Napoleón soñaba con vivir en EEUU tras el desastre de Waterloo
El 18 de junio se recuerdan 200 años de la derrota que le costó su imperio. Quiso llegar al país del Norte pero se lo impidieron.
Napoleón soñaba con vivir en EEUU tras el desastre de Waterloo
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París. ¿Cazador, agricultor o explorador? En junio de 1815, tras su derrota en Waterloo, Napoleón intentó escapar a Estados Unidos, un sueño (norte)americano que fracasó tres semanas más tarde tras el veto de los países que se aliaron en su contra durante la guerra.
Muy poco después de la derrota y de que se viera obligado a abdicar en favor de su hijo, Napoleón comenzó a urdir un plan para llegar al continente americano.
Cuando todavía estaba en el Palacio del Elíseo, Napoleón pidió dos fragatas que lo condujeran al otro lado del Atlántico.
“El proyecto recibió la mejor acogida posible del gobierno provisorio, ya que vieron la forma de deshacerse de él lo más rápido posible”, explicó Christophe Pincemaille, uno de los organizadores de la exposición “Rumbo a América, la última utopía de Napoleón”, organizada en Malmaison, el castillo de las afueras de París que el emperador compartió con su primera esposa, Josefina.
No se trataba de huir. Napoleón creía que obtendría el visto bueno de los ingleses y pensaba que estaba en los albores de una nueva vida, en un continente al cual estaba ligado por vínculos familiares.
“Después de todo su primera mujer era americana (había nacido en Martinica) y su hermano Jérôme se casó con una de las herederas de una de las familias más ricas de Filadelfia”, señala Pincemaille.
A partir de entonces, la residencia del ex emperador comenzó a reunir todos los objetos que le pudieran hacer falta en su aventura transatlántica: muebles de campaña, recuerdos, ropa, fusiles. Incluso embalaron su bañadera.
También recopilaron bibliografía sobre Estados Unidos, mapas provenientes de las oficinas de las Tullerías, así como instrumentos científicos.
Redes masónicas Napoleón soñó durante algún tiempo construir un gran imperio en América, pero tras la desastrosa expedición de Santo Domingo, donde más de 20.000 soldados murieron entre 1801 y 1803, retiró sus posiciones y vendió rápidamente el territorio de Luisiana a Estados Unidos.
Este territorio en el sur de Estados Unidos representaba un tercio de las posesiones francesas en América y la proposición llegó a sorprender al presidente Thomas Jefferson, que no pedía tanto.
Sin embargo, Napoleón “seguía de cerca” la actualidad del país, según muestran sus cartas diplomáticas, cuenta Pincemaille. “Estados Unidos representa la tierra de todas las esperanzas”.
Su hermano mayor, José, compró desde Suiza inmensos dominios de tierra en el país, donde había una importante comunidad francesa.
“El hombre más rico de Estados Unidos era un francés nacido en Burdeos, Stephen Girard”, recuerda Pincemaille. Este empresario naviero y banquero financió más tarde unas efímeras colonias napoleónicas en Alabama y en Texas.
El 8 de julio de 1815, Napoleón zarpa desde Rochefort a bordo de la fragata La Saale, escoltado por La Méduse.
Después de cinco días de espera, tuvo que rendirse a la evidencia: los barcos ingleses le bloquean el paso y sus salvoconductos no llegan nunca. Los aliados no quieren dejarlo partir.
El 15 de julio, sin salida, sube a bordo del barco inglés Bellerophon y se coloca bajo la autoridad del “más poderoso, más constante pero más generoso de sus enemigos”.
Diez días más tarde, José logra escapar a los ingleses y a principios de agosto llega a Nueva York con un documento de viaje falso.
“¿Quién organiza todo esto? Las redes de la francmasonería ya que José era Gran Maestro del Gran Oriente de Francia”, afirma Pincemaille.
Un año más tarde el hermano del antiguo emperador compra grandes extensiones de tierra cerca de Filadelfia, donde vivió hasta 1840.
Napoleón, por su parte, partió rumbo a Santa Helena, a donde lo siguió su equipaje. En la isla, el ex emperador que entonces soñaba con comenzar una carrera científica, murió el 5 de mayo de 1821 envenenado.