Lo que debía ser un momento de celebración por el 268.º aniversario de Macapá terminó repitiendo un guion que, aunque polémico, parece ser parte del folclore local. Como cada año, el municipio del estado de Amapá, en Brasil, preparó un pastel de varios metros de largo para distribuir entre los vecinos, pero la organización se vio desbordada por una multitud que no estaba dispuesta a esperar su turno.
De la fiesta al desastre
Desde temprano, ciudadanos de todas las edades se congregaron en el lugar del evento. Lo llamativo no fue solo la cantidad de gente, sino el equipamiento que llevaban: ollas, sartenes, bolsas plásticas y hasta mochilas estaban listas para ser llenadas con las porciones del pastel récord.
En minutos, la escena festiva dio paso al caos. Los empujones y la desesperación por alcanzar una parte del dulce provocaron que la estructura no resistiera: la mesa cedió y el pastel gigante terminó desparramado en el piso. Lejos de parar, los presentes continuaron recolectando los restos del pastel directamente desde el suelo.
Las imágenes del alboroto se viralizaron rápidamente, desatando una fuerte controversia en Brasil. Para muchos usuarios, el episodio los indignó por la falta de educación colectiva. Sin embargo, surgió una mirada diferente.
"En el norte de Brasil, esto se ha convertido en una especie de tradición cultural para los aniversarios de las ciudades; la gente se divierte, a veces no por el pastel, sino por el desorden mismo", comentó una usuaria en el video.