25 de junio de 2026 - 10:22

Tiene síndrome de Down, dibujaba en su casa y hoy retrata a la realeza y vende su arte por una suma millonaria

En su última feria benéfica, la artista logró recaudar 204.000 coronas danesas vendiendo reproducciones y originales de sus obras de estilo inmediato y sin censura.

Stine Kailow tiene 34 años, síndrome de Down y una carrera artística en ascenso que desafía las etiquetas convencionales. La joven comenzó todo como una actividad solitaria en la mesa de su cocina y transformó su arte en un negocio de seis cifras. Hoy, sus retratos de la realeza y escenas televisivas son piezas codiciadas en Dinamarca.

Durante años, Stine se limitaba a dibujar personajes de animación como Winnie the Pooh o Cirkeline. Su madre recuerda cómo pasaba horas aislada con papel y rotuladores, preguntándose si su comportamiento era consecuencia de su condición o una pasión personal. El cambio ocurrió en una escuela de arte donde sus tutores la impulsaron a retratar personas reales.

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¿Cómo pasó de dibujar animación a retratar a la realeza danesa?

Este proceso no fue sencillo. Al principio, la frustración la llevaba al llanto y al rechazo, asegurando que no era capaz de pintar rostros humanos. Sin embargo, el uso de referentes visuales familiares, como la serie Badehotellet, desbloqueó su creatividad. Stine comenzó a proyectarse en sus obras, dibujándose a sí misma como una tercera hija del personaje Hr. Madsen o como un quinto hijo de los reyes Federico y María.

La técnica de Kailow se caracteriza por ser inmediata y sin censura. Su tutora destaca que Stine otorga la misma importancia a una mancha de fondo que al protagonista del cuadro, creando una estética que mezcla la ingenuidad con años de experiencia técnica. Esta marca personal es lo que atrajo al público tras su aparición en un popular programa de televisión.

El éxito comercial de una artista que se define como "mujer de negocios"

El éxito comercial llegó cuando su padre, copropietario de una imprenta, decidió digitalizar y reproducir sus obras en carteles y postales. Esta apuesta incierta terminó en ventas masivas y en un reciente bazar organizado por la asociación Ingen bliver efterladt: su puesto recaudó 204.000 coronas danesas (unos 45 millones de pesos argentinos) en un solo día.

A pesar de la alta demanda y los encargos personalizados, Stine mantiene su enfoque profesional. Ella misma se define como una "mujer de negocios" y destina gran parte de sus beneficios a financiar hogares para jóvenes con síndrome de Down. Su trayectoria ha pasado de la inseguridad a la consolidación de un estilo propio que ya aparece en portadas de discos y etiquetas de productos.

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