Un grupo de escaladores de roca en Italia encontró por accidente algo que parecía una rareza en la piedra. Eran cientos de marcas alargadas en una pared de caliza del Monte Cònero, cerca del mar Adriático. Hoy se cree que podrían registrar una estampida de tortugas marinas de hace unos 80 millones de años.
El hallazgo no ocurrió en una excavación tradicional, sino durante una actividad deportiva. Los escaladores observaron las marcas en la zona de La Vela Beach y avisaron a especialistas. Ese gesto permitió abrir una investigación paleontológica sobre un posible comportamiento animal congelado en la roca.
Qué encontraron en la pared de caliza
El estudio publicado en Cretaceous Research describe una gran cantidad de huellas o trazas profundamente impresas en una losa de caliza pelágica. No son huesos, sino icnofósiles: marcas dejadas por la actividad de animales.
Los investigadores propusieron que esas huellas pudieron haber sido producidas por reptiles marinos, probablemente tortugas, mientras se desplazaban en masa sobre el fondo marino.
Unos escaladores de roca en Italia descubrieron accidentalmente evidencia de una estampida de tortugas marinas de hace 80 millones de años (2)
La escena habría ocurrido durante el Cretácico, en el tramo conocido como Campaniano inferior, hace aproximadamente entre 83 y 80 millones de años.
Por qué hablan de una estampida
La idea de una estampida aparece por la cantidad de marcas, su orientación y la hipótesis de un evento repentino. Los científicos plantean que un terremoto submarino pudo haber provocado una reacción masiva de huida.
Ese mismo movimiento habría generado una avalancha de sedimentos bajo el agua. La capa de barro habría cubierto las huellas rápidamente, evitando que fueran borradas por corrientes o nuevos depósitos.
Unos escaladores de roca en Italia descubrieron accidentalmente evidencia de una estampida de tortugas marinas de hace 80 millones de años (1)
Imagen del área de estudio de La Vela en el flanco noreste del anticlinal de Monte Cònero. Los números amarillos señalan los sitios donde se inspeccionaron y midieron las formaciones rocosas a lo largo de la playa. Crédito: ScienceDirect.
El resultado sería una especie de fotografía geológica: no muestra cuerpos, pero sí un momento de movimiento, estrés y desplazamiento colectivo en un ambiente marino profundo.
Por qué se cree que eran tortugas marinas
Los autores consideran que las tortugas marinas son candidatas probables por el tipo de marcas y por el comportamiento grupal. Las huellas parecen compatibles con movimientos de extremidades o aletas sobre sedimento blando.
Sin embargo, el caso no está cerrado. Live Science señaló que algunos paleontólogos mantienen cautela porque otros reptiles marinos, como plesiosaurios o mosasaurios, también podrían haber producido marcas complejas.
La ciencia trabaja justamente con esa tensión: una hipótesis fuerte, pero no una certeza absoluta. Para confirmar mejor el origen, hacen falta más análisis de las marcas, del sedimento y del contexto geológico.