocina.
En la UCR coinciden en que no es tiempo de pensar en peleas por la sucesión, salvo que sobrevinieran fuertes inconvenientes de gestión. Todo pasará recién en 2015.
Fayad murió con la tranquilidad personal que significó su reconciliación con el grueso de la dirigencia radical antes de la elección de concejales de marzo pasado.
En esa oportunidad -dicen quienes lo frecuentaban- había reconocido el error de la fallida aventura por afuera de la UCR para las parlamentarias de octubre de 2013. Por eso resultaba prioritario para él volver a ser el “Viti” para los radicales y para los vecinos de la Ciudad. Un gran gesto.
Ahora se hace cargo del municipio el concejal Rodolfo Suárez, amigo y estrecho colaborador de Fayad durante décadas. Tendrá la responsabilidad de continuar con la gestión encarada y evaluar sus resultados.
El peronismo unido. En la semana el justicialismo blanqueó su intención de marchar en un único sentido hacia el proceso electoral del año próximo.
Por lo menos, entre las líneas internas tradicionales y el “paquismo”, el nuevo alineamiento que surge del gabinete del Gobernador y tiende a consolidarse.
El hecho de trasladar la fórmula gubernamental a la conducción partidaria tiene un significado especial en el oficialismo. Que Pérez sea el futuro presidente del PJ y Ciurca el vice primero busca indicar que el titular del Ejecutivo no sólo pretende ejercer el liderazgo en la gestión sino también en la faz política.
En realidad, esta unidad está más que nada motivada por la necesidad (y la urgencia) que tienen en el justicialismo de evitar fisuras y fugas que lo debiliten ante un proceso electoral que, se sabe, será muy complicado contra la UCR el año próximo.
“Le dimos muchos consejos a ‘Paco’ para que se lograra esta unidad y para que él aceptara presidir el partido. Lo que también queremos es demostrar que desde el Ejecutivo estamos dispuestos a trabajar por todo el peronismo, no sólo por lo que algunos llaman el paquismo”, dijo uno de los colaboradores de Pérez más influyentes.
Pero hay otras lecturas. Por ejemplo, que Pérez y los suyos se refugian definitivamente bajo el paraguas siempre protector del justicialismo, una manera de quedar a resguardo si se acentúan los tiempos del poskirchnerismo.
No en vano Pérez apostó este año por el gobernador Scioli como precandidato presidencial, sin despreciar, obviamente, a Randazzo u otros postulantes.
El Gobernador, Ciurca y los 12 intendentes justicialistas formarán la futura mesa de conducción del justicialismo mendocino. Es muy probable de que de ella surja la fórmula de consenso para pelear la gobernación el año próximo.
Por lo menos, los candidatos de la mayoría del PJ si el oficialismo tiene que dirimir sus postulantes en las primeras PASO provinciales.
Precisamente, para estas primarias, en el Ejecutivo siguen comentando que tomarán “el tiempo que sea necesario” para su implementación.
¿Lo del banco será en serio? Lograda la unidad, hay otro aspecto que deberá fijar el oficialismo mendocino: el ordenamiento de temas y proyectos para debatir y proponer a los mendocinos.
En la semana, con la asunción de Marcelo Costa en su nuevo ministerio, el de Agroindustria, volvió a instalarse la propuesta de un nuevo banco del Estado provincial.
El ministro aclaró que su idea de “trabajar por la recuperación del Banco de Mendoza” parte de un pedido expreso que le hizo el Gobernador. Pérez confirmó una vez más la intención en declaraciones periodísticas que realizó ayer.
El presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús, no tardó en sacar de sus cajones un proyecto en tal sentido de su autoría que dormía a la espera del momento justo.
En general, la dirigencia política no tomó con mucho agrado esta iniciativa echada a rodar por uno de los ministros anotados como candidateables pensando en la sucesión de Pérez.
El diputado nacional Alejandro Abraham, que insiste con que el PJ debe proponer la discusión sobre la matriz productiva de Mendoza y entiende que minería e hidrocarburos son prioritarios como generadores de recursos, dice no estar para nada de acuerdo con la idea de reflotar el banco provincial, en especial por los costos que supone poner en marcha semejante estructura y por el antecedente todavía latente de cómo cayeron los anteriores bancos.
En cambio, muy cerca del despacho de Pérez le bajaron un poco la expectativa a esta iniciativa y prefirieron derivar el asunto a la necesidad de discutir qué herramienta financiera debe tener la Provincia.
En el radicalismo, si bien en principio aceptaron que se dé el debate parlamentario (durante la gestión de Cobos como gobernador se promovió por primera vez reflotar un banco provincial), temen que sólo sea un “amague” de tipo electoral.
Preocupa a la UCR que, luego de tantos esfuerzos para conciliar el Presupuesto, se terminara con una audiencia en la Suprema Corte porque la demora en la promulgación de la pauta de gastos y recursos mantuvo vigente la reforma de la ley de Contabilidad, que dio lugar al planteo de inconstitucionalidad que la UCR llevó precisamente a la Suprema Corte.
Por eso, con este antecedente en la mano, el radicalismo exige al Gobierno “certezas” a la hora de lanzar propuestas imprevistas y en el tramo final de la gestión, como es la recreación del banco provincial.
De todos modos, la conducción radical promete una reunión en estos días con legisladores nacionales y provinciales partidarios para tocar, entre otros asuntos, la propuesta del banco y la postura a adoptar en el conflicto por la ley de hidrocarburos.
Ante ese radicalismo crítico, fortalecido por una representación parlamentaria sólida, se enfrenta un justicialismo necesitado y urgido de unidad para afrontar un cierre de gestión condicionado por una economía nacional en crisis y un poder político que da pasos imprevisibles.
José Luis Toso - [email protected]