Una vez le preguntaron al Flaco Spinetta cuál era el papel del músico en la sociedad: “Crear, crear, crear y seguir creando y crear más”, contestó eufórico, porque “la finalidad es aurificar los objetos”.
Una vez le preguntaron al Flaco Spinetta cuál era el papel del músico en la sociedad: “Crear, crear, crear y seguir creando y crear más”, contestó eufórico, porque “la finalidad es aurificar los objetos”.
Es decir, volverlos oro. “Cualquiera de nosotros puede descubrir un punto de luz tremendo”, aseguraba.
Y muchos años tuvieron que pasar para que Nahuel Pennisi (27) viniera a explicarnos el sentido de sus palabras: con cada canción, Nahuel descubre y nos muestra un punto de luz posible. Él ha sabido volverse un maestro de la luz. Él, quien nunca la conoció.

La vocación de ser feliz
Cuando se despiertan los festivales de verano, Nahuel Pennisi no para un minuto: las fechas se amontonan y hay que cruzar una y otra vez la Argentina.
El domingo 4 estuvo en el cierre del Festival de la Tonada, en Tunuyán, donde conmovió a la audiencia. Volvió a Buenos Aires, para cantar en un homenaje a Silvio Rodríguez, se fue a Formosa al Festival de la Corvina y mañana se acercará de vuelta a esta parte, para actuar en el cierre del Feriagro en Luján de Cuyo.
A fuerza de un talento innato (tiene oído absoluto), se ha ganado el corazón de la gente. Todos quieren verlo, una y otra vez. Algunos se acercan a filmarlo; los más sensibles no se contienen las lágrimas.
Y nadie puede creer la perfección de ese músico que, con su guitarra acostada en la falda, como una cítara extraña, recorre un repertorio lleno de matices: puede ascender al ímpetu de la Negra Sosa, con quien a veces lo comparan, pero también su voz puede desgranarse con frescura.
A los 16 años empezó a salir a la calle, para cantarles a todas las personas por igual y defender la música frente a viento y marea. Participó en Cosquín y alcanzó la mayor trascendencia cuando conquistó el premio Carlos Gardel en 2016 al mejor álbum como nuevo artista de folclore.
Actuó en el Grammy y cantó incluso antes de un partido de la Selección nacional.
A punto de volver a Mendoza, atendió el teléfono para charlar con Estilo.
-Has dicho algunas veces que el Flaco y la Negra fueron tus maestros. ¿Qué aprendiste de cada uno?
-Bueno, de la Negra aprendí una manera muy fuerte de interpretar las canciones. Ella no escribía, entonces es como mucho más valorable el hecho de pensar que la canción la hizo ella, dándole su impronta. Aprendí a interpretar, esa cosa muy fuerte en la voz.
-Hacer la canción propia a través de la voz...
-Exactamente. A veces las canciones vos las escribís con un significado y después en otra persona toma otro. Está buena esa conexión con los temas. Y con el Flaco aprendí muchísimo de música y de poesía: él es un universo que te sorprende cada día más. Tiene miles de temas y cada uno sale para un lado distinto. Era un mundo.
-¿Los escuchás desde chico?
-Sí, sobre todo a la Negra. Al Flaco lo descubrí un poco más adolescente, pero fue una puerta que se me abrió.
-El domingo estuviste en la Tonada, ¿cómo recordás el show?
-La pasé hermoso. Fue muy emocionante, la gente estuvo muy atenta a mis canciones. Me dieron un respeto muy grande, un silencio hermoso. Pude escucharme muy bien. Hice un repaso por la música popular argentina, conté un poco de qué se trata mi disco “Feliz” (Sony Music, 2017; su segundo trabajo discográfico). Se me ocurrió homenajear el género de la tonada con “Gota de rocío”, de Néstor Basurto y Gustavo Machado, y después cantamos con Algarroba.com. Vivimos muchas emociones ahí.
-¿Y mañana cómo va a ser el show?
-Va a ser una lista parecida, pero en los conciertos trato de darle un mínimo lugar a lo espontáneo, porque creo que las cosas que suceden en el momento hay que aprovecharlas. Son parte de la propia música.
-¿Aprovecharás de tocar algo de "Feliz"?
-Sí, lo vengo presentando hace bastante tiempo en diferentes lugares, pero en la época de festivales dejo un poco de lado el disco.
-¿Por qué?
-Porque para mí lo importante es representar la música popular y ese folclore que nos identifica tanto. “Feliz” fue un disco que tuvo la idea de apertura a diferentes músicas, fue más versátil. Había folclore, pero nos íbamos a diferentes aires, digamos. Estoy muy conforme con haber grabado ese disco, pero también con tocar el folclore que sale de adentro, que en realidad es una de las cosas que más me identifican.
