30 de noviembre de 2013 - 23:25

Los nativos de América tienen raíces europeas

Los restos de 24.000 años de antigüedad de un joven de la villa siberiana de Mal’ta han agregado una nueva raíz al árbol genealógico de los indígenas americanos. Mientras que algunos de los ancestros de los nativos del Nuevo Mundo claramente se remontan a

Los resultados muestran que personas emparentadas con euroasiáticos occidentales se habían extendido más al este de lo que se sospechaba, y vivieron en Siberia durante las etapas más frías de la última Era de Hielo.

Los resultados de su equipo se publican en la revista Nature.

En 2009, el equipo de Willerlev viajó al Museo Estatal Hermitage, en San Petersburgo, donde había acordado recolectar una muestra de ADN de uno de los huesos del brazo del niño de Mal'ta. "Esperábamos que pudiera decirnos algo sobre el primer poblamiento de las Américas, pero era muy poco probable", destaca Willerlev.

El equipo descubrió que el ADN mitocondrial del niño (las organelas procesadoras de energía de las células vivas) pertenecía a un linaje llamado haplogrupo U, que se encuentra en Europa y en Asia occidental pero no en Asia oriental, donde su cuerpo fue desenterrado. El resultado fue tan bizarro que Willerslev asumió que su muestra había sido contaminada con otro material genético, y puso su proyecto en suspenso durante un año.

Pero el ADN nuclear del niño (la mayor parte de su genoma) contó la misma historia.

"Genéticamente, este individuo no tenía parecido con los asiáticos orientales pero se parecía a los europeos y a la gente de Asia occidental", dice Willerslev. "Pero lo realmente alucinante fue que había rasgos que sólo se ven en los nativos americanos actuales", explica. Esta señal es consistente entre las personas de todo el continente americano, lo que implica que no pudo haber venido de los colonos europeos que arribaron después de Cristóbal Colón. En cambio, debe reflejar un antiguo linaje.

El genoma del niño de Mal'ta mostró que los nativos americanos pueden rastrear entre 14 y 38 por ciento de su ascendencia a Euroasia occidental, concluyen los autores.

"La distribución de los linajes genéticos hace 24.000 años debió haber sido muy distinta a la que vemos ahora", señala Jennifer Raff, una antropóloga y genetista de la Universidad de Texas, en Austin. "Sería muy interesante ver cómo son otros genomas de este período", considera.

El equipo de Willerslev sugiere que luego de que los ancestros de los nativos americanos se separaron de los asiáticos occidentales, se trasladaron hacia el norte. En algún lugar de Siberia, se encontraron con otro grupo de gente que venía del este desde Euroasia occidental, la gente a la que pertenecía el niño de Mal'ta. Los dos grupos se mezclaron, y sus descendientes finalmente viajaron al este hacia América del Norte.

Nuevos orígenes

"Ya teníamos fuerte evidencia de la ascendencia siberiana en los nativos americanos, este estudio es importante porque nos ayuda a entender quiénes pudieron haber sido los ancestros de esos siberianos", subraya Raff.

Esta nueva historia del origen ayuda a resolver varias peculiaridades en la arqueología del Nuevo Mundo. Por ejemplo, cráneos antiguos encontrados en América del Norte y del Sur tienen características que no se parecen a las de los asiáticos orientales. También llevan el haplogrupo mitocondrial X, que se relaciona a los linajes euroasiáticos occidentales pero no con los de Asia oriental.

Sobre la base de estas características, algunos científicos han sugerido que los nativos americanos descendieron de europeos que navegaron hacia el oeste a través del Atlántico. Sin embargo, dice Willerlev, "no se necesita una hipótesis tan extrema". Estas características tienen sentido cuando se considera que los nativos americanos tienen algunas raíces euroasiáticas occidentales.

"Sigue habiendo cierto debate sobre si hubo una sola expansión de grupos humanos hacia las Américas o si existió más de una", dice Theodore Schurr, un antropólogo de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia. "Los datos de este trabajo apoyan el escenario de una sola migración", agrega, pero aún permiten varias migraciones secuenciales del mismo acervo genético siberiano entremezclado.

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