4 de enero de 2014 - 23:45

Por qué la NASA debería construir una base de investigaciones en la Luna

Los Estados Unidos, pioneros en el satélite de la Tierra, a fines de los ’70 lo abandonaron y pusieron al planeta Marte como objetivo exclusivo en su carrera astronáutica. Mientras, otros países avanzaron sobre la Luna. En la nota se subrayan las razones

El explorador lunar chino Jade Rabbit hizo historia, y dejó huella, cuando circuló sobre la superficie gris de la Luna.

El explorador y su aterrizador, el Chang'e 3, son las primeras naves espaciales que aterrizan suavemente en la superficie lunar desde 1976. En conjunto, han convertido a China en la tercera nación que logra un aterrizaje suave sobre la Luna.

Estados Unidos en gran parte perdió interés en hacerlo luego de que el programa Apolo finalizara en la década de 1970. Pero la situación está cambiando, dice Christopher McKay, un científico planetario de la NASA. "Las cosas están empezando a realmente calentarse en términos de exploración de la Luna", señala.

En la edición de diciembre de New Space, McKay sostiene que Estados Unidos debería instalar en la Luna una base tripulada permanente de investigaciones. A continuación, los argumentos de por qué debería ser así:

Conservar la influencia estadounidense

Durante décadas, Estados Unidos y la Unión Soviética fueron las únicas naciones que aterrizaron en la Luna. Ahora, varios jugadores nuevos (incluyendo China, India y compañías privadas como SpaceX y Moon Express) están interesados en visitar la Luna, y están demostrando capacidades tecnológicas para lograrlo.

Si Estados Unidos quiere tener voz en cómo trata a la Luna la comunidad internacional, afirma McKay, tiene que ser activo ahí.

"¿Se permitirá que compañías privadas lleven turistas a visitar las huellas de Neil Armstrong? ¿Qué tan cerca podrán llegar? ¿Y quién fija esas reglas?", cuestiona McKay.

En 2011, la NASA propuso una zona de "prohibición" de 194 acres (un radio de 500 metros) en torno a sitios históricos de aterrizajes lunares. Este límite debe honrarse para poder ganar el Premio Lunar X de Google, un premio de 40 millones de dólares para la primera compañía privada que aterrice en la Luna, que viaje sobre la superficie lunar y que transmita un video a la Tierra.

Henry Hertzfeld, profesor de derecho espacial en la Universidad George Washington, en Washington DC, expresa cierta inquietud respecto del papel de la NASA en misiones futuras a la Luna. "Estamos viendo la formación de muchas sociedades sin Estados Unidos. Pudiera ser que nos estén dejando fuera de algo que nosotros empezamos porque nos hemos retirado para enfocarnos en otras cosas", considera.

Pavimentar el camino para otras aplicaciones

El Programa Antártico de Estados Unidos, manejado por la Fundación Nacional de la Ciencia, provee un buen modelo sobre cómo debería administrarse una base lunar de investigaciones, afirma McKay. Durante 60 años, Estados Unidos ha conservado continuamente pequeñas bases de investigaciones en la Antártida, y en el proceso ha ayudado a pavimentar el camino para el turismo antártico.

Similarmente, una operación científica tripulada en la Luna podría pavimentar el camino para los turistas espaciales, industrias mineras, estaciones de reabastecimiento de combustible e industrias privadas florecientes.

Aprender más de la Luna

Pese a ser nuestro vecino celeste más cercano, la Luna alberga muchos misterios, incluyendo cómo se formó. Desde una base lunar de investigaciones, los científicos potencialmente podrían explorar las cuevas de tubos de lava de la Luna, buscar señales de actividad geológica e investigar indicios del agua en hielo encontrada en los oscuros cráteres de los polos lunares. "Cada año se descubrirán cosas nuevas en la Luna que traerán preguntas nuevas y generarán nueva investigación", dice McKay.

Evaluar los impactos sobre la salud de vivir en el espacio

¿Qué efecto tendría sobre la salud e inmunidad humana vivir en condiciones de gravedad de un sexto de la de la Tierra? Construir una base lunar podría ayudarnos a aprender más sobre los efectos de la desorganización de los ritmos circadianos, del aislamiento y de altas dosis de radiación, todo ello información que sería útil para una futura exploración en el espacio.

Aprender cómo construir y operar una base extraterrestre

Si alguna vez queremos construir una colonia en Marte, el primer paso podría ser ponernos a prueba en la Luna.

Una base lunar de investigaciones daría experiencia a la NASA respecto de la ingeniería y operación de sistemas de soporte de la vida, fuentes de energía sustentable, aprovisionamiento de comida, reciclado de agua y solución de problemas mientras que la base sólo está a tres días de viaje, dado que una base en Marte estaría a seis meses de cualquier tipo de ayuda.

Robert Zubrin, presidente de la Sociedad Marte, no coincide en que la Luna sea un paso necesario en el camino a Marte. En cambio, sugiere que una base lunar podría ser una aplicación paralela a misiones a Marte. "El reto está en Marte", dice Zubrin. "En Marte está el futuro", afirma.

McKay rebate que construir una base en la Luna sea como acampar en el patio de casa cuando te estás preparando para un viaje de campamento por el Sahara. "Si puede acampar en su patio, no necesariamente significa que esté listo para el Sahara. Pero si no puede acampar en su patio, entonces ciertamente no está listo para ir al desierto. Si no podemos hacerlo en la Luna, no hay ninguna probabilidad de que podamos hacerlo en Marte", explica.

Convertirnos en una especie interplanetaria

Si los humanos quieren convertirse en la especie interplanetaria que nos imaginamos que somos, entonces es hora de dejar de simplemente visitar otros mundos y de empezar a demostrar que podemos vivir en ellos, sugiere McKay.

El programa lunar actual de la NASA consiste de tres orbitadores que buscan hielo de agua, que estudian el viento solar y que analizan la tenue atmósfera de la Luna. El Orbitador de Reconocimiento Lunar está buscando sitios potenciales de aterrizaje para futuras misiones tripuladas, pero, por el momento, no está planeada ninguna misión así.

A la fecha, el dinero ha sido el principal obstáculo para las misiones lunares tripuladas. McKay dice que trabajar con compañías privadas, utilizar innovaciones como la impresión en 3D y aprovechar la disponibilidad de equipos electrónicos comerciales podría hacer que una base lunar fuera accesible. "No es mucho más difícil que proveer y operar la estación espacial. Si vamos a tener un vuelo espacial humano, por ahora la Luna es lo que más sentido tiene", agrega Hertzfeld.

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