Murió Anita Ekberg, la diva de “La dolce vita”

Fue la musa de Fellini en la emblemática película de 1960 y un símbolo sexual de su época que movilizó al público del mundo entero.

Aunque había nacido en Suecia el 29 de setiembre de 1931, sexta en una familia de ocho hermanos, fue Italia la que lanzó a Anita Ekberg al estrellato a partir de su participación en la película “La dolce vita” (1959, de Federico Fellini) en la que su voluptuosa belleza rubia quedó inmortilizada en la célebre escena del baño en la Fontana de Trevi junto a Marcello Mastroianni.

En medio de la fuente, con un amplio y largo vestido negro, Anita pronunciaba “Marcello, ven aquí”, frase que bastó para convertirla en un ícono de sensualidad junto a otras divas italianas de la época como Sofía Loren o Claudia Cardinale.

En 1962, Fellini también la hizo protagonista del episodio que dirigió en la película “Boccaccio 70” (“Las tentaciones del Dr. Antonio”) y por entonces ya se hablaba de sus amoríos con galanes de la época como Frank Sinatra, Tyrone Power, Errol Flynn, Gary Cooper y el mismo Marcello Mastroianni, entre otros.

A los 19 años, luego de convertirse en Miss Suecia, fue finalista del concurso Miss Universo en los Estados Unidos y se quedó allí para empezar a ganarse un lugar en Hollywood, aunque sólo logró papeles menores en películas hoy casi olvidadas.

Quizá las mejores de esta etapa fueron “La guerra y la paz” (1956, de King Vidor, junto a Audrey Hepburn y Henry Fonda; y “Entre la espada y la pared”, del mismo año, en la que enamoraba a Jerry Lewis y Dean Martin).


La escena del éxito
El éxito colosal de "La dolce vita" convirtió a Ekberg en una estrella de cine real. En un programa de radio sueco en 2005, la actriz recordó el rodaje de la escena en la Fontana di Trevi. Dijo que la filmaron en febrero, el agua estaba muy fría y Mastroianni, borracho de vodka, no podía mantenerse en pie.

“Y ahí estaba yo. Me estaba congelando. Tuvieron que sacarme del agua porque no sentía mis piernas”, dijo.

“He visto esa escena algunas veces. Demasiadas, tal vez. Ahora no puedo soportar el verla, pero era hermosa”, dijo.

Ekberg vivió durante años en Italia y apareció en decenas de películas de esa nacionalidad, muchas de ellas intrascendentes. Con Fellini actuó en otras dos de Fellini: “Payasos” (1971) y “Entrevista” (1987).

Una de sus últimas apariciones en pantalla se dio 1997 cuando fue convocada por el director español Bigas Luna para tomar parte en la película “Bámbola”.


Relación problemática
A pesar de haber sido una de las exportaciones más populares de Suecia, Anita Ekberg mantuvo una relación problemática con su país natal. Nunca protagonizó una película sueca y solía tener malas relaciones con la prensa nacional, que la criticó por abandonar el país y se mofó de ella por fingir un acento estadounidense en su habla cotidiana.


Su vida afectiva
Ekberg se casó con el británico Anthony Steel en 1956, pero se divorció cuatro años después. Su segundo matrimonio, con el actor Rik van Nutter, también fracasó.

En una entrevista con el tabloide sueco Aftonbladet en 2006, la actriz dijo que solo lamentaba no haber tenido hijos.

“Me hubiera gustado tener un hijo, preferiblemente un varón”, dijo en la entrevista realizada al cumplir 75 años. “Sin embargo, no sucedió. Así es la vida, hay que aceptarlo”.

También dijo que no temía la muerte: “Solo lamento que no podré contar a los demás qué es lo que pasa, adónde va el alma y si hay vida más allá”, dijo. “No sé si existe el paraíso o el infierno, pero estoy segura de que el infierno es mucho más divertido”.

De cualquier manera, y a pesar de su belleza y de su glamorosa vida social, muchas revistas del corazón la llamaban “Anita Iceberg” por su frialdad.


Sus últimos años
Desde hacía casi una década Anita Ekberg vivía en Genzano, una villa de la localidad romana de Montegiove, donde su salud comenzó a deteriorarse hace algunos años luego de romperse las dos piernas y sufrir problemas de cadera que la obligaron a pasar recurrentemente por el quirófano.

Hospitalizada luego de Navidad por una serie de complicaciones, finalmente murió ayer en una clínica de las afueras de Roma.

Su abogada, Patrizia Ubaldi, dijo que se realizará un oficio en una iglesia luterana de Roma en los próximos días y que Ekberg había pedido que cremaran sus restos.

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