Aprender y compartir
-Cambiando de tema, vos has tenido la experiencia de ser músico callejero. ¿Cómo y cuándo fue el momento en que te decidiste a salir a la calle?
-Primero lo hice en Lomas de Zamora (Buenos Aires) y después en calle Florida (Capital), mucho más cómodo porque estaba con gente con la que me fui ganando la confianza, que me cuidaba y me acompañaba. Más allá del trabajo en sí, lo hacía por amor a la música. Como no tenía dónde tocar, sentía que el escenario donde mejor lo podía hacer era la calle.
Me inspiró mucho un amigo que estaba en la calle y me invitó a que lo fuera a ver. Cuando fui me emocionó mucho el contacto directo con la gente. Ese contacto era lo que yo necesitaba. Fue muy lindo empezar así. Sentía que era la forma de vincularme con la música de otra manera. Fue una cosa que me abrió mucho las puertas, y ahí en la calle fue también donde sentí que mi profesión era la música.
-Ahí encontraste el contacto que te ayudó a hacerte conocido.
-Conocí a muchos amigos que me ayudaron mucho. Ahí empecé a crecer y fui de a poquito, pero ese paso por la calle fue fundamental.
-Una cosa "heavy" tocar en la calle, pienso. Hay que cantar para los que te escuchan, para los que no, hay que cantar pese a todo.
-No es una experiencia fácil. Muchas realidades en un mismo día. Te cruzás con miles de personas que tienen pensamientos distintos, que te valoran de una forma o de otra, además de compartir con otros colegas. A veces quedaba horas tocando, a veces llovía, a veces corría viento... Muchas cosas pasé, pero creo que la cuestión es ver lo bueno. Me enseñó mucho a cantar de otra manera también, porque en ese momento yo cantaba sin micrófono y tenía que hacerlo fuerte para que me escucharan entre el ruido. Fue todo para bien.
-Y la calle también te entrenó en este sello característico que tenés: el agradecimiento y la esperanza en que se puede lograr lo que sea.
-Sí, uno tiene que tener bien en claro qué es lo que quiere, y lo que no quiere también, porque siempre van a suceder cosas. Cuando uno tiene en claro lo que quiere se puede construir desde un lugar firme.
-¿A qué edad te diste cuenta de que tenías oído absoluto?
-Más o menos a los cinco años. Una maestra de la escuela tocaba el piano y yo le adivinaba las notas. Eso pensaba ella, que había adivinado, pero se dio cuenta que era verdad y ahí habló con mis viejos y les explicó que tenía oído absoluto.
-Eso habrá sido una motivación más para formarte musicalmente.
-Sí, creo que fue una motivación extra. A partir de eso, entendiendo que tenía facilidades para sacar canciones, fue todo más sencillo y ahí me tocó el incentivo de la música. Aparte mis viejos son músicos aficionados, pero ese encuentro fue imprescindible.
-Es increíble cómo en tan poco tiempo has recorrido tanto. Hasta ahora, ¿cuál es el público más cálido con el que te has encontrado?
-Es una buena pregunta. Creo que el público de Cosquín ha sido muy emocionante, el de Mendoza me llamó la atención porque venía de un clima de fiesta y el mendocino fue respetuoso, hizo mucho silencio, pero un silencio para escuchar. Cuando uno tiene la complicidad de la gente se siente más seguro. También son cálidos los de Tucumán y hasta los de Tierra del Fuego.
-¿Y te quedan muchos sueños todavía?
-Con todo lo que me está pasando, creo que todos los sueños que tenía de antemano los cumplí. Eran tocar, eran viajar, eran hacer algún disco, conocer artistas. Ahora uno sigue soñando pero desde un lugar de agradecimiento, no de seguir pidiendo cosas. Sueño seguir creciendo con la música, conociendo artistas y seguir aprendiendo, porque creo que la meta se la pone uno y hay mucho que vivir todavía.
-En tu caso, da la sensación de que no te ponés límites tampoco.
-No, una vez me salió decirle a Luis Salinas en una charla que el techo es el cielo. Eso pienso.
La ficha
Feriagro 2018
Lugar: Acceso Sur y Quintana (Luján de Cuyo). Entrada por noche $ 150. Venta: Edificio Municipal de Hacienda y Tarjeta Nevada de Luján de Cuyo y en taquilla en el Predio.
Hoy, desde las 21. La Huella, Mavi Díaz & Las Folkies, Ballet Folclórico Nacional, Los Campedrinos, Juan Carlos Baglietto-Patricia Sosa-Lito Vitale, Peteco Carabajal.
Mañana, lunes 12 de febrero, desde las 21. Actúan Sebastián Garay, Los Chimeno, Los Blanes - Arte Nativo, Los Umbides, Algarroba.com y Nahuel Pennisi.