Tiene 6 años, juega al fútbol con chupete y especialistas alertan sobre un problema de salud infantil
Aunque se volvió viral como un "superpoder" para respirar mejor, el uso del chupete después de los doce meses causa daños graves y permanentes en la boca de los niños.
Ulises Cáceres, de 6 años, gambetea sin soltar el chupete.
La historia de Ulises Cáceres, el niño de seis años que gambetea con un chupete en la boca, dio la vuelta al mundo y despertó una curiosidad peligrosa. Mientras algunos aseguran que este hábito ayuda a mejorar la técnica de respiración nasal mientras juega al fútbol, la ciencia médica advierte hoy sobre las consecuencias estructurales irreversibles que impone en el desarrollo infantil.
Ulises, conocido como "Chupete" en el barrio Ejército de los Andes, se volvió un fenómeno en redes sociales por su habilidad con la pelota mientras mantiene su pacificador puesto. Según su padre, el objeto lo relaja y el niño siente que lo hace "ser más de lo que es", comparándolo con una especie de refuerzo para su juego.
Sin embargo, esta práctica no es exclusiva de las ligas infantiles de Buenos Aires. En México, jugadoras de "fútbol bandera" han comenzado a utilizarlo bajo la premisa de que fuerza la respiración por la nariz, evitando el cansancio prematuro. Pero, ¿cuál es el costo real de este supuesto beneficio?
El mito de la respiración y la deformación ósea
A pesar de la creencia popular de que el chupete mejora la técnica respiratoria en el deporte, su uso prolongado después de que aparecen los primeros dientes es un factor de riesgo crítico. La ciencia odontológica confirma que el uso de estos objetos interfiere directamente en el desarrollo y crecimiento del hueso craneal.
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Una de las consecuencias más comunes es la mordida abierta anterior, una maloclusión donde los dientes frontales superiores e inferiores no logran tocarse, dejando un espacio visible. Este problema no solo afecta la estética, sino que altera la fonación y la capacidad de masticar correctamente, generando un impacto social y funcional en el niño.
Infecciones y caries: los enemigos ocultos
El uso del chupete en niños que ya caminan y corren, como Ulises, aumenta la exposición a patógenos. La mala higienización del objeto suele derivar en infecciones por hongos, específicamente la Candida albicans, conocida coloquialmente como "algodoncillo" o muguet.
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Además, las piezas dentales en crecimiento son extremadamente susceptibles a la desmineralización. El uso de chupetes con endulzantes o la simple presencia del objeto durante periodos prolongados sin higiene adecuada facilita la aparición de lesiones cariosas en la dentición temporal. Estas piezas son fundamentales porque sirven como guía de erupción para los dientes permanentes; si se dañan, el futuro de la boca del niño está en riesgo.
La edad límite y el fin del beneficio
Si bien el chupete se asocia con beneficios tempranos, como la reducción del riesgo de muerte súbita del lactante (SMSL), estos efectos protectores solo son relevantes durante los primeros meses de vida. La recomendación de las asociaciones de pediatría y odontopediatría es clara: el uso debe suspenderse, como máximo, a los doce meses de edad.
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Mantener el hábito a los cinco o seis años, como en el caso del niño viral, puede provocar un estrechamiento del maxilar que solo se corrige con aparatología fija u ortodoncia funcional compleja en el futuro. La recomendación para los padres es no dejarse llevar por la comodidad del "autoconsuelo" del niño y buscar la transición hacia vasoso métodos que no dañensuestructura facial.