14 de septiembre de 2013 - 21:50

En la música lo importante son los movimientos

A veces dicen que fue la primera estrella de rock. Sacudía su larga cabellera mientras tocaba, conforme gotas de sudor volaban hacia la audiencia y las mujeres se desmayaban o tiraban ropa interior al escenario. No hablamos de Mick Jagger ni de Jimmy Page

Los resultados, publicados en la revista Proceedings de la Academia Nacional de las Ciencias por la psicóloga social Chia Jung Tsay, de la Universidad del Colegio de Londres, pueden ser vergonzosos o hasta impactantes para los amantes de la música.

La gran mayoría de los participantes de los experimentos de Tsay (casi 83% de los participantes, tanto inexpertos como músicos profesionales) insistió desde el principio en que el sonido era su principal criterio para evaluar grabaciones de video y audio de presentaciones.

Sin embargo, no fue así. A los participantes se les presentaron grabaciones de los tres finalistas de 10 competencias internacionales prestigiosas, y se les pidió que adivinaran quién fue el ganador.
 
Tomando en cuenta sólo el sonido, o el sonido y el video, tanto los novatos como los expertos adivinaron correctamente con casi la misma probabilidad (33%), o un poco menos. Pero viendo sólo el video sin sonido, la tasa de éxito para ambos fue de entre 46 y 53%. A los expertos no les fue mejor que a los novatos.

Arte escénico

Los resultados podrían obligar a algunos a repensar realmente de qué se trata la interpretación musical. "Como músico clásico, al principio me sentí algo perturbada" por los resultados, dice Tsay, una aclamada pianista. "Fue sorprendente descubrir que hay una brecha tan amplia entre lo que creemos que importa en la evaluación de la interpretación musical y lo que realmente se usa para juzgar las actuaciones", indicó.

Pero el filósofo de la música Vincent Bergeron, de la Universidad de Ottawa, en Canadá, no está preocupado: "Uno podría argumentar plausiblemente que la música hecha para la interpretación, como la música clásica, es un arte tanto visual como sonoro, y que también debería evaluarse sobre la base de cómo se ve", afirma, y agrega: "Este es un documento de investigación brillante".

Tsay considera que, al menos para este tipo de música, las señales visuales conllevan implicancias sobre el grado de pasión y motivación que muestra el intérprete. Son cualidades que muchos de los participantes del estudio citaron como importantes. Los novatos musicales podrían identificarlas con aún más precisión que los "expertos", señala Tsay, porque los novatos están desembarazados por el sonido "que los músicos profesionales descartan sin querer e inconscientemente".

El neuropsicólogo musical Daniel Levitin, de la Universidad McGill, en Montreal, coincide en que los resultados de Tsay podrían haberse previsto. "En cierto sentido, el canal visual es más primordial que el auditivo", considera.

Sin embargo, hay límites a cuánto de lo que se ve puede anular lo que se escucha. Eso podría pasar en las finales de las competencias, donde todos los artistas son comparativamente excelentes, pero estudios previos sobre el papel de la información visual en la evaluación musical han demostrado que los músicos profesionales no tienen problemas para distinguir entre interpretaciones buenas e interpretaciones significativamente más deficientes.

Tal vez la pregunta clave que resta es si la información visual es confiable (si nos ayuda a elegir al ganador que más se lo merece, por ejemplo) o engañosa, haciéndonos preferir intérpretes que dependen de la aptitud visual más que de profundidad musical.

Pero aceptar al lenguaje corporal como parte de la interpretación musical también podría verse como algo enteramente razonable, porque suma más a la calidad de la experiencia que sólo el sonido. "Muchos artistas tienen la intuición de que el papel de la información visual es importante", dice Tsay. Mick Jagger lo sabe muy bien, y también lo sabía Franz Liszt.

